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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Córdoba serrana, dos pueblos y una misma calma: la escapada que se arma entre el Uritorco y San Marcos

A 41 kilómetros una de otra, Capilla del Monte y San Marcos Sierras invitan a una estadía donde la montaña, el río y la meditación se reparten el protagonismo. Cómo combinar ambas localidades, dónde quedarse y qué hacer en cada una.

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Joaquín IturraldeTurismo y fin del mundo · · 5 min de lectura
Córdoba serrana, dos pueblos y una misma calma: la escapada que se arma entre el Uritorco y San Marcos

La mañana en Capilla del Monte amanece con ese frío finito que se mete en la campera y que el sol del norte cordobés tarda en sacarse de encima. El cielo, igual de limpio que durante casi toda mi recorrida, deja ver con nitidez el perfil del Uritorco, del cerro Overo y de las Gemelas, esa especie de trinidad de piedra que mira al pueblo desde hace siglos y que uno, cada vez que vuelve, no puede dejar de saludar. Estoy en la puerta del hotel Terrazas del Uritorco, punto de partida obligado para entender de qué se trata esta escapada que une a dos localidades separadas por apenas 41 kilómetros, pero que en la práctica parecen estar a mundos distintos.

Lo que se viene proponiendo en los últimos tiempos en este rincón del valle de Punilla es una vuelta de tuerca sobre el turismo de naturaleza clásico: ya no alcanza con caminar entre cerros o sentarse a la orilla del río; ahora se le suma una capa de bienestar que va desde el yoga hasta la meditación, pasando por la cocina consciente y los alojamientos que parecen pensados para obligarte a bajar un cambio.

Capilla del Monte, con el Uritorco como fondo

El hotel Terrazas del Uritorco está levantado justo frente a los tres cerros que dan nombre a la zona, y desde sus habitaciones la vista es de esas que no necesitan explicación. Allí funciona Inti Puka, un espacio que el lugar le destinó a la práctica de la meditación, al yoga y a todo lo que tenga que ver con el bienestar personal. Lo maneja Clara Christophersen, dueña del establecimiento, que hace ya tres décadas que viene empujando propuestas de este tipo en la región. Ella fue una de las pioneras en abrir en el pueblo un espacio artesano naturista que sigue funcionando como bar de comida consciente.

Charlando con Clara, una advierte rápido que la demanda cambió: "Viene mucha gente que ya no solo quiere caminar el cerro, sino que busca instalar hábitos más saludables, tener un momento de introspección y volver a su casa con algo más que una foto del paisaje". Esa búsqueda, me dice, es la que explica que Inti Puka se haya consolidado como uno de los servicios estrellas del hotel. Y suma un dato que escuché varias veces durante el viaje: el magnetismo del Uritorco sigue siendo un imán. A la gente le pesa, le interesa, le mueve algo, y por eso elige este destino por encima de otros.

San Marcos Sierras, silencio y monte al alcance de la mano

A 41 kilómetros hacia el norte, San Marcos Sierras propone otra textura de estadía. Aquí el turismo se reparte entre caminatas por el monte, tardes a la orilla del río y noches que, si el clima acompaña, se convierten en verdaderos espectáculos de estrellas. Lo sabe bien Gustavo Chiozzini, que junto con Marisa Wagner lleva adelante la hostería Cielo y Tierra, un alojamiento vegetariano con piscina, un parque amplio y una sala especialmente pensada para meditar. "Lo que más valoran los visitantes es el silencio y la posibilidad de caminar hasta el monte o el río sin necesitar más que las propias piernas", me cuenta Gustavo mientras me muestra el parque, donde los añosos árboles hacen de parasoles naturales.

Cielo y Tierra es, en los papeles, una hostería vegetariana; en la práctica, es una pequeña usina de quietud. La sala de meditación se suma a la propuesta de alojamiento y se integra con un entorno que pide a gritos que uno se desconecte del teléfono. Cuando cae la noche y el cielo se despeja, lo que se ve desde el pueblo es, literalmente, la Vía Láctea. No es un decir: es la postal que más se repite en la memoria de quienes pasan por acá.

Cómo armar la escapada sin perderse nada

  • Elegir Capilla del Monte como base y dedicar una jornada completa a San Marcos Sierras: los 41 kilómetros se cubren por ruta en algo menos de una hora y permiten regresar al atardecer.
  • Repartir la estadía y dormir algunas noches en cada pueblo, para vivir las dos atmosferas: la que mira al Uritorco y la que se recuesta sobre el río.
  • Sumar una sesión de yoga o meditación en Inti Puka, en Terrazas del Uritorco, y otra en la sala de Cielo y Tierra, en San Marcos Sierras.
  • Aprovechar las caminatas por el monte y las tardes de río en San Marcos, y dejar para Capilla las jornadas más largas de trekking por el cerro.
  • Si el interés es más cultural, tener en cuenta que San Marcos Sierras fue uno de los puntos de encuentro del movimiento hippie argentino en la década del setenta, y ese legado todavía se respira en el pueblo.

Antes de irse, le pregunto a Gustavo qué le diría a alguien que duda entre los dos pueblos. Se ríe y me contesta algo que me parece la mejor síntesis de toda la recorrida: "Si te tira la montaña, andá a Capilla; si te tira el silencio, vení a San Marcos. Y si te tiran las dos cosas, no elijas: hacé las dos". Dicho queda. Mi consejo práctico para el visitante que esté armando esta escapada es bien sencillo: no se apuren, duerman al menos dos noches en cada localidad y lleven ropa cómoda, una mochila chica para las caminatas y la cabeza lo más despejada posible. El resto lo pone el valle.

JI
Joaquín IturraldeTurismo y fin del mundo

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