Independiente cerró la fase con una caída, pero ya tiene la mochila lista para la Sudamericana
El equipo de Oliva perdió ante Mogi Basquete en el Gigante de la Ruta 9, con una noche negra desde el perímetro. La clasificación a cuartos ya estaba sellada y ahora la cabeza va directo a la Liga Nacional.

Arrancamos por la jugada, como siempre. La pelota subió, Mogi Basquete la bajó y no la soltó más. En el Gigante de la Ruta 9, con esa brisa tibia que suele complicar los tiros de afuera en Oliva, Independiente terminó el Grupo A de la Liga Sudamericana con una derrota que no le mueve el sillón: ya tenía el pasaje a cuartos en el bolsillo después de los dos primeros cruces.
El conjunto que conduce Martín González llegó a la última fecha con la tarea hecha. Sabía que el resultado era casi un trámite formal, pero igual duele perder, y más cuando la noche se pone brava desde el primer cuarto. Ahí nomás, en los primeros diez minutos, Independiente entró en un pozo: pasó casi siete minutos sin anotar hasta que Agustín Pautasso cortó la sequía. Para colmo, el termómetro de la cancha acompañó el mal arranque: noche fresca, viento cruzado, y un Mogi que se acomodó rápido y se fue al descanso 42-24 arriba.
Una noche sin gol desde el perímetro
Los números cuentan la película mejor que cualquier relato. Independiente cerró con un brutal 1 de 20 en triples y apenas un 36% de efectividad en dobles. La defensa visitante le cerró los caminos al aro y lo obligó a tirar desde afuera, justamente donde la noche no estaba para festejar. La conversión desde el perímetro fue el talón de Aquiles de un equipo que en los partidos anteriores había encontrado variantes.
- Registro desde el perímetro: 1 de 20 en triples.
- Efectividad en dobles: 36%.
- Primer cuarto: parcial de 19-8 en contra.
- Marcador al descanso: 42-24 para Mogi.
- Balance en el Grupo A: 2 victorias y 1 derrota.
Después del entretiempo, el elenco de Oliva intentó reaccionar, pero Mogi sostuvo la presión y mantuvo el dominio hasta el cierre. Sin embargo, insisto, el resultado no empaña el objetivo principal: Independiente avanzó a cuartos de final de la Sudamericana y se dio el gusto de competir en el plano internacional.
Ahora sí, lo que viene. El próximo compromiso será el jueves 8 de octubre, otra vez en el Gigante de la Ruta 9, cuando reciba a Ferro por el debut en la Liga Nacional. Ahí sí, con todo, porque en el torneo local no hay colchón previo y cada partido pesa desde el minuto cero. Ojo con Ferro, que siempre arma un equipo incómodo para los cordobeses. Será, además, la primera prueba para ver si la efectividad exterior se recompone o si el problema se vuelve un patrón. Lo que pase en ese encuentro marcará la pulseada del Rojo de Oliva en su vuelta al calendario doméstico.
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