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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Fueguinos Ahora

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Iván Ramírez se sacó la peluca y apostó a cantar con la voz que le queda cuando llega a su casa

El humorista dejó por un rato las imitaciones para concursar en Es mi sueño, el ciclo que conduce Guido Kaczka. Cuenta cómo se prepara, por qué el cuidado vocal no es un capricho y los otros proyectos que tiene entre manos, incluido un unipersonal que podría recalar en Mar del Plata.

MS
Malena SturzeneggerCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Iván Ramírez se sacó la peluca y apostó a cantar con la voz que le queda cuando llega a su casa

Hay algo de paradoja en que un tipo que vive de ponerse en la piel de otros ahora se juegue entero mostrando la suya. Pero bueno, así es Iván Ramírez, que se metió en Es mi sueño —el programa de Guido Kaczka— para cantar como él mismo, sin disfraz, sin prótesis y sin parodiar a nadie. Vamos, lo más parecido a sacarse el traje de Superman en medio de un reality.

El convite lo tomó por sorpresa. Ramírez reconoce que imaginaba que lo llamarían para hacer sus clásicas imitaciones y, de yapa, alguna intervención humorística. Nada de eso. Esta vez le ofrecieron sentarse en la silla del concursante y exponer su propia voz. “Lo primero que pensé es: no sé cantar con mi voz”, admite, y uno casi le cree: cuando el fuerte de alguien es transformarse en 150 personajes, mostrarse “uno” parece un acto de valentía (o de locura, que a veces es lo mismo).

Cantarse a uno mismo, un trabajo de tiempo completo

El humorista aclara que cantó toda su vida —tomó clases durante años—, pero nunca se había parado ante las cámaras con esa faceta. Para el concurso ensaya con el equipo de entrenamiento vocal del ciclo y, según explica, el cuidado técnico no es un lujo: hacer personajes implica forzar la garganta con registros muy distintos y, tarde o temprano, eso pasa factura.

  • Integra el grupo Viralizados, donde ya viene probando suelos nuevos.
  • Lanzó el ciclo de streaming Iván y vienen, con su marca registrada: el desparpajo.
  • Recibió una propuesta para llevar un unipersonal a Mar del Plata.
  • Sigue activo en shows y eventos como humorista e imitador.

Detrás de cada personaje, una jornada de producción

El mundo de Ramírez parece sencillo en el escenario y agotador detrás del espejo. Contó que armar una caracterización arranca en la cabeza —observar cómo piensa el personaje, qué le importa, cómo se mueve— y baja después al cuerpo: primero la voz, después los gestos, y al final la peluca, la ropa y el maquillaje (sí, en ese orden, como una receta al revés).

El operativo entero es casi de relojería. Colocar una prótesis puede demandar, mínimo, cuatro horas; desmaquillarse, otras dos. Para los personajes más complejos usa pelucas de cabello natural y un equipo que diseña y cose la vestimenta a medida. Es, básicamente, fabricar un disfraz de carnaval en pleno programa de televisión (y con público mirando).

La vocación, aclara, le viene de pibe. A los 14 años se calzó por primera vez el traje de Lía Crucet en el cumpleaños de una amiga, con un vestido que le había cosido su bisabuela. Aquella noche improvisada le terminó dejando tres contratos. Quedó claro que el bicho del escenario le había picado para siempre.

Ahora, mientras Es mi sueño le abre la puerta de la canción sin maquillaje, Ramírez combina la competencia con el streaming, las giras y la promesa de un unipersonal en la ciudad feliz. Es, en criollo, un albañil del entretenimiento que está construyendo la obra y, de paso, probando a ver de qué está hecha su propia voz.

MS
Malena SturzeneggerCultura y espectáculos

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