Cerca de 9.000 menores ya invierten en acciones y cedears: la nueva cara del ahorro joven en la Argentina
Cuatro de cada diez jóvenes desconocen nociones básicas de presupuesto y crédito, según Junior Achievement, mientras dos plataformas concentran las nuevas cuentas abiertas bajo el régimen de la CNV para menores de 13 a 17 años. El instrumento más elegido es el ETF del S&P 500, un dato que las operadoras leen como señales de diversificación y horizonte de mediano plazo.

En un país donde cuatro de cada diez jóvenes argentinos no manejan nociones elementales como presupuesto, ahorro o crédito, alrededor de 9.000 cuentas de inversión abiertas por menores de edad bajo la normativa de la Comisión Nacional de Valores empiezan a dibujar una contracara incipiente dentro del segmento nacido entre 1995 y 2009. Dos plataformas de inversión concentran la mayor parte de esas nuevas cuentas, según los datos recabados por las propias operadoras, y la mayoría de los titulares opera de manera activa, con preferencia marcada por instrumentos diversificados y no por apuestas puntuales de alto riesgo.
La brecha en educación financiera se mide en los incumplimientos
El cuadro de situación de partida es, sin embargo, el opuesto al de la nueva camada de inversores. Datos de Junior Achievement Argentina indican que el 40% de los jóvenes argentinos no identifica conceptos básicos de finanzas personales, un déficit que se traduce de manera directa en el comportamiento de pago. En ese universo, el porcentaje de cumplimiento en el pago de deudas alcanza el 68,8%, lo que significa que más de tres de cada diez jóvenes registran algún tipo de incumplimiento, según el análisis de Equifax. La particularidad que destacan los reportes es que los montos comprometidos no suelen ser elevados, sino deudas pequeñas, olvidadas o postergadas, que igual terminan impactando en el historial crediticio del segmento.
El régimen de la CNV y las subcuentas comitentes para menores
La otra vertiente de la fotografía se observa en el mercado de capitales. Desde 2024, la Comisión Nacional de Valores habilitó a los agentes del mercado a abrir subcuentas para menores de entre 13 y 17 años, siempre con la firma del representante legal. A los 18 años, la titularidad pasa de manera automática al joven, que queda habilitado para operar sin restricciones. La normativa, conocida como subrégimen de menores, permite invertir en bonos, acciones, certificados de depósito argentinos representativos de acciones extranjeras (cedears), fondos cotizados en bolsa y fondos comunes de inversión.
- Cuentas acumuladas: alrededor de 9.000 entre las dos plataformas que lanzaron productos para el segmento, con un promedio de edad cercano a los 16 años entre los inversores activos.
- Actividad: una de las firmas reporta el 67% de cuentas activas; la otra indica que uno de cada dos menores realizó operaciones en el último trimestre.
- Preferencias globales: el instrumento más demandado es el ETF que replica el índice S&P 500, seguido por cedears de empresas tecnológicas como Amazon, Apple, Nvidia, Google, Microsoft y MercadoLibre.
- Preferencias locales: entre las acciones argentinas, YPF lidera el ranking, seguida por Pampa Energía y BYMA.
“El hecho de que su inversión principal sea el SPY nos indica que no están buscando la ganancia mágica, sino que entienden el concepto de diversificación y apuestan al ahorro de mediano y largo plazo.”Lorena Malatesta, vicepresidenta de Marketing en IOL Inversiones
En la misma línea, desde Balanz Academy, Paula Spitaleri describió el objetivo de las cuentas para menores como una herramienta de llegada a la edad crediticia con capacidad de decisión: la intención es que, cuando los jóvenes estén en condiciones formales de acceder a un crédito, ya tengan incorporados los conceptos básicos y no dependan exclusivamente del impulso o de la oferta del momento. La observación que comparten ambas operadoras es que la elección del instrumento diversificado por excelencia —el ETF del S&P 500— funciona como un indicador indirecto del tipo de formación previa que recibieron esos primeros ahorristas.
El contraste entre ambas cifras termina por delinear dos perfiles conviviendo dentro de la misma generación: por un lado, un segmento amplio con dificultades marcadas para ordenar sus finanzas y sostener el cumplimiento de compromisos pequeños, y por otro, una minoría todavía incipiente —pero en expansión— que canaliza el ahorro inicial hacia vehículos de mediano y largo plazo en el mercado de capitales. Lo que resta definir en Buenos Aires, en lo inmediato, es si la masificación del subrégimen de menores de la CNV logrará ampliar la base de cuentas activas más allá del núcleo actual y, sobre todo, si la educación financiera formal y los contenidos asociados a estas plataformas lograrán acortar la brecha que hoy separa al inversor menor de edad del joven promedio que termina en el veraz de los morosos.
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