Cinco ideas equivocadas sobre el corazón que siguen circulando y que pueden salir caras
Un cardiólogo de Cleveland Clinic repasó los mitos más comunes que atrasan diagnósticos y aumentan el riesgo de infarto. Desde "es cosa de hombres" hasta "si me siento bien estoy a salvo", cinco creencias que la evidencia desmiente.

Las enfermedades cardiovasculares mataron a 19,8 millones de personas en el mundo durante 2022, casi un tercio del total global, según la Organización Mundial de la Salud. A pesar de esa cifra monstruosa, todavía circulan con naturalidad ideas equivocadas sobre quiénes corren riesgo y cuándo conviene empezar a cuidarse. El cardiólogo Luke Laffin, de la Cleveland Clinic, se tomó el trabajo de repasar los errores más frecuentes y explicar, con la evidencia sobre la mesa, qué se debería hacer en cada caso.
Los cinco mitos que Laffin quiere dejar atrás
“El corazón no discrimina por sexo.”Luke Laffin, cardiólogo de Cleveland Clinic
- MITO 1: Las mujeres están a salvo. Falso. La menopausia, los anticonceptivos orales y ciertas complicaciones del embarazo son factores de riesgo propios del sexo femenino. A eso se suma que las mujeres suelen postergar sus controles por atender otras responsabilidades cotidianas. La recomendación es conocer los propios factores y conversarlos con el médico de cabecera, que puede derivar a cardiología si hace falta.
- MITO 2: Recién hay que preocuparse después de los 50. Tampoco. Las alteraciones en arterias y vasos sanguíneos pueden empezar a los 20, 30 o 40 años, muchas veces sin síntomas. La predisposición genética al colesterol alto o a la hipertensión puede estar latente desde edades tempranas, por eso los análisis de sangre y los chequeos regulares no son solo cosa de adultos mayores.
- MITO 3: Si tengo antecedentes familiares, ya fue. Los antecedentes aumentan el riesgo, pero no lo vuelven inevitable. Una alimentación saludable, al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, dejar de fumar y moderar el alcohol bajan de manera concreta esa probabilidad. Cuando los cambios de hábito no alcanzan, hay medicamentos seguros para controlar la presión y el colesterol.
- MITO 4: Si me siento bien, estoy a salvo. Error. La enfermedad coronaria avanza lento y en silencio: la hipertensión y el colesterol elevado casi nunca avisan. En algunos casos el primer síntoma es un infarto o un accidente cerebrovascular. Por eso sirven las consultas anuales con el médico de cabecera y los análisis periódicos, para seguir esos indicadores antes de que exploten.
- MITO 5: El deterioro cardiovascular es inevitable con la edad. La edad es un factor, pero no una condena. Los hábitos acumulados durante toda la vida pesan, y nunca es tarde para empezar a mover el cuerpo, comer mejor y controlar la presión. Ajustar lo que se puede ajustar hoy marca una diferencia real en lo que viene mañana.
La síntesis que dejó Laffin es bastante directa: el corazón no avisa, pero tampoco distingue entre hombres y mujeres, ni entre jóvenes y mayores. Lo que sí distingue es a quienes se controlan de quienes no. Y esa diferencia, en muchos casos, es la que separa un susto controlable de una tragedia evitable.
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