Cinco síntomas que el cardiólogo Ben Alencherry considera motivo suficiente para pedir un turno
Dolor de pecho sin causa clara, desmayo con el ejercicio, falta de aire ante esfuerzos que antes se toleraban, palpitaciones persistentes y un cansancio que no se explica: el especialista de Cleveland Clinic detalla cuándo conviene no dejarlo pasar.

La advertencia del cardiólogo Ben Alencherry, de la Cleveland Clinic, se resume en una idea que vale la pena repetir antes de cualquier diagnóstico casero: hay señales que el cuerpo emite y que no conviene mirar para otro lado. El profesional las repasó en una reciente comunicación institucional y, por la cantidad de consultas que despiertan en los consultorios, parece razonable repasarlas una por una, con sus matices, para entender cuándo la consulta médica deja de ser opcional.
Dolor de pecho y desmayo: dos alertas que no esperan
El primer escenario que Alencherry marcó como urgente es el de un dolor en el pecho que aparece sin una razón evidente. El especialista aclara que ese síntoma puede vincularse con un infarto, con una miocardiopatía hipertrófica o con cuadros menos graves, pero el punto es siempre el mismo: sin un estudio previo que lo explique, el dolor torácico merece atención inmediata.
El segundo escenario es el desmayo, sobre todo cuando se produce durante el esfuerzo físico o poco después de terminarlo. En esos casos, Alencherry recomienda suspender cualquier actividad atlética hasta identificar la causa. La miocardiopatía hipertrófica en su variante obstructiva aparece como una de las explicaciones posibles: el músculo engrosado dificulta el flujo de salida de la sangre y puede provocar esa pérdida de conciencia.
Falta de aire, palpitaciones y cansancio: cuándo dejan de ser cosas de la edad
La tercera señal tiene que ver con la fatiga cotidiana. Quedarse sin aire al subir una escalera, al caminar una cuadra o al cargar las bolsas del supermercado no es necesariamente un signo de alarma, pero sí lo es cuando aparece como un cambio inesperado respecto de cómo se hacía esa misma actividad hasta hace poco. El cardiólogo lo diferenció del agotamiento propio de un día agitado: la consulta cobra sentido cuando la dificultad se sostiene en el tiempo.
Las palpitaciones, cuarto punto de la lista, pueden sentirse como golpes intensos en el pecho, un corazón que se acelera sin motivo o un ritmo irregular. Alencherry advierte que su importancia crece si obligan a interrumpir lo que se está haciendo o si se acompañan de falta de aire y de una fatiga marcada, ya que en esos casos puede haber una arritmia de fondo.
La quinta señal es la sensación de desvanecimiento, que puede venir con debilidad, náuseas, sudoración fría o alteraciones en la visión. Aunque no siempre tiene origen cardíaco, cuando aparece ligada al esfuerzo reaparece la sospecha de la variante obstructiva de la miocardiopatía hipertrófica.
Los antecedentes familiares como atajo para la detección
Hay un sexto elemento que Alencherry destacó y que no depende de los síntomas: los antecedentes familiares. La miocardiopatía hipertrófica suele presentarse en integrantes de una misma familia, por lo que una evaluación cardiológica motivada por ese historial puede detectarla aun en personas sin molestias, algo que ocurre con mayor frecuencia en la forma no obstructiva de la enfermedad.
La aclaración que dejó el especialista es útil para no generar alarmas innecesarias: ningún síntoma aislado alcanza para confirmar la enfermedad. El diagnóstico se construye con estudios, con la historia clínica y, sobre todo, con el cruce entre lo que siente y lo que cuentan los antecedentes. Saber que un familiar directo tuvo problemas cardíacos suele ser la pista que faltaba para que un profesional indague donde antes no se había indagado.
- Dolor en el pecho sin causa explicable: motivo de consulta inmediata.
- Desmayo durante o justo después del ejercicio: suspender la actividad hasta conocer el origen.
- Falta de aire ante esfuerzos que antes se hacían sin problema: relevante si el cambio es sostenido.
- Palpitaciones con golpes intensos o ritmo irregular, más aún si obligan a parar o se acompañan de fatiga.
- Sensación de desvanecimiento, con debilidad, sudoración o alteraciones en la vista.
- Antecedentes familiares de miocardiopatía hipertrófica: justificación para un control aun sin síntomas.
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