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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El Calafate en pleno invierno: cómo es caminar hoy sobre el glaciar Perito Moreno y cuánto sale la aventura

La temporada baja ya no es un obstáculo para el minitrekking sobre el hielo, que funcionará todo el año. Recorridos, precios y opciones para quienes prefieran no pisar la superficie congelada.

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Joaquín IturraldeTurismo y fin del mundo · · 5 min de lectura
El Calafate en pleno invierno: cómo es caminar hoy sobre el glaciar Perito Moreno y cuánto sale la aventura

Amaneció con ese frío seco que cala hasta los huesos y el cielo completamente despejado sobre el pueblo. El lago Argentino estaba quieto como una lámina de metal y desde el puerto se adivinaba, a lo lejos, la silueta blanquísima del glaciar Perito Moreno. Esa mañana, en la zona de embarque de Bajo de las Sombras, el movimiento era inconfundible: grupos de turistas se probaban crampones, se ajustaban cascos y escuchaban las últimas indicaciones antes de subirse al catamarán. El invierno, que durante décadas mantuvo al hielo casi en silencio, ya no detiene la actividad.

Por primera vez en la historia, el Parque Nacional Los Glaciares, en la provincia de Santa Cruz, completó dos meses de temporada baja con el minitrekking abierto de manera sostenida durante junio y julio, y a partir de ahora la excursión funcionará sin interrupciones estacionales. La decisión cambió para siempre la lógica con la que se pensaba al Perito Moreno como un destino exclusivamente de verano.

Una jornada completa sobre el hielo

La excursión arranca con una navegación de unos veinte minutos por el Brazo Rico, bien al sur del glaciar, que permite ver de cerca la imponente pared de hielo. Después se desembarca y comienza una caminata por el bosque andino, un tramo que en esta época del año muestra lengas y ñires cubiertos de nieve. Recién entonces llega el momento más esperado: el ingreso al glaciar, donde los grupos, de no más de veinte personas y siempre conducidos por guías especializados, avanzan con crampones y casco por un paisaje que parece de otro planeta.

La recorrida completa demanda alrededor de diez horas y está habilitada para pasajeros de entre 8 y 65 años. En el interior, el camino atraviesa lagunas color turquesa, pequeños arroyos, sumideros y esas moles de hielo cristalino conocidas como seracs. El regreso ofrece una vista panorámica desde la llamada zona periglaciar, antes de retornar en catamarán al punto de partida. El paquete incluye, además, tiempo libre en las clásicas pasarelas de observación, esos balcones metálicos colgados frente al frente del glaciar que tantas fotos de calendario han dado.

Un glaciar que cambia y obliga a adaptarse

“Fuimos adaptándonos a los cambios del glaciar, que es muy dinámico. Hoy tenemos que repensar los circuitos casi cada temporada porque el hielo retrocede y se afina. Eso, lejos de asustarnos, nos obliga a ser mejores profesionales.”José Pera, guía de montaña y responsable operativo de Hielo & Aventura

Pera conoce el Perito Moreno como la palma de su mano. Lleva años guiando grupos sobre la superficie y es uno de los responsables de readecuar los recorridos a medida que el glaciar atraviesa un proceso de retroceso y adelgazamiento que se sostiene desde hace tiempo. Cada temporada hay que revisar accesos, sectores habilitados y niveles de dificultad, porque lo que ayer era un paso seguro hoy puede ser una grieta profunda. Esa dinámica, lejos de convertir a la excursión en algo riesgoso, la vuelve una experiencia más cuidada y profesional.

Para los que no quieran pisar el hielo

  • Safari Náutico: combina navegación y caminata costera, y permite incluso tocar con las propias manos el frente del glaciar, una experiencia muy buscada por familias con chicos pequeños o por quienes prefieren evitar el esfuerzo físico del trekking sobre hielo.
  • Safari Azul: una hora de navegación frente a la pared sur del Perito Moreno, con vistas privilegiadas de los más de sesenta metros de altura del frente de hielo, ideal para una primera toma de contacto con el glaciar.

El Chaltén, la otra gran apuesta del invierno

Hacia el norte del parque, ya del lado de El Chaltén, la oferta invernal se multiplica. Quienes tengan buen estado físico pueden encarar el trekking hasta el mirador de los Cóndores, un balcón natural que en días claros regala una postal única de los macizos Fitz Roy y Torre, además del valle del río de las Vueltas. En esta época el ascenso exige bastón y crampones, porque la nieve y el hielo complican el último tramo.

Para una jornada más tranquila, la caminata hasta la cascada Chorrillo del Salto es una de las maravillas escondidas del invierno patagónico: la caída de agua aparece completamente congelada, envuelta en un paisaje de bosque bajo de ñires y lengas teñido de blanco. El recorrido suele ofrecerse dentro de excursiones full day que incluyen una parada en el histórico parador sobre la Ruta Nacional 40, a orillas del río La Leona, un edificio declarado Patrimonio Histórico y Cultural de la provincia que funciona como punto de encuentro de viajeros desde hace décadas.

Cuánto sale la experiencia

Como referencia, el minitrekking sobre el glaciar Perito Moreno tiene un valor cercano a los 475.000 pesos por persona, un precio que suele incluir el traslado desde El Calafate, la navegación, los guías, el equipo técnico y el almuerzo en el campo de hielo. Los safaris náuticos son considerablemente más económicos y representan una buena puerta de entrada para conocer el glaciar sin la exigencia física del trekking. Las excursiones a El Chaltén cotizan aparte y conviene pedirlas con varios días de anticipación, sobre todo en fines de semana largo.

Si me preguntan a mí, les digo lo que siempre les digo a los amigos que viajan por primera vez a la zona: dense el gusto de pisar el glaciar al menos una vez en la vida. Y si pueden hacerlo en invierno, mucho mejor. El hielo tiene otros colores, el silencio es más profundo y los grupos son más chicos, lo que convierte a la caminata en algo casi íntimo. Eso sí, abríguense como si no hubiera mañana, lleven ropa térmica, guantes de repuesto y botas altas. Y no se olviden de cargar bien la batería de la cámara: con esa luz de la Patagonia en invierno, las fotos salen solas. El Calafate, créanme, no es solo un destino de verano. Es un lugar para volver, siempre.

JI
Joaquín IturraldeTurismo y fin del mundo

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