¿Cuánto pueden ver tus ojos un robot mientras te entrega la comida? Dos empresas terminan en la Justicia por la sospecha
Coco Robotics y Serve Robotics, operadoras de robots repartidores en Chicago, fueron demandadas en Illinois por supuestamente captar rostros, manos y cuerpos de personas sin pedir permiso. Qué dicen las compañías y por qué el caso reabre el debate sobre la privacidad en la calle.

¿Te pasó alguna vez de cruzarte con uno de esos robots bajitos que circulan por la vereda con una vianda dentro? Parece un delivery simpático, casi un personaje de película. Pero la pregunta que empieza a sonar en los tribunales de Estados Unidos es otra: mientras te esquiva, ¿te está mirando? Y, sobre todo, ¿se acuerda de tu cara?
Dos empresas que operan robots de reparto de comida en Chicago, Coco Robotics y Serve Robotics, fueron demandadas en el condado de Cook, Illinois. Las acciones judiciales sostienen que los dispositivos registran rostros, manos y cuerpos de clientes que reciben sus pedidos y de peatones que pasan cerca mientras los robots hacen sus recorridos, sin que esas personas hayan dado su autorización.
El corazón del reclamo: la ley de Illinois
El centro de la discusión es si esa captura de información encuadra o no en la BIPA, la Ley de Privacidad de Información Biométrica de Illinois, una de las normas más estrictas del país en la materia. La ley exige aviso y consentimiento antes de colectar rasgos como huellas digitales, escaneos de rostro o de geometría de la mano, y contempla acciones judiciales por cada registro realizado sin permiso.
Qué responde cada empresa
Serve Robotics reconoció que sus robots llevan cámaras y sensores, pero aseguró que esos sistemas están al servicio de una sola causa: que el aparato circule de forma segura por la vereda, esquivando personas, mascotas y obstáculos. La compañía negó que los equipos estén diseñados para identificar individuos o armar perfiles biométricos y adelantó que va a responder la acusación en la Justicia.
Coco Robotics fue más allá y negó haber recopilado datos biométricos en Chicago. Carl Hansen, responsable de Relaciones Gubernamentales de la empresa, sostuvo que la demanda interpreta mal la tecnología que usan los robots. Hansen explicó que la firma nunca utilizó tecnología LiDAR en esa ciudad —un sistema que mide distancias con pulsos de láser y que suele aparecer en este tipo de debates— y aseguró que toda la información que recoge se ajusta a la normativa local.
A dónde van, según la empresa, los datos que sí se comparten
- Datos de navegación anónimos para mejorar la seguridad en las veredas.
- Envío de información en tiempo real sobre obstáculos a BlindSquare, una aplicación pensada para personas ciegas o con baja visión.
- Sin videos del inicio ni del final de los recorridos de los robots, según aclararon.
“La demanda interpreta de forma errónea la tecnología que utilizamos. Nunca empleamos LiDAR en Chicago y toda la información que recopilamos se ajusta a la normativa local.”Carl Hansen, responsable de Relaciones Gubernamentales de Coco Robotics
Por qué este caso puede ir más allá de Chicago
Pongámoslo en una comparación de cocina: estos robots son como una procesadora que pasa por la vereda. Lleva una cámara, un GPS, varios sensores y, de paso, va registrando todo lo que tiene alrededor. La cuestión no es sólo qué hace hoy con esos ingredientes, sino qué podría hacerse mañana si la receta cambia. Por eso el caso de Illinois importa en cualquier ciudad donde empiecen a verse estos dispositivos: define hasta dónde puede llegar la mirada de un robot sin pedir permiso.
La próxima campaña de medición de la BIPA y los fallos que se acumulen en los tribunales de Illinois van a marcar qué se puede y qué no se puede hacer con un robot repartidor en la vía pública. Mientras tanto, cada vez que uno de estos aparatos se cruce en tu camino, la pregunta seguirá siendo la misma: ¿sólo te está llevando la milanesa, o también está tomando nota de tu cara?
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