Aftas bucales: por qué esas llagas tan comunes en la boca pueden necesitar una consulta profesional
Aunque suelen desaparecer solas en una o dos semanas, hay señales claras que indican cuándo conviene ir al odontólogo o al médico. Una recorrida por las recomendaciones de los especialistas y por el consultorio de un vecino que las sufre hace años.

Lo primero que vi al sentarme frente a Graciela, en su casa de Parque Patricios, fue su lengua: tenía una marca blanquecina en el borde derecho, justo al lado de una muela. Ella se la había tocado con el dedo mientras me contaba, con un gesto de fastidio, que esa llaga llevaba más de veinte días sin irse. Tiene 53 años, es jubilada y me dijo que nunca le había pasado algo así. Me pidió que le explique por qué una simple lastimadura en la boca puede convertirse en un problema.
Qué son las aftas y por qué aparecen
Las aftas, conocidas también como llagas bucales, son úlceras dolorosas que se forman en la cara interna de los labios, las mejillas o la lengua. No tienen origen infeccioso y, por lo tanto, no se contagian por contacto. En la mayoría de los casos desaparecen solas en el transcurso de una o dos semanas, sin necesidad de tratamiento. Se calcula que cerca de una cuarta parte de la población las sufre alguna vez en la vida, según los registros que citan los manuales de referencia.
El Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial de Estados Unidos aclara que el tratamiento apunta a aliviar el dolor y favorecer la cicatrización, pero no garantiza que las lesiones no vuelvan. Para las molestias leves, los geles de venta libre y los enjuagues antisépticos suelen ayudar a controlar el malestar. Ahora bien, cuando las aftas se repiten o tardan en irse, la cosa cambia.
Cuándo conviene consultar, según los especialistas
- Cuando la llaga dura dos semanas o más sin mejorar.
- Cuando reaparece con frecuencia, es decir, varias veces al año.
- Cuando la lesión es grande, más extensa de lo habitual.
- Cuando aparece una nueva antes de que cicatrice la anterior.
- Cuando el dolor no se controla, impide comer o beber, o se acompaña de fiebre.
Yo le pregunté a Graciela si había probado algo en estas tres semanas y me dijo que se había hecho buches con agua tibia y sal, como le había recomendado una vecina, pero que la molestia seguía. Le conté que la Mayo Clinic menciona varios factores que pueden provocar o agravar una llaga: mordeduras accidentales, cepillado demasiado enérgico, roce de aparatos de ortodoncia o prótesis mal ajustadas, y hasta bordes filosos en alguna pieza dental. Los alimentos ácidos, picantes o salados también irritan la zona y prolongan las molestias. Identificar y corregir ese factor, por ejemplo ajustando un aparato o suavizando el cepillado, reduce las posibilidades de una nueva irritación.
El detrás de las aftas que vuelven solas
Las aftas que se repiten con regularidad pueden estar relacionadas con niveles bajos de hierro, zinc, ácido fólico o vitamina B12, según señala la Mayo Clinic. Esa asociación no implica que cualquier persona con llagas frecuentes tenga una carencia ni que deba tomar suplementos sin indicación médica. El profesional evaluará, según la historia clínica y los síntomas, si corresponde realizar análisis de sangre.
Una revisión publicada en el repositorio científico PMC advierte que, antes de atribuir las lesiones a aftas recurrentes, es necesario descartar otras causas posibles. Por eso, en episodios frecuentes, la evaluación incluye los síntomas que aparecen tanto dentro como fuera de la boca. La idea es no quedarse con el diagnóstico rápido y asegurarse de que no haya algo más detrás.
“Una llaga ocasional no requiere alarma. La consulta cobra peso cuando la lesión se extiende en el tiempo, se repite o cambia de tamaño.”Criterio de los manuales de referencia en odontología
Antes de irme del departamento de Graciela, le recomendé que pidiera turno en el odontólogo para que revisara esa llaga que lleva más de veinte días. Me miró y me dijo: 'Yo pensé que era algo de nervios'. Le respondí que puede haber muchos motivos y que, a esta altura, lo mejor es que un profesional la vea. Cuando salí a la calle, en la esquina de la avenida Caseros, pensé que esa escena se repite en miles de hogares: alguien con una lastimadura en la boca que lleva semanas y duda si ir al médico o esperar un poco más. La diferencia entre una afta común y un motivo de consulta, en buena parte de los casos, la marca el reloj.
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