De 128 remedios a seis: lo que se pierde en el mostrador del centro de salud del barrio
El recorte del programa Remediar dejó afuera del reparto a casi la totalidad de los medicamentos que abastecían a los dispensarios y centros de atención primaria. Antibióticos, jarabes pediátricos, antiinflamatorios y fármacos para diabetes ya no llegan. Solo quedan seis productos, todos vinculados a enfermedades cardiovasculares. La promesa oficial fue concentrarse en patologías cardiovasculares y el costo lo paga, como siempre, quien no tiene obra social.

Te lo cuento con una imagen que vale más que cualquier cuadro. Hace unos días me senté en la sala de espera del centro de salud de un barrio del conurbano y le pregunté a Marta, que tiene 53 años y hace casi diez que se atiende ahí: "¿Te siguen dando la medicación para la presión en el centro o tenés que ir hasta el hospital?". Me miró con esa mezcla de fastidio y resignación que ya se volvió cotidiana, y me dijo: "Mirá, hija, ahora lo de la diabetes lo tengo que ir a buscar al hospital grande. Me toman la pastilla a veces, otras veces no. Y el remedio para el colesterol, directamente, me dijeron que ya no entra. Bah, que no lo mandan más". Esa escena se repite, con otros nombres, en cientos de dispensarios del país. Y tiene una causa precisa, con nombre y apellido.
De 128 medicamentos a seis: la dimensión del recorte
El programa Remediar, que desde hace más de dos décadas abastece al primer nivel de atención sanitaria, distribuía hasta hace poco 128 productos distintos a dispensarios, centros de salud municipales y comunales de todo el país. Hoy, tras el recorte, solo continúan llegando seis fármacos, todos ellos vinculados a tratamientos cardiovasculares. La reducción alcanza al 95% del vademécum que históricamente sostuvo la atención primaria. Entre los medicamentos que dejaron de entregarse figuran antibióticos, antiinflamatorios, jarabes pediátricos, vitaminas y, sobre todo, fármacos para personas con diabetes. Son productos de uso frecuente, de esos que se prescriben casi a diario en una consulta de cabecera.
Lo más delicado del asunto es a quién afecta. Porque Remediar no atendía a cualquiera: estaba pensado para personas sin cobertura médica privada ni prepaga, es decir, para quienes dependen de manera exclusiva del sistema público. En la práctica, eso equivale a decir que la quita pega de lleno en los sectores más vulnerables. El cambio ya es concreto y sepalpaen el mostrador de la farmacia del centro de salud del barrio: medicación que antes se retiraba ahí mismo, en cinco minutos y caminando, ahora hay que ir a buscarla, si se consigue, al hospital público más cercano.
“Desde hace tres años esta parte ha sido cercenada y restringida en forma permanente hasta llegar a este momento. Seguramente va a haber un colapso respecto a ese tema.”Gustavo Klein, secretario de Salud de Córdoba
Qué dejó de entregarse y qué queda
- Antibióticos de uso habitual en consultorios de atención primaria.
- Antiinflamatorios, Analgésicos y antifebriles de empleo cotidiano.
- Jarabes pediátricos, incluidos los destinados a tratamientos respiratorios.
- Vitaminas y suplementos de consumo frecuente.
- Medicación para personas con diabetes.
- Fármacos para otras patologías crónicas no cardiovasculares.
- Solo continúan seis medicamentos, todos orientados a enfermedades cardiovasculares.
Klein, funcionario cordobés, fue bastante claro al describir lo que se viene. Aunque aclaró que los hospitales provinciales cuentan con farmacia hospitalaria propia y siguen operativos, advirtió que absorber el caudal de consultas y de recetas que antes resolvían los centros de primer nivel representa un riesgo serio para su funcionamiento. Es un pase de factura demasiado complicado. El razonamiento es simple: si en el barrio no se consigue más la medicación, el paciente se traslada al hospital. Y como todos los pacientes sin obra social van a hacer lo mismo, en algún punto el hospital colapsa. Para los equipos de salud territorial es como desarmar una puerta de entrada que estaba probada, para empujar a la gente un par de paradas más arriba, donde el sistema ya está al límite.
La decisión, según lo expresado por las autoridades nacionales en los últimos encuentros del Consejo Federal de Salud (COFESA), apunta a concentrar el programa en patologías cardiovasculares. Puede sonar razonable en el papel: focalizar recursos donde la carga de enfermedad es mayor. Pero el problema es que, en los hechos, se desfinancia todo lo demás. Y no se reemplazó con nada. No hay, por ahora, otro mecanismo de provisión que cubra lo que Remediar dejó de repartir.
Mientras tanto, la provincia de Córdoba busca concretar una reunión formal con autoridades sanitarias nacionales para discutir el alcance del recorte. Pero, del lado de la gente, la discusión ya llegó hace rato. Es la de Marta, la del barrio, la que ahora tiene que decidir si se toma el colectivo hasta el hospital para ver si esta semana hay insulina, o si directamente la deja. Esa es la parte de la historia que no aparece en los informes técnicos, pero que termina definiendo si una política pública funciona o no. Y, por lo que se ve en los centros de salud, hoy, no está funcionando.
Contanos en los comentarios cómo te está pegando este recorte en tu barrio, en tu centro de salud, en tu familia. Tu experiencia, lector, es lo que completa esta nota.
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