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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Colombia crece como destino para los argentinos: un mosaico de playas, montañas y ciudades que vale la pena conocer

Más de 134 mil visitantes viajaron en 2025 y la cifra sigue en aumento. Una recorrida por San Andrés, Santa Marta, el Eje Cafetero, Bogotá y Cartagena, con el pulso de un país que se consolida en el mapa turístico regional.

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Joaquín IturraldeTurismo y fin del mundo · · 3 min de lectura
Colombia crece como destino para los argentinos: un mosaico de playas, montañas y ciudades que vale la pena conocer

Amanece con el cielo todavía gris sobre el puerto y una brisa que arrastra olor a café recién colado desde algún puesto cercano. En la dársena, un marinero llamado Hernán me cuenta que este año zarparon más lanchas hacia el Caribe que nunca, y no le falta razón: las cifras que se presentaron en la FIT terminaron de confirmar lo que él ya sospechaba. Colombia está de moda entre los argentinos, y lo está con argumentos sólidos. En 2025 el país recibió más de 134 mil turistas de origen argentino, un salto del 22 por ciento respecto del año anterior, y entre enero y julio de 2026 ya habían llegado otros 85.930, según los datos que difundió ProColombia en la feria.

Cuatro anclas para armar el viaje

Cuando uno empieza a pensar en un recorrido por Colombia, lo primero que aparece es la tentación de quedarse en la costa. San Andrés resume esa fantasía: bucear entre arrecifes de coral, recorrer la isla en carrito de golf y dejarse llevar por el famoso mar de los siete colores, esa paleta de azules y verdes que cambia según la hora y la profundidad. Es el lugar perfecto para quienes quieren un viaje dedicado al agua, con algunas escapadas por tierra para no perder pie.

A pocas horas por aire, Santa Marta propone una experiencia distinta: la ciudad combina el Caribe con la puerta de entrada al Parque Nacional Natural Tayrona, donde las caminatas se meten en la selva tropical y desembocan en playas que parecen sacadas de una postal. La idea es juntar dos actividades en un mismo recorrido, descansar sobre la arena y al mismo tiempo caminar entre ceibas y monos aulladores, algo que no muchas playas del continente ofrecen.

La montaña, el café y las ciudades

Para cortar un poco con la sal, el Eje Cafetero abre la puerta a un paisaje completamente diferente. Las haciendas cafeteras explican paso a paso cómo se produce el grano, desde la cosecha hasta la taza, y los pueblos como Salento regalan caminatas entre palmas de cera y avistaje de aves. Son experiencias que conviene intercalar con el mar para que el itinerario no se vuelva monocorde, sobre todo en viajes largos.

Bogotá y Cartagena cierran el mosaico con todo lo que ofrecen las ciudades colombianas. En la capital, la subida al Cerro de Monserrate permite ver la sabana desde arriba, La Candelaria concentra la historia colonial en cada esquina y el Museo del Oro bien vale una tarde entera. Cartagena, en cambio, se recorre mejor a pie: el sector amurallado, las plazas con balcones floridos y el atardecer sobre el Caribe forman una combinación que difícilmente se olvida. Quienes viajen en fechas puntuales pueden sumar el Carnaval de Barranquilla o el Festival Vallenato en Valledupar, dos citas culturales que le ponen música y color al calendario.

“Bogotá, Cartagena, Medellín y San Andrés ya están consolidados entre los argentinos, y Santa Marta viene ganando terreno con fuerza. La variedad de propuestas es lo que permite armar viajes tan distintos en un mismo país.”Luis Fernando Fuentes Ibarra, representante de ProColombia

El perfil del viajero y un consejo antes de partir

Los números cuentan, además, cómo se mueve ese turista: el 70,7 por ciento de los argentinos que llegaron entre enero y julio de 2026 lo hizo por ocio, descanso y vacaciones, lo que confirma que Colombia se vende como una experiencia integral y no como una escala de paso. Mi consejo práctico, después de tantas conversaciones con guías y marineros, es no intentar meter todo en un solo viaje: vale más elegir dos o tres anclas, dejar aire entre una y otra, y tomarse el tiempo de sentarse en un café a mirar pasar la calle. Así se entiende mejor por qué este país, de golpe, se metió en la agenda de los argentinos y no parece dispuesto a bajarse.

JI
Joaquín IturraldeTurismo y fin del mundo

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