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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Caminar, levantar y conversar: la fórmula diaria que el doctor López Rosetti recomienda para no perder autonomía

El médico clínico y cardiólogo Daniel López Rosetti propuso una rutina gradual basada en caminatas, ejercicios de fuerza, controles periódicos y vida social para cuidar cerebro y corazón. La meta, explicó, es sostenerse en el tiempo y preservar la independencia a lo largo de los años.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda · · 3 min de lectura
Caminar, levantar y conversar: la fórmula diaria que el doctor López Rosetti recomienda para no perder autonomía

Lo vi en la vereda de un club de barrio, cerca de casa, una mañana de estas: un grupo de gente grande caminaba en ronda, charlando, mientras otros se sentaban y se levantaban de una silla como si fuera un juego. Me quedé mirándolos un rato y enseguida me vino a la cabeza la charla que dio el médico clínico y cardiólogo Daniel López Rosetti, porque aquella escena era, casi sin querer, un manual viviente de lo que él viene recomendando: moverse, sumar algo de fuerza, hacerse los controles y, sobre todo, no quedarse solo.

La propuesta del especialista apunta a un objetivo muy concreto: conservar la capacidad de arreglárselas solo con el paso de los años. Para eso, sugirió empezar por actividades que resulten agradables, porque la idea es que la rutina pueda sostenerse en el tiempo. Una caminata con amigos, una actividad en el club barrial o un grupo de baile pueden ser, según sus palabras, puntos de partida válidos para incorporar movimiento sin que la voluntad se agote a la segunda semana.

Caminatas: 150 minutos por semana, repartidos

Como organizador de esa rutina, López Rosetti recomendó sumar 150 minutos de caminata rápida por semana. Una distribución posible es dedicarle media hora durante cinco días, en lugar de concentrar todo el esfuerzo en una única jornada. Para medir el ritmo, explicó una referencia bastante práctica: la caminata tiene que permitir conversar sin quedarse sin aire. Si la frase se corta y aparece el agobio, probablemente hay que aflojar la marcha.

Fuerza en casa, dos o tres veces por semana

  • Levantarse de una silla y volver a sentarse, varias veces.
  • Hacer flexiones apoyándose contra una pared.
  • Trabajar con bandas elásticas o con cargas livianas.
  • Repetir la secuencia dos o tres veces por semana.

El médico vinculó este tipo de entrenamiento, sobre todo en las personas mayores, con el mantenimiento del tono muscular, del equilibrio y, en definitiva, de la autonomía. La clave, insistió, es que la progresión sea gradual, acorde con las posibilidades de cada uno.

Las señales de alerta que piden consultar

López Rosetti fue claro con las señales de alarma: si durante la actividad aparecen mareos, dolor de pecho, palpitaciones o una falta de aire inhabitual, lo que corresponde es detenerse y consultar al médico. También señaló que la dificultad para respirar en tareas cotidianas, como subir unas escaleras o tender la ropa, merece una evaluación profesional y no un "ya se me va a pasar".

Cerebro y corazón: lo que se cuida en realidad son las arterias

El especialista enmarcó estas prácticas dentro de un cuidado mucho más amplio. Recomendó controlar la presión arterial, la diabetes, el colesterol y otros lípidos, atender el sobrepeso y dejar el cigarrillo. La explicación que dio es bien directa: tanto el cerebro como el corazón dependen del oxígeno y los nutrientes que llegan por la sangre, de modo que proteger las arterias es, en los hechos, proteger a los dos órganos al mismo tiempo.

Dormir, comer bien y no aislarse

La propuesta se completa con tres pilares que suelen quedar afuera de la conversación. López Rosetti aconsejó dormir bien, seguir una alimentación de tipo mediterráneo con verduras, frutas y legumbres, reducir el consumo excesivo de alcohol y consultar ante cuadros depresivos. Sumó además un pedido que a veces se pasa por alto: atender la pérdida auditiva, porque cuando cuesta escuchar se dificulta la comunicación y se vuelve más fácil quedarse afuera de la charla y, con el tiempo, del mundo.

Cuando me fui del club, José, de 72 años, que hacía flexiones contra la pared como si entrenara para una pelea, me dijo algo que resumía todo lo que había escuchado al médico: "Mientras pueda venir acá y levantar el mate, estoy bien". Esa frase, tan simple, es bastante parecida a la idea central que dejó López Rosetti: no se trata de correr una maratón, sino de armar una rutina amable, sostenible y acompanhada que cuide el corazón, el cerebro y, sobre todo, las ganas de seguir manejándose solo.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda

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