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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cincuenta salidas de ensueño, una gala benéfica y la haute couture al alcance de la mano en Puerto Madero

El diseñador Laurencio Adot presentó su colección "Raíces del corazón" en el Alvear Icon Hotel, en el marco de la Gala Anual Benéfica de Fundación Paolini, y dejó las prendas a la venta ni bien bajaron de la pasarela.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda · · 3 min de lectura
Cincuenta salidas de ensueño, una gala benéfica y la haute couture al alcance de la mano en Puerto Madero

Llegué al Alvear Icon Hotel cuando todavía quedaban las últimas sillas por ocupar y un runrún de conversaciones cruzadas entre las mesas. Las luces del salón estaban bajas y un foco tibio iluminaba la pasarela instalada para la ocasión, justo en el corazón de Puerto Madero, con sus rascacielos asomando por los ventanales. A mi lado se acomodaba Marta, 52 años, vecina de Belgrano, que vino acompañada por su hija y me dijo sin preámbulos: "Hacía años que no me compraba algo para mí, pero esta noche me tenté". Y no era la única: a medida que la velada avanzó, varias de las cincuenta piezas que desfilaron quedaron en manos de las invitadas antes incluso de que la gala se despidiera.

La noche tenía una excusa doble: el lanzamiento oficial de "Raíces del corazón", la nueva colección de alta costura de Laurencio Adot pensada para la temporada primavera-verano 2026/27, y la Gala Anual Benéfica de Fundación Paolini, que llegó a sus siete años de actividad solidaria. Adot y el actor Thiago Pinheiro fueron los embajadores de la velada, en una cita que mezcló moda, elegancia y recaudación para una causa concreta.

Una colección que avanza del color a la luz

Las cincuenta salidas no se repartieron al azar. La paleta creció en intensidad a lo largo del desfile: arrancó con vestidos en naranjas vibrantes y turquesas bien cargados, y a medida que pasaban los minutos fue virando hacia plateados, dorados y reflejos metálicos. Los bordados y las aplicaciones realizados a mano aparecieron sobre todo en el tramo final, cuando las telas empezaron a multiplicar destellos bajo los focos. Da la sensación de que Adot quiso contar una historia que arranca con la fuerza del color y termina en el brillo del oro.

Los códigos de siempre, pero con botón de compra

  • Las siluetas fueron largas, estilizadas y con faldas rectas; los escotes variaron entre strapless, asimétricos y halter.
  • Los materiales nobles fueron protagonistas: gasa de seda, chiffon, seda natural y shantung.
  • Toda la producción se realizó en Argentina, prenda por prenda.
  • Las salidas se habilitaron para la venta ni bien terminó el desfile, con varias piezas vendidas esa misma noche.

Ese último punto es el que cambió el ánimo de la velada. No se trató de un desfile cerrado de exhibición, de esos en los que uno aplaude, se va a su casa y sigue soñando con el vestido que no va a poder tener jamás. Acá, al bajar de la pasarela, cada modelo ya tenía precio y, sobre todo, dueña. La alta costura dejó de ser una vidriera inalcanzable y se convirtió en una decisión de compra tomada con el vestido todavía puesto por la modelo. Eso, para mí, redefine la experiencia.

Una pasarela con mirada familiar y un cierre con homenaje

La noche también dejó imágenes para el recuerdo. Allegra Cubero abrió el desfile como debutante en pasarela, Barbie Simons participó a lo largo de la presentación y Elina Costantini fue la encargada de cerrar el evento con una salida final pensada como homenaje a Arlete Pinheiro de Azevedo, hermana de Thiago Pinheiro, fallecida recientemente. Ese momento envolvió al salón en un silencio distinto, más hondo, y dejó al descubierto que debajo de los brillos y los bordados había algo todavía más delicado: la memoria tejida adentro de cada puntada.

Me fui del Alvear Icon Hotel pensando en Marta, en la promesa que me había hecho al oído de que esta vez iba a animarse a comprar esa prenda que venía mirando hacía meses. Cuando salimos a la calle, Puerto Madero seguía encumbrado sobre el agua y el río mostraba esa calma extraña de las noches de gala. Caminamos juntas hasta la avenida y, antes de separarnos, me confirmó que tenía reservado un vestido turquesa de los primeros que pasaron por la pasarela. "Raíces del corazón", en su caso, llevaba ahora el nombre de una nueva dueña.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda

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