La freidora de aire ahora te mira, te huele y te avisa al celular: así cocina la inteligencia artificial en la cocina
Las nuevas freidoras con cámara, sensores de humedad y conexión WiFi reconocen el alimento, ajustan la temperatura y avisan por el teléfono cuándo agitar la cesta o retirar la comida, sin que el usuario toque casi nada.

¿Puede una freidora mirar la milanesa y decidir sola cómo cocinarla? Sí, y ese es justamente el salto que dieron los modelos más nuevos que ya se consiguen en Argentina: dejaron de ser una caja que sopla aire caliente para convertirse en un electrodoméstico que identifica el alimento, mide la humedad y hasta te manda un mensaje al celular cuando la papa está lista.
Una cámara en la cesta que distingue entre milanesas, verduras y papas congeladas
El cambio más visible está adentro, en la parte superior de la cesta. Ahí se ubica una pequeña cámara que, combinada con algoritmos de visión por computadora, hace algo parecido a lo que hace nuestra vista cuando abrimos la puerta de la heladera: reconoce qué hay en la bandeja. Si distingue una proteína, un vegetal o un producto congelado, el sistema elige automáticamente la temperatura de arranque, la potencia del aire y la velocidad del ventilador. El volumen y la densidad de la carga también entran en el cálculo, así que una papa entera sola no se cocina como un puñado de papas fritas congeladas, aunque las dos lleven la etiqueta de "papa".
Sensores de humedad y de color: la cocina como un guiso que se prueba
Pensalo como una olla de guiso en la que alguien va probando y corrigiendo sobre la marcha. Si la superficie de la milanesa se está poniendo demasiado dorada, los algoritmos bajan el calor antes de que se queme, igual que cuando bajás la llama porque el olor te avisa. En paralelo, los sensores de humedad detectan condensación al inicio de la cocción y le piden al ventilador que acelere unos minutos para que la humedad salga y la corteza quede crocante. Cuando la humedad baja y el color se estabiliza, el sistema vuelve a un régimen más suave para terminar de cocinar el interior sin resecar.
Todo eso se apoya en la conexión a internet, que cumple dos funciones bien distintas. Por un lado, sincroniza la freidora con el teléfono: cuando elegís una receta en la app, se manda una programación con la temperatura de arranque, la duración y los cambios previstos para cada etapa, y el aparato te avisa cuando hay que mover la cesta o cuando termina el ciclo. Por el otro, la freidora dialoga con servidores en la nube que guardan el historial de cocciones y los perfiles de cada alimento, lo que le permite ir afinando las estimaciones de tiempo con cada uso. La misma conexión deja instalar actualizaciones del software interno para sumar perfiles nuevos o mejorar el consumo eléctrico, sin necesidad de llevar el equipo al service.
Lo que no cambia es el principio básico de siempre: aire caliente circulando a gran velocidad con poco o nada de aceite. La diferencia está en cómo se regulan esos parámetros durante el uso, ya no con perillas y timer manual sino con un sistema que ve, mide y corrige solo. Para quienes cocinan todos los días, la promesa es menos errores y menos idas y vueltas a la cocina: la freidora hace el trabajo de estar pendiente y, mientras tanto, avisa.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Qué hacer para que Instagram recomiende tu cuenta gratis y puedas ganar seguidores


Google retira una popular aplicación de Apple Watch: ¿Cuáles son las alternativas?
