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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Bajo el cielo de Neuquén: una noche para mirar arriba con quien sabe mirar

En el Salto del Agrio, la guía Estela Calfio arma salidas de astroturismo con grupos chicos, telescopio y relatos que mezclan astronomía con mitología griega y cosmovisión mapuche. Una propuesta distinta para una noche neuquina.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda · · 3 min de lectura
Bajo el cielo de Neuquén: una noche para mirar arriba con quien sabe mirar

Llegué al punto de encuentro cuando todavía quedaba un hilo de luz en el horizonte y el aire ya se había puesto fresco. En medio de ese silencio de las sierras neuquinas, antes de que la noche se cierre del todo, Estela Calfio, guía de astroturismo, ya estaba acomodando los últimos detalles junto a su marido. Ella charlaba con las primeras personas que habían llegado para la salida de luna llena, mientras él revisaba el telescopio y ordenaba la logística. En un rato, el cielo iba a transformarse en el verdadero protagonista del encuentro.

La propuesta forma parte de Lan Kuyen, el emprendimiento turístico que Calfio lleva adelante en la provincia de Neuquén. Entre los escenarios elegidos para las observaciones aparece el Salto del Agrio, un paraje donde la naturaleza parece prestarse para levantar la vista y quedarse un buen rato en silencio. Para sumarse a una próxima salida, el contacto es la cuenta lankuyen.astroturismo en redes sociales o el teléfono 299 5377788. Las fechas, los precios, la duración y los puntos de encuentro no aparecen detallados en la propuesta, por lo que esos datos quedan pendientes de consulta antes de armar la visita.

Astronomía para todos, con telescopio y paciencia

Durante la actividad, Calfio es la voz que ordena la noche: se ocupa de las charlas y de explicar qué se está mirando en el firmamento. Su marido, en tanto, participa en la preparación de los instrumentos, en el manejo del telescopio y en toda la parte logística para que la salida funcione. El planteo es abiertamente recreativo: las explicaciones apuntan a hacer accesibles nociones sobre los planetas y el universo para participantes de distintas edades, sin necesidad de que nadie llegue con conocimientos previos.

El recorrido, además, tiene una capa cultural que se suma a la observación. La guía incorpora referencias de la mitología griega y de la cosmovisión mapuche para mostrar cómo distintas culturas interpretaron el cielo a lo largo del tiempo. Esa combinación permite leer el firmamento con otros ojos, sumando una dimensión simbólica a la experiencia astronómica.

“Quiero que el visitante se lleve una experiencia significativa.”Estela Calfio, guía de astroturismo

La intención de Calfio, según cuenta, es que los participantes puedan reconocer después algún fenómeno o recuperar lo aprendido cuando vuelvan a observar el cielo por su cuenta, ya sea desde la ciudad o en otra salida al aire libre. Entre los momentos que ella misma destaca aparecen los colores del atardecer y el llamado cinturón de Venus, cuando las condiciones del lugar y del clima permiten verlo. Son esos instantes, dice, los que terminan dándole a cada encuentro un carácter único.

  • Se trabaja con grupos reducidos para cuidar entornos que la guía considera frágiles y para sostener la actividad sin deteriorar los lugares visitados.
  • La elección de los puntos de observación responde, además, a la necesidad de alejarse de la contaminación lumínica y conseguir cielos más limpios.
  • La propuesta combina interpretación astronómica con relatos culturales, incluyendo referencias a la cosmovisión mapuche y a la mitología griega.
  • Es una alternativa para sumar una actividad nocturna diferente durante una estadía en la provincia de Neuquén.
  • Para reservar, el primer paso es consultar la programación por la cuenta lankuyen.astroturismo en redes sociales o al teléfono 299 5377788.

Cuando la noche ya estaba cerrada y el grupo empezaba a dispersarse después de la observación, volví a cruzarme con Estela. Estaba ordenando el equipo junto a su marido, con la misma calma con la que había empezado la jornada. Mientras guardaba el telescopio, me confirmó lo que había repetido durante toda la salida: que lo más importante no es lo que se ve esa noche, sino lo que cada uno se lleva después a la hora de mirar el cielo. Yo me fui pensando en eso: que en Neuquén, una noche cualquiera puede terminar siendo una clase a cielo abierto.

CL
Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda

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