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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Fueguinos Ahora

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La Guerra Civil se rodó entre paredes que ya se estaban cayendo solas

Los directores Javier Calvo y Javier Ambrossi eligieron dos aldeas deshabitadas de Burgos para las escenas históricas de "La bola negra". Nada de decorados: directamente, en el olvido.

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Malena SturzeneggerCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
La Guerra Civil se rodó entre paredes que ya se estaban cayendo solas

A veces el mejor set de filmación es uno que el tiempo ya viene arruinando gratis. Eso, justamente, fue lo que encontraron los directores Javier Calvo y Javier Ambrossi cuando salieron a buscar locaciones para las escenas de la Guerra Civil española en su nueva película "La bola negra". En lugar de gastar fortunas en un decorado que pareciera un pueblo bombardeado, se toparon con dos que ya lo estaban, y de manera mucho más convincente: Castil de Carrias y Loranquillo, dos aldeas deshabitadas de la provincia de Burgos que llevan años peleando contra la maleza y el silencio.

Un pueblo con fecha de vencimiento

Castil de Carrias queda a unos diez kilómetros de Belorado y tiene papeles firmados desde por lo menos el siglo XII. Llegó a tener más de 240 vecinos a mediados del siglo XIX, pero el campo español fue tirando gente afuera durante todo el siglo XX. Los números cuentan la historia mejor que cualquier novela: en 1950 todavía vivían allí 178 personas, en 1970 apenas 59, y en 1994 murió Florentino González Sáez, el último vecino con domicilio fijo. Lo que queda hoy es una escuela vieja, una taberna con botellas todavía en los estantes (uno piensa: ñquién las dejó ahí y por qué nunca volvió a recogerlas?), cacharros domésticos desperdigados, autos oxidados y la iglesia de Santa María, que sigue de pie pero con muestras claras de expolio.

A pocos kilómetros aparece Loranquillo, otro nüleo vacío que terminó absorbido por el municipio de Belorado en los años setenta y cuyos últimos habitantes se fueron en la década del noventa. Entre los dos pueblos, más la localidad de Quintanilla, arman una ruta de senderismo de 22 kilómetros, ideal para quien quiera combinar trekking con un poco de depresión estival.

Por qué los directores dijeron sí

La responsable de localizaciones, Clara Salvador, recorrió toda la provincia hasta dar con lugares que resolvieran un problema muy concreto: paredes medio caídas para la Guerra Civil sin tener que construirlas ni, peor aún, demolerlas después del rodaje. El rodaje arrancó el 25 de agosto de 2025 en Castil de Carrias, y durante las jornadas de filmación ambos pueblos permanecieron cerrados al público. Calvo y Ambrossi dijeron, en criollo, que lo que les interesaba no era solo la foto de las ruinas: querían la sensación de una vida que se cortó de golpe y nadie tuvo ganas (o fuerzas) de terminar de ordenar. Ese detalle, según ellos, pesa dentro de la película, que gira alrededor de la memoria, la violencia y lo que el tiempo se encarga de borrar.

  • Castil de Carrias: pueblo burgalés con registro histórico desde el siglo XII.
  • Loranquillo: aldea deshabitada anexada a Belorado en los años setenta.
  • Ruta conjunta con Quintanilla: 22 kilómetros de senderismo entre ruinas.
  • Inicio de rodaje: 25 de agosto de 2025, con los pueblos cerrados al público.
  • Lo que se ve hoy en Castil: escuela, taberna con botellas, objetos domésticos, autos oxidados e iglesia de Santa María.

Uno, que vive al sur del mundo, mira estos pueblos vacíos y piensa en los cascos de estancia que todavía quedan en pie en la Patagonia, devorados por el viento y el olvido. La diferencia es que acá alguien decidií que servían para contar una historia y fueron a plantarse allí con una cámara. Mi recomendación, si la película les interesa: no se pierdan el tráiler cuando salga, porque esos marcos de ventana rotos y esos platos todavía en la alacena prometen más que cualquier decorado pintado con aerosol.

MS
Malena SturzeneggerCultura y espectáculos

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