Hantavirus en Neuquén: el operativo que se teje alrededor de un caso que se contagió entre personas
Una variante que solo se documenta en la Patagonia y que se transmite de humano a humano mantiene en vilo a la Región del Pehuén, donde un joven murió y un contacto estrecho quedó internado en Zapala.

Llegué a Zapala cuando todavía quedaba algo de sol colándose entre los jacarandáes de la calle principal, y lo primero que me llamó la atención fue el movimiento tranquilo pero firme del Hospital Zonal: médicos cruzando con carpetas, personal de epidemiología hablando en voz baja en la vereda. No había cámaras de televisión todavía, pero el runrún ya estaba en el aire. En Neuquén acababan de confirmar un segundo caso de hantavirus en lo que va del año y, esta vez, la novedad era tan inquietante como el diagnóstico mismo: se trataba de alguien que se había contagiado de otro ser humano, no de un ratón colilargo.
El Ministerio de Salud de la provincia confirmó que la persona afectada es un contacto estrecho del joven de 26 años que murió días atrás en la unidad de terapia intensiva del mismo hospital, tras un cuadro que se agravó en pocas horas. El nuevo paciente fue identificado durante el seguimiento preventivo que el sistema sanitario armó después del fallecimiento, y apenas empezaron a aparecer los primeros síntomas se activó el protocolo: toma de muestras, internación inmediata y todas las medidas de bioseguridad del caso. El Laboratorio Central de la provincia fue el que confirmó el diagnóstico, y la persona continúa internada en Zapala, en estado estable.
Una variante que no se repite en ningún otro lugar del mundo
Lo que vuelve especialmente delicada a esta situación es la variante que circula en la región patagónica. Se la conoce como Andes Sur, está presente en Neuquén, Río Negro y Chubut, y según lo que repiten los infectólogos es la única del planeta en la que está documentada la transmisión entre personas. Eso ocurre cuando hay convivencia estrecha o exposición prolongada durante las primeras etapas de la enfermedad, sobre todo en espacios cerrados, mal ventilados, donde el virus puede pasar de un paciente a sus allegados. Esa característica es la que explica por qué un solo fallecimiento disparó un operativo que todavía sigue activo.
Mientras caminaba por el barrio, me crucé con Miriam, una vecina de 52 años que conoce a varias de las familias aisladas y me habló con la prudencia que imponen estas horas. 'Acá nos conocemos todos, y cuando pasa algo así uno se entera por los chicos en la escuela o por un mensaje de whatsapp antes que por el parte oficial', me dijo, mientras acomodaba la bolsa con el pan. 'Lo que más te queda dando vueltas es que ahora no alcanza con cuidarte del ratón, sino también del vecino que tose'. La frase me quedó sonando, porque resume bastante bien lo que cambia cuando el virus empieza a circular entre personas.
Cómo sigue el operativo sanitario
- El resto de los contactos identificados continúa en aislamiento domiciliario estricto, con seguimiento activo y pasivo a cargo de la Dirección Provincial de Epidemiología.
- La investigación epidemiológica reconstruyó los vínculos del paciente fallecido desde el momento en que murió: se trataba de un trabajador rural de la Región del Pehuén, que había ingresado al Hospital de Aluminé con fiebre superior a 38 grados, dolores musculares, dificultad respiratoria y dolor abdominal intenso.
- Su cuadro se agravó muy rápido y murió en la UTI de Zapala tras un paro cardiorrespiratorio.
- Según la directora del Hospital de Aluminé, 15 personas fueron aisladas de manera preventiva desde el inicio del brote.
Por qué el hantavirus preocupa tanto
El virus se transmite principalmente por inhalación de partículas contaminadas con saliva, heces u orina del roedor colilargo, que es el reservorio clásico de la zona andina. Por eso el mayor riesgo está en los espacios cerrados y mal ventilados: galpones, cabañas, piezas donde se entra después de mucho tiempo sin abrir. El síndrome cardiopulmonar que provoca empieza con fiebre, dolores musculares y cefalea, síntomas que se confunden fácilmente con otras infecciones, pero puede avanzar con rapidez hacia una insuficiencia respiratoria grave. En el caso del joven que murió, el deterioro fue cuestión de horas.
Las autoridades sanitarias insisten en un paquete de recomendaciones que vale la pena repetir: ventilar durante al menos 30 minutos galpones y cualquier espacio cerrado antes de entrar, evitar barrer en seco superficies donde pueda haber restos de roedores, humedecer previamente el piso y las paredes, tapar orificios por donde puedan ingresar los animales y desmalezar alrededor de las viviendas para reducir el refugio del colilargo. En zonas rurales, además, recomiendan usar calzado cerrado, ropa que cubra brazos y piernas, guantes y barbijo para limpiar lugares que hayan estado cerrados por mucho tiempo.
Cuando volví a pasar por el Hospital de Zapala, ya entrada la tarde, el movimiento se había calmado un poco, pero el equipo de Epidemiología seguía adentro. Pensé en Miriam, en su frase sobre el vecino que tose, y en la paradoja triste que trae esta clase de virus: te enfermás por un ratón que vive en el monte, pero el daño más grande lo termina haciendo entre personas que se quieren. Por ahora, el segundo paciente está estable y los contactos aislados siguen bajo control, aunque la provincia no baja la guardia: en la Patagonia, el hantavirus no da tregua.
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