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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Fueguinos Ahora

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En "Silo" la memoria es un arma y a Juliette se la quisieron borrar de un plumazo

Graham Yost, el showrunner de la distopía de Apple TV+, cuenta por qué la protagonista pierde los recuerdos en la tercera temporada, cómo convencieron al autor Hugh Howey de alejarse de los libros y por qué en esta serie hasta los villanos tienen derecho a recapacitar.

MS
Malena SturzeneggerCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
En "Silo" la memoria es un arma y a Juliette se la quisieron borrar de un plumazo

Aclaración para el que recién llega: en "Silo" la gente vive bajo tierra porque arriba el aire, supuestamente, mata. Sí, es otra distopía post apocalíptica. Pero esta tiene una particularidad que la distingue del resto: en el Silo 18, alguien borró los recuerdos de todos hace 140 años. Y eso, según su creador, no es un detalle decorativo. Es el corazón del asunto.

Graham Yost, el showrunner de la serie de Apple TV+, habló largo y tendido sobre las decisiones creativas que atraviesan la tercera temporada. La más impactante, a mi entender, es la que le hicieron a Juliette Nichols, la protagonista que interpreta Rebecca Ferguson: le borraron la memoria. Como si a uno le reseteen el celular y pierda todas las fotos, los chats y la contraseña del homebanking, pero en versión existencial.

El punto de partida fue un personaje secundario

Yost contó que la idea no nació de la nada. Apareció primero en los libros de Hugh Howey, con un personaje llamado Daniel, que sale de la criosuspensión convencido de llamarse Troy. "El control de la memoria es una parte fundamental de este proyecto", dijo el showrunner. Si en el Silo 18 ya se habían animado a borrarles la historia a miles de personas, hacer lo mismo con la heroína que volvía del Silo 1?

La lógica interna del relato, según Yost, fue casi un juego de mesa: "¿Y si no pueden matarla porque es demasiado popular?". Ahí se prendió la lamparita. En vez de ejecutarla, las autoridades del silo deciden borrarle la memoria y devolverla al sistema como una ciudadana cualquiera. Para una distopía, es un movimiento bastante más sofisticado que el clásico ajusticiamiento en la plaza pública.

Cuando el libro no alcanza, se escribe otra cosa

Acá viene el dato que va a generar debate en los foros: la tercera temporada cubre el segundo volumen de la trilogía de Howey. Pero en ese libro, Juliette casi no aparece. Aparece al final, y punto. Entonces el equipo de guionistas se vio en la situación incómoda de tener que estirar una ausencia, que es algo así como cocinar sin los ingredientes principales (vaya a saber qué tienen en la alacena los fueguinos, pero seguro algo se improvisa).

Para resolverlo, Yost incorporó un personaje nuevo: la hermana de Daniel, una aviadora naval que regresa de una misión sin recordar nada de lo que vivió. Un recurso que les permitió explorar el tema de la memoria desde otro ángulo sin contradecir el universo de Howey. Por lo menos, en la teoría.

“Para él, todo esto consiste en formar parte de una comunidad de personas que trabajan dentro de esta historia.”Graham Yost, sobre Hugh Howey

El autor dice que sí, y eso no es menor

Yost se hizo cargo de las críticas de los lectores puristas que se quejan por los desvíos respecto a los libros. Y tiró un argumento que, me parece, vale la pena escuchar: Howey publicó su primera historia en Amazon y se crio en la cultura del fanfic, donde reinterpretar el material original no es una herejía, es casi el reglamento. "Para él, todo esto consiste en formar parte de una comunidad de personas que trabajan dentro de esta historia", resumió Yost.

Dicho de otro modo: no estamos ante un autor celoso que persigue cada cambio con un bate. Howey ve la serie como una extensión del mundo que creó, no como una traición. Algo que, en tiempos de adaptaciones polémicas, no es poca cosa.

Los malos que no sabían que eran malos

Otro de los ejes de la charla fue el tratamiento de los antagonistas. Yost fue taxativo: en "Silo" no hay villanos de historieta. Bernard y Sims, que en las primeras temporadas funcionaban como la amenaza permanente, en el fondo estaban convencidos de que protegían al silo. Hacían cosas horribles, sí, pero con la convicción íntima de que eran necesarias.

“Las personas pueden redimirse. Incluso las personas que han hecho cosas malas, en muchos casos, no sabían que eran los malos.”Graham Yost

Cuando en la tercera entrega descubren que el Silo Uno puede destruirlos en cualquier momento, la situación los obliga a elegir qué hacer con esa verdad. Y ahí, otra vez, la serie les abre la puerta de la redención. Lo cual, para mí, es lo más interesante del planteo: una ficción que se anima a pensar que hasta el más pintado puede recapacitar. En estos tiempos, una idea casi revolucionaria.

La idea que resume toda la serie

Yost cerró con lo que, según sus propias palabras, condensa el espíritu de "Silo": mostrar. La frase quedó trunca en el material, pero la intención queda clara. La serie no pretende dar respuestas cerradas ni sentencias morales. Prefiere abrir interrogantes sobre cómo se construye la verdad, quién tiene derecho a decidir qué recordamos y qué pasa cuando alguien decide, por nuestro bien aparente, que es mejor olvidar.

Recomendación directa, como siempre: si te copa la ciencia ficción con vocación de pensarnos como sociedad, dale una oportunidad a "Silo" en Apple TV+. Aunque no hayas leído los libros. Aunque te suene a distopía más del montón. Aunque, como yo, creas que ya está todo inventado en el género. A veces, una serie te recuerda que la memoria es un derecho. Y que perderla, aunque sea en ficción, duele.

MS
Malena SturzeneggerCultura y espectáculos

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