Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Fueguinos Ahora

Fueguinos Ahora

Cuando la inteligencia artificial se cuela en la guardia del hospital: el caso que mencionó Bill Gates

El cofundador de Microsoft puso como ejemplo a Viz.ai, una plataforma que ya funciona en casi 2.000 hospitales estadounidenses para detectar accidentes cerebrovasculares. Qué hace, por qué importa y qué otros usos mencionó en su blog.

FB
Florencia BianchiniCiencia y tecnología · · 2 min de lectura
Cuando la inteligencia artificial se cuela en la guardia del hospital: el caso que mencionó Bill Gates

¿Puede una computadora fijarse en una tomografía y gritar que hay una emergencia antes que el médico? Esa es, en criollo, la pregunta que sobrevuela el último posteo de Bill Gates, donde destacó a Viz.ai, una plataforma de inteligencia artificial que ya se usa en cerca de 2.000 hospitales de Estados Unidos para identificar accidentes cerebrovasculares y otras urgencias a partir de estudios por imágenes.

Lo interesante del caso es el problema de fondo que viene a resolver: en muchísimos centros de salud, sobre todo en zonas chicas, no hay un neurólogo de guardia las 24 horas. Entonces, cuando llega un paciente con un ACV —esos minutos en los que cada minuto cuenta, como cuando dejás una salsa en el fuego y se te pasa el punto—, lo que se busca es que la herramienta le marque al equipo de guardia, en cuestión de minutos, que hay un caso sospechoso y se active el protocolo con el especialista.

Más allá del ACV: el resto de la receta de Gates

El fundador de Microsoft no se quedó solo en el ejemplo del hospital. En su blog enumeró otros terrenos donde la IA podría hacer diferencia, siempre con la misma lógica: donde falta un especialista humano, la máquina oficia de sous-chef, preparando el mise en place para que el profesional decida mejor.

  • Atención primaria: orientar diagnósticos, acompañar el seguimiento de pacientes fuera del consultorio y explicar resultados de estudios o indicaciones de medicamentos, como cuando un farmacéutico te repite la receta al oído.
  • Salud mental: cubrir, al menos en parte, la falta de consejeros, psiquiatras y profesionales especializados en adicciones.
  • Agricultura en países de bajos ingresos: dar información meteorológica confiable, sugerir qué semillas usar, cómo encarar enfermedades de plantas y animales y cómo mejorar el suelo.
  • Investigación científica: leer montañas de papers para encontrar patrones y sugerir qué experimentos correr, por ejemplo en búsqueda de tratamientos contra el cáncer o en energía nuclear.

En todos los casos, igual que en la cocina, la IA no reemplaza al cocinero: lo ayuda a no quedarse sin un ingrediente clave en el momento justo.

La letra chica del entusiasmo

Gates también aclaró que esta película tiene dos puntas que no hay que mirar para el costado. Por un lado, las desigualdades de acceso: si la herramienta corre en un hospital con buena conexión y en otro no, la brecha se agranda en vez de achicarse. Por el otro, el impacto sobre el empleo: cuando una tecnología se mete en tareas que hoy hacen personas, hay que discutir cómo se reconvierten esos trabajos y cómo se reparte el tiempo que se libera.

Dicho esto, lo concreto es que Viz.ai y plataformas similares ya están instalados en miles de hospitales estadounidenses y la próxima campaña electoral estadounidense, además del ciclo de financiamiento de startups de salud digital, va a ser una buena ocasión para ver cuántas de estas herramientas salen del paper y se vuelven parte del protocolo de guardia en más países, incluido el nuestro.

FB
Florencia BianchiniCiencia y tecnología

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo