Alcaraz vuelve a ser Alcaraz: se sacó de encima a Lehecka, retuvo Tokio y ya suma 27 títulos
El español venció por 7-6 (4) y 6-4 al checo en una final que se le complicó más de lo esperado y alcanzó la marca de David Ferrer. La consagración en el Ariake Coliseum fue su primera corona desde el regreso tras casi cinco meses afuera por la muñeca.

Arrancó la final con un quiebre en contra, Lehecka adelante en el marcador y el Ariake Coliseum preguntándose si el español iba a tener que sudar la gota gorda otra vez. Spoiler: sí, pero esta vez la historia terminó como él quería. Cinco puntos seguidos en el tiebreak, un quiebre a tiempo en el segundo set y el título del ATP 500 de Tokio que ya había ganado en 2025 quedó en su poder por segundo año consecutivo. Para Alcaraz fue victoria por 7-6 (4) y 6-4 en una hora y 36 minutos, con viento a favor en la cancha central y una temperatura agradable que acompañó la jornada.
Un trofeo que valía doble
No era un título más. Era el primero desde el regreso al circuito después de casi cinco meses de ausencia por aquella lesión en la muñeca que lo frenó en abril. Entre una cosa y otra, el murciano había ganado el Abierto de Australia y Doha antes del parate, se perdió un buen tramo del calendario y recién volvió a competir a fines de agosto, en el US Open. Tokio, entonces, le permitió cortar la sequía y, de paso, confirmar que la muñeca está respondiendo cuando más se la exige.
Con la corona japonesa, Alcaraz llegó a los 27 títulos ATP e igualó la marca de David Ferrer, una referencia pesada para cualquier español. Detrás de él, en el ranking histórico de su país, quedan casi todos. Arriba siguen Manuel Orantes, con 34, y un tal Rafael Nadal, con 92, que todavía parece de otro planeta. A los 23 años, el número tres del mundo ya entró en una conversación que muy pocos pueden sostener.
El partido, set por set
- Primer set: Lehecka quebró de entrada y se puso arriba, pero Alcaraz devolvió el quiebre y estiró el parcial hasta el tiebreak. Ahí volvió a quedar abajo y otra vez reaccionó: cinco puntos seguidos para cerrar 7-4.
- Segundo set: Parejo durante largos tramos, con ambos sosteniendo el saque sin demasiados sobresaltos. El quiebre del español inclinó la balanza y el 6-4 le alcanzó para evitar un tercero.
- Cifras clave: 7-6 (4) y 6-4 en 1 hora y 36 minutos, con un par de parciales que tuvieron más tensión que la que muestra el marcador.
El recorrido hasta la final tampoco fue un paseo. En semifinales tuvo que dar vuelta el partido contra Jaume Munar, otro español que le complicó la vida con el saque y los rallies largos. En la definición, Lehecka le peleó de igual a igual y por momentos pareció que el checo se iba a quedar con el primer set. Pero Alcaraz, cuando se enoja con el marcador, se pone peligroso. Y ayer lo volvió a demostrar.
Qué viene ahora
La gira asiática sigue y el próximo destino es el Masters 1000 de Shanghái, otra cita grande para un jugador que ya se acostumbró a ganar en todas las superficies y en todas las condiciones. Después de cinco meses parado y con la muñeca todavía bajo la lupa, retener Tokio fue la mejor manera de decir presente. Y, de paso, meterle presión a quienes pelean arriba en el ranking. Yo, la verdad, lo veo bien. Lo veo muy bien.
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