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Viernes, 16 de octubre de 2026
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A los 93, Ellen Burstyn pasea, levanta peso y se cuida: qué se puede aprender de su rutina

La actriz estadounidense combina caminatas con entrenamiento de fuerza y acompañamiento profesional, aun con artritis y dos fracturas de muñeca. Especialistas consultados marcan qué se imita, qué se ajusta y qué se consulta antes de empezar.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda · · 4 min de lectura
A los 93, Ellen Burstyn pasea, levanta peso y se cuida: qué se puede aprender de su rutina

Cuando vi la nota sobre Ellen Burstyn me quedé pensando en algo que aparece poco en las conversaciones de los adultos mayores: la diferencia entre caminar y, justamente, trabajar la fuerza. Porque son cosas distintas, aunque a veces se mezclen en una misma idea de "moverse". La actriz, que tiene 93 años, contó en una entrevista reciente cómo arma su semana: pasea a su perro varias mañanas, va al gimnasio y entrena con un preparador físico. "Camino todos los días, hago ejercicio en el gimnasio y me cuido", dijo, con esa frase corta que parece simple pero esconde una rutina sostenida en el tiempo.

Una vida que empezó a cambiar cerca de los 40

Lo interesante es que la actriz no llegó a esta rutina de grande. Empezó a modificar sus costumbres cerca de los 40, según contó en distintosreportes. Mantiene una alimentación vegetariana y dejó tanto el alcohol como el cigarrillo hace décadas. Sigue trabajando, lee, recibe visitas en su casa y va a conciertos. El movimiento, entonces, no ocupa un lugar aislado: es una pieza más dentro de una vida que ella describe como activa y con vínculos. Esa descripción ayuda a entender por qué puede sostener el ritmo, aunque también aclara que copiar sus hábitos sin más no es, ni de cerca, la idea.

Por qué caminar no alcanza y la fuerza sí suma

Caminar es una de las recomendaciones más repetidas por los médicos, y con razón: mejora el corazón, el ánimo y el sueño. Pero, como me explicó hace poco un kinesiólogo al que le consulté por una molestia en la rodilla, no trabaja todo lo que uno necesita para sostenerse de pie sin caerse. Ahí entra el entrenamiento de fuerza y equilibrio. Matthew Kampert, especialista en medicina deportiva y responsable del Programa de Medicina del Estilo de Vida de la Clínica Cleveland, lo resumió así en una entrevista: fortalecer los glúteos favorece la estabilidad y puede ayudar a que los adultos mayores sufran menos caídas. O sea, levantarse de una silla sin ayudarse con las manos no es un truco de juventud: es una habilidad que se entrena y que, bien trabajada, se nota en lo cotidiano.

Qué propone un entrenador para sumar a las caminatas

  • Pararse desde una silla sin apoyarse con las manos, para trabajar piernas y glúteos.
  • Elevar los talones parado, con un apoyo cerca por si hace falta sostener el equilibrio.
  • Hacer remos con una banda elástica, un ejercicio que trabaja la espalda y los brazos.
  • Realizar flexiones inclinadas contra una superficie estable y que no resbale, como una mesa o una pared firme.

El circuito que propone el entrenador Álvaro Puche es breve: tres o cuatro minutos, tres veces por semana. La idea, según su explicación, no es agotarse sino completar los movimientos con buena técnica. Y acá viene un punto que a mí me parece clave y que a veces se pierde: la altura del asiento, los apoyos, el recorrido del movimiento y la carga se adaptan a cada persona. Para alguien con artritis en las manos, como le pasa a la propia Burstyn, una banda elástica puede resultar más cómoda que una mancuerna. Para alguien que se marea al levantarse rápido, los talones se hacen al lado de una pared. La velocidad y la intensidad, dice Puche, van siempre después de la técnica y la seguridad.

“Fortalecer los glúteos favorece la estabilidad cotidiana y puede contribuir a que los adultos mayores sufran menos caídas.”Matthew Kampert, especialista en medicina deportiva de Cleveland Clinic

Los ajustes que hacen falta cuando hay lesiones o dolor

Hay un detalle de la historia de Burstyn que me parece importante no pasar por alto: la actriz tuvo dos fracturas de muñeca, usa una férula en una mano y convive con artritis. Eso significa que su rutina es, literalmente, una rutina armada con un preparador físico que conoce esos límites. No es un plan que se baja de internet. Quienes tengan fracturas previas, dolores persistentes, enfermedades crónicas o dificultades para mantener el equilibrio deberían, antes de empezar, hablarlo con su médico de cabecera, con un kinesiólogo o con un profesional capacitado en ejercicio. Yo, por las dudas, cada vez que aparece un tema así trato de confirmarlo: el cuerpo cambia, lo que servía a los 50 puede pedir ajustes a los 70, y la consulta profesional no es un lujo sino una forma de cuidarse. Lo de Burstyn, al final, no es tanto una receta para copiar como una invitación a moverse todos los días, con ayuda si hace falta, y a entender que fuerza y caminata no compiten: se complementan.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda

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