Digger llega con Tom Cruise en modo magnate verde y la taquilla lo mira de reojo
La nueva película de Alejandro González Iñárritu convierte al actor en un empresario petrolero que sale al rescate del desastre que él mismo provocó. Un elenco de luxo, un presupuesto millonario y un arranque de recaudación que deja más preguntas que respuestas.

Hay una ley no escrita que dice que si tenés un problema, lo mejor es enfrentarlo vos mismo. Por supuesto, esa misma ley, si sos magnate petrolero y el problema es un iceberg del tamaño de una provincia que vos mismo arrancaste de Groenlandia, ya no corre. O sí, pero con un megáfono, un helicóptero y un traje a medida. Algo así parece proponer Digger, la nueva película de Alejandro González Iñárritu, que tiene a Tom Cruise haciendo algo que nunca le había visto hacer: un tipo al que nadie puede salvar ni salvarse de sí mismo.
La historia arranca con una operación de extracción en Groenlandia que sale, digamos, mal. Una masa de hielo colosal se desprende y queda flotando (mejor dicho, avanzando) hacia el norte de Europa, como si fuera un témpano con mala leche. Y el responsable directo del entuerto no es ningún funcionario anónimo: es Digger Rockwell, el hombre más poderoso del mundo, según la sinopsis oficial. Un magnate tan acostumbrado a manejar el planeta que ahora tiene que manejar, también, la bronca del planeta.
Un elenco a la vera del témpano
Cruise no está solo en la cruzada. Lo rodean Riz Ahmed como el doctor Nirav Ganesh, especialista en seguridad ambiental (sí, justo el que más sabe del tema, enfrente del que menos caso le hizo), John Goodman como el presidente de los Estados Unidos llamado Compton, Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg y Jesse Plemons. El guion lo firman Iñárritu, Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone y Sabina Berman, y la fotografía la Emmanuel Lubezki, rodada íntegramente en VistaVision, ese formato que parece elegido a propósito para recordarnos que el cine, cuando se lo propone, todavía puede parecer una liturgia.
Iñárritu tira por el absurdo, como ya nos tiene acostumbrados. La película juega a cruzar la explotación de recursos naturales con la responsabilidad empresaria y con la imagen pública, esa cosa tan cara. Digger quiere encabezar el rescate de la humanidad, pero también quiere mantener su foto en las revistas, su índice de aprobación, su leyenda. Es un tipo que combina el manual del CEO con el manual del influencer, en una sola tapa.
La caja no acompaña (todavía)
- Estreno internacional: 30 de septiembre de 2026; en Norteamérica, el 2 de octubre, también en salas IMAX.
- Recaudación del primer fin de semana: cerca de 20 millones de dólares en todo el mundo.
- En Estados Unidos y Canadá, unos 8 millones; en 73 mercados internacionales, otros 12 millones.
- Presupuesto de producción estimado: entre 160 y 180 millones de dólares, sin contar promoción.
- El propio Cruise produce la película junto con Iñárritu y Mary Parent.
Los números, claro, son los que son. Para una superproducción de este calibre, veinte millones en el primer fin de semana mundial es un arranque para el analista inquieto, no para el despreocupado. Pero Iñárritu viene de zigzaguear entre premios y opiniones encontradas, y Cruise viene de acostumbrarnos a abrir en grande. Habrá que ver cómo respira la película en las próximas semanas. Mientras tanto, queda la pregunta incómoda: ¿alcanza con ser el héroe de tu propia catástrofe para que el público te compre la entrada?
Cruise, el que quiere quedarse
“Siento que vamos a cre”Tom Cruise, en entrevista con Kevin McCarthy
La frase queda cortada en el material que llegó a la redacción, pero la idea se entiende: Cruise habla de hacer cine que mantenga su vínculo con el público a lo largo del tiempo, no solo en la semana del estreno. Una declaración de intenciones que, viniendo de alguien que lleva décadas definiendo el blockbuster, suena menos a eslogan y más a plan de retiro a lo grande. Después de Misión: Imposible y Top Gun, meterse en la piel de un magnate caricaturesco responsable de un desastre ambiental es, cuando menos, una manera de no aburrirse. Y de no aburrirnos. Habrá que ver si el público, al final, le compra la épica.
Si te copa la idea de un Cruise histriónico, un Iñárritu en su salsa más oscura y un elenco que no le hace asco a nada, Digger está en cartel. Si vas por el blockbuster clásico a la Mission, mejor ajustar expectativas. Y si vas por el mensaje ecologista a la salida del cine, también: este es un cuento sobre la culpa de los poderosos, contado por uno de los directores más autorales del momento. Para mí, vale la entrada. Pero lleve kleenex, por si el iceberg le llega al corazón.
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