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Aquel Scola que hizo temblar a Popovich y todavía nadie igualó

En el Mundial de Turquía 2010, el ala pivote firmó 37 puntos ante Brasil, récord que sigue vigente para un argentino en la cita máxima. Un entrenador de la NBA se fue de la tribuna masticando bronca.

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Pablo Ojeda CárcamoDeportes · · 3 min de lectura
Aquel Scola que hizo temblar a Popovich y todavía nadie igualó

Lo vi en directo, por tele, y la primera imagen que se me quedó grabada fue la de un tipo al que Brasil no podía frenar ni con dos encima. Esa noche del 7 de septiembre de 2010, en el estadio Sinan Erdem de Estambul, Luis Scola jugó al básquet como si el partido le debiera algo. Y vaya si lo cobró: 37 puntos, una victoria por 93 a 89 sobre Brasil y un récord que, dieciséis años después, sigue intacto para un argentino en un Mundial.

La cosa arrancó con el típico calor turco, algo de viento que movía el tablero y la cancha llena para un cruce que definía medio torneo. Pero lo importante pasó adentro: Scola se comió la pintura. En el poste bajo, con movimientos de pies finos y la paciencia de un veterano, pasó por encima de marcadores de peso como Anderson Varejao y Tiago Splitter, dos tipos que en cualquier otra noche le hubieran complicado la vida. Estuvo afuera de la cancha apenas un minuto. Un minuto en todo el partido. Cuando te toca descansar así, es porque el entrenador ya entendió que tocarte es sacarte la mano.

El cierre a pura muñeca

Lo mejor quedó para el final. En los últimos tres minutos, con el resultado todavía abierto, Scola metió diez puntos al hilo, todos por la misma vía: fabricación propia, uno contra uno, gol. La diferencia la hizo un base como Pablo Prigioni, que no paró de darle pelotas en el lugar justo y en el momento justo. Rubén Magnano, que aquella noche dirigía al equipo brasileño, se rindió con una frase que define lo que pasaba del otro lado: "De 10 posesiones, iba a tomar ocho. Así y todo, convertía".

“Ellos no saben que este fue uno de los partidos más emocionantes que me tocó jugar. Algún día alguien les contará.”Luis Scola

Y hubo una escena que le dio una vuelta de rosca al asunto. En la tribuna, mirando el partido con cara de pocos amigos, estaba Gregg Popovich, entrenador de los San Antonio Spurs. Se levantó antes del final, pidió permiso y se fue. La bronca no era por el resultado: los Spurs lo habían elegido en el draft y nunca lo habían contratado. Según cuenta el libro "El Abanderado", Popovich repetía entre dientes, mientras veía a Scola destrozar a Brasil: "No puedo creer que cambiamos a este jugador".

Un registro que nadie toca

Porque esa es la otra parte de la historia: Scola llegó a la NBA tarde, ya con varios años en Europa encima, y cuando recaló en Houston dejó la huella de un obrero del poste bajo, no de una estrella. Pero lo de aquella noche en Estambul fue otra cosa. Fue el partido de un jugador encendido, al que le salía todo y al que los brasileños no le encontraron la vuelta.

  • Récord vigente: 37 puntos de Scola en un partido de Mundial, marca absoluta para un argentino en la competencia.
  • Partidos clave de Argentina en el ciclo 2010: la victoria ante Brasil fue bisagra en la fase que terminó con la selección entre los mejores del torneo.
  • La nueva generación: todavía no apareció un jugador con el goleo y el peso específico como para discutirle el registro al capitán.

Lo que me quedó de esa noche, más allá de los números, fue la imagen de Scola saludando con la cabeza a la tribuna mientras sonaba la chicharra. Una manera de decir "listo, muchachos, ya está". Y Popovich caminando hacia la salida, con las manos en los bolsillos y la sensación de que se le había escapado algo que ya no iba a poder firmar. De acá al próximo fin de semana, el fixture de la Liga Nacional trae dos partidos que miran de reojo a los pibes del seleccionado. Habrá que ver si alguno de ellos, algún día, se anima a soñar con desarmar este número.

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