Cuando una comadreja enana se mete en la leña: lo que aprendí siguiendo a los guardafaunas en la meseta
Un marsupial del tamaño de un ratón apareció en una casa de Cutral Co y el equipo de Picún Leufú lo liberó en pocas horas. La historia sirve para repasar, paso a paso, qué hacer cuando la fauna silvestre toca la puerta del patio.

Me lo contaba Jorge, 54 años, mientras señalaba la pila de leña arrimada contra la pared de su casa en Cutral Co, todavía con esa mezcla de asombro y de susto que dejan estas visitas inesperadas. El había alcanzado a ver, apenas un segundo, una cabecita gris asomando entre los gajos secos, y en lugar de agarrarla con la mano o cubrirla con un balde, hizo lo que terminó siendo lo más importante de toda la tarde: tomó el teléfono y llamó a Guardafaunas. Esa decisión, tan simple como parece, fue la que le terminó salvando la vida al animal.
Una visita tan chica que cabe en la palma de la mano
Lo que se había metido en la leña de Jorge era una comadreja enana, una especie que mucha gente en la región ni sabe que existe, y que por su tamaño se confunde una y otra vez con un ratón común. La Thylamys pallidior, como la llaman los manuales, es en realidad un marsupial autóctono de la estepa neuquina, con un cuerpo que va de los 8,5 a los 12 centímetros y un peso que ronda, según el ejemplar, entre los 15 y los 36 gramos. Tiene pelaje grisáceo, panza clara y unas manchas oscuras alrededor de los ojos que le dan una cara bastante particular, casi de dibujo animado.
- No la toques, no la muevas y mucho menos intentes atraparla o quedártela en una caja.
- No le des agua, leche ni comida: una dieta equivocada puede matarla.
- Aislá a perros y gatos del lugar para que no la lastimen.
- Anotá exactamente dónde está y, si es posible, con qué material se oculta.
- Llamá a la Dirección Provincial de Fauna de Neuquén, a la autoridad municipal más cercana o al equipo de Guardafaunas de tu zona.
- Si podés, esperá la llegada del personal sin perder de vista el punto donde viste al animal.
“La fauna silvestre no es mascota, y protegerla es tarea de todos. El contacto directo, aunque sea bien intencionado, la estresa, puede transmitirle enfermedades y la acostumbra al humano, lo que después le juega en contra cuando vuelve al monte.”Dirección Provincial de Fauna de Neuquén
Cuando el equipo de Guardafaunas de Picún Leufú llegó a la casa de Jorge, la escena fue de una calma que a mí, como vecina curiosa que fui a ver qué pasaba, me llamó mucho la atención. Revisaron al animal con la menor manipulación posible, le hicieron una evaluación veterinaria rápida, confirmaron que estaba sano y, en cuestión de horas, lo liberaron en un sector de estepa apto para la especie. Nada de show, nada de foto viral con el animal en la mano: protocolo limpio y animal de vuelta a su mundo.
Y yo me quedé pensando en algo que me dijo Jorge mientras los guardafaunas terminaban de rellenar el acta, ya con la leña ordenada de nuevo y la tranquilidad de que el episodio había terminado bien. Me dijo que durante años había escuchado que "si aparece un bicho raro, no hay que tocarlo", pero que uno nunca termina de creerlo hasta que lo vive en su propia galería. Por eso, si alguna vez te toca encontrar un animal silvestre en tu casa, patio o galpón, acordate de estos pasos antes que de cualquier impulso: no lo toques, no lo retengas, y avisá a la autoridad de fauna que te corresponda. La comadreja enana de Cutral Co volvió a la estepa esa misma tarde, y Jorge volvió a su rutina con una historia que, me animo a decir, le va a contar a los nietos más de una vez.
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