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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Fueguinos Ahora

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Cincuenta años después, una película que el poder no quería que vieran completa por fin llega al cine

La versión definitiva de "Los demonios", de Ken Russell, restaurada en 4K y con los 89 segundos que censuraron los británicos, se proyecta en salas españolas desde el 16 de octubre. Un caso real del siglo XVII, un director al que le rompieron el corazón y un crítico empecinado que rescató lo que quedaba en un rollo perdido.

MS
Malena SturzeneggerCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
Cincuenta años después, una película que el poder no quería que vieran completa por fin llega al cine

Cuenten conmigo para cualquier cosa, menos para entender cómo se le puede prohibir a una persona mostrar la película que filmó. Y sin embargo eso es exactamente lo que le hicieron durante más de cinco décadas a Ken Russell, un director inglés con fama de incómodo al que le mutilaron la obra en vida, varias veces y en distintos países. Ahora, gracias a la tozudez de un crítico y a un rollo perdido en un archivo, "Los demonios" (The Devils, 1971) llega por fin a las salas en la versión que su autor consideraba la única válida: 114 minutos, restaurados en 4K, con el metraje que durante décadas permaneció en el limbo de la censura.

Aclaremos de entrada: cuando se dice "censurada" no es una forma de hablar. La Agencia Británica de Clasificación de Películas le arrancó oficialmente 89 segundos al filme (el famoso "C Cut 89", que es el nombre técnico con el que figura el material desaparecido en los archivos de Warner), mientras que la copia que circuló en Estados Unidos perdió casi seis minutos respecto de la versión del director. En la práctica, durante más de medio siglo, nadie fuera de un puñado de personas vio "Los demonios" como Russell la pensó.

De un convento en llamas a una novela de Huxley

La historia arranca mucho antes del cine, en un pueblo francés del siglo XVII. En el convento de las ursulinas de Loudun, varias monjas empezaron a denunciar que estaban poseídas por el demonio y que el responsable era el cura del pueblo, un tal Urbain Grandier. El hombre terminó acusado de brujería y quemado vivo en la plaza. Décadas después, Aldous Huxley, el de "Un mundo feliz", se obsesionó con el caso y le dedicó la novela "Los demonios de Loudun". Ese libro fue la base del guion que Russell convirtió en una de las películas más extremas y revulsivas de los años setenta, con Vanessa Redgrave como una monja fuera de sí y Oliver Reed como el sacerdote condenado.

Y acá viene lo central: Russell nunca concibió la película como un retrato histórico de aquelarres y exorcismos. Para él era un film político, una película sobre el lavado de cerebro y sobre cómo el Estado se queda con el poder a fuerza de meterle miedo a la gente. "Para mí, trataba sobre el lavado de cerebro, sobre la toma del poder por parte del Estado", dijo el propio director, fallecido en 2011. Lo dijo él, no yo, y por eso mismo la prohibición echa luz sobre el asunto: lo que incomodaba no era el demonio, era la lectura.

“Estas alteraciones le rompieron el corazón a Ken Russell porque el material eliminado no solo contenía parte de su mejor trabajo, sino que también encapsulaba el corazón temático de la película.”Mark Kermode, crítico cinematográfico

Censuras, vetos y un rollo perdido

Para dimensionar lo que fue "Los demonios" en su momento: 17 municipios de Gran Bretaña la prohibieron directamente, donde se exhibió lo hizo con calificación X (la equivalente británica a "no recomendada para menores de 18"), Finlandia la mantuvo prohibida hasta noviembre de 2001 y el Vaticano la condenó y pidió que se levantaran sus funciones en el Festival de Venecia. No es un currículum cualquiera.

La versión completa que ahora llega a las salas es mérito de Mark Kermode, crítico cinematográfico británico que conoció a Russell en vida y que durante años rastreó el metraje faltante junto con la filial británica de Warner Bros. y un puñado de archivistas independientes. Encontró lo que buscaba en un rollo catalogado como "C Cut 89": los 89 segundos exactos que la autoridad británica había retirado del filme. Con ese material, Russell pudo armar su montaje definitivo, que se proyectó una sola vez en el BFI Southbank de Londres. Hasta hoy, no había tenido estreno en salas.

  • Versión británica que circuló durante décadas: 111 minutos.
  • Versión estadounidense: 108 minutos.
  • Versión definitiva del director, restaurada en 4K: 114 minutos, con los 89 segundos restituidos.
  • La película se proyecta en España desde el 16 de octubre, en la versión que Russell consideró la única válida en 2004.

Si nunca vieron "Los demonios", la recomendación es simple: vayan a verla, idealmente a esta versión y no a las que pululan por internet con cortes incluidos sin aviso. Si ya la vieron hace años, dense una segunda oportunidad: 89 segundos no parecen nada, pero en el montaje de un obsesivo como Russell pueden cambiar cómo se lee toda la película. Y si son de los que creen que la censura quedó en el siglo XX, miren este caso con detenimiento. Como diría cualquier vecino de Río Grande al que le clausuraron el kiosco por vender alcohol después de hora: a veces el problema nunca fue la película, fue quién decidía qué se podía ver.

MS
Malena SturzeneggerCultura y espectáculos

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