La herencia maldita del apellido Suar: cuando la radio te define hasta tres generaciones después
Toto Kirzner contó cómo un problema de fonética en los estudios de radio terminó bautizando a toda una familia del espectáculo, y por qué él decidió zafar del bautismo.

Hay apellidos que uno elige y apellidos que lo eligen a uno. El Suar, sin ir más lejos, fue una criatura del azar, un accidente fonético nacido en un estudio de radio cuando algún locutor tropezó con la fonética de un cantante judío de origen y decidió que era más fácil mandarlo al aire con cualquier cosa antes que arriesgarse a quedar tartamudo frente al micrófono. Bienvenido al país de los apodos hereditarios, donde la identidad se labra a los ponchazos.
La historia la contó Toto Kirzner, hijo del actor Adrián Suar, nieto del cantante lírico Leibele Schwartz, y protagonista involuntario de un linaje de nombres cambiados que atraviesa generaciones del espectáculo argentino. El abuelo, un tenor con pergamino internacional, había grabado más de 30 discos, cantado con la Sinfónica de Filadelfia y con la Sinfónica de Israel, y se había ganado un lugar en la escena lírica del país. Un currículum impecable que, sin embargo, no le alcanzó para sortear el problema más básico del oficio: que alguien en una radio pudiera decir su nombre sin trabarse.
El día que la lengua trabada mandó al frente
Lo que empezó como un parche improvisado se convirtió con los años en una identidad artística completa. Primero lo llamaron Leo Suárez, después Leo Suar, y para cuando alguien preguntó si así se llamaba de verdad, ya era tarde para cualquier corrección. La radio, que tantas veces sirve de cuna para los famosos, esta vez ofició de oficina de trámites para un cambio de apellido express. En el sur argentino, donde uno conoce a tres generaciones con el mismo apodo de pila porque nadie se acuerda del nombre de la libreta, esto no suena ni raro: es casi una tradición.
“Cuando él iba a la radio le decían Leo Suárez, no les salía Leibele Schwartz ni en pedo. Entonces, era todo Leo Suárez y terminó siendo Leo Suar.”Toto Kirzner
El padre de Toto tomó el alias familiar y lo hizo propio sin demasiadas vueltas. Le causó gracia, lo encontró más práctico y construyó con esa palabra de cuatro letras una carrera que todavía hoy da que hablar. La pregunta que sobrevuela toda esta historia es qué hacemos con las herencias que nos tocan: si nos las ponemos en el pecho como un trofeo o si las dejamos en el perchizo de la entrada.
Kirzner, y a otra cosa
Cuando a Toto le llegó el turno de ganarse las propinas en la tele y en el teatro, su propio padre le acercó la posibilidad de sumarse a la dinastía Suar. La movida tenía lo suyo: un apellido instalado, reconocimiento instantáneo, marketing resuelto de entrada. Pero al propio Adrián Suar el invento le sonaba raro, como cuando uno se prueba un saco heredado y no termina de reconocerse en el espejo.
“Mi viejo en un momento me decía: 'Toto Suar nos queda mal'.”Toto Kirzner
Toto lo pensó lo justo y lo necesario. Para él, el documento de identidad era un dato poco negociable, y el razonamiento, bien criollo, fue demoledor. ¿Para qué carajo tener un apellido si vas a andar regalándolo por ahí?
“No me siento cómodo. Usemos nuestro apellido. ¿Para qué carajo lo tengo, si no?”Toto Kirzner
La decisión de mantener Kirzner como bandera artística cierra una suerte de ciclo abierto tres generaciones atrás, cuando a un abuelo le modificaron la firma en un estudio de radio. Leibele Schwartz había formado una familia con la actriz Lilian Keller, y entre los dos dejaron una huella que se mide en discos, escenarios y una prole que sigue dando que hablar. Él murió en julio de 1992, a los 59 años; ella, tras un accidente cerebrovascular, en septiembre de 2020, a los 74.
- Leibele Schwartz grabó más de 30 álbumes como cantante lírico.
- Actuó junto a la Orquesta Sinfónica de Filadelfia, la Sinfónica de Israel y la Sinfónica Nacional Argentina.
- Se desempeñó también como actor y jazan dentro de la colectividad judía.
- Murió el 11 de julio de 1992, a los 59 años.
- Su esposa, la actriz Lilian Keller, falleció el 30 de septiembre de 2020, a los 74.
El cruce entre nombres heredados, apellidos adoptados y renuncias deliberadas sigue dando forma al mapa del espectáculo argentino. Y deja una pregunta incómoda para cualquiera que labure en una oficina, atienda un mostrador o cobre en una estación de servicio: si tuvieras la chance de usar un apellido con más recorrido para abrirte alguna puerta, ¿lo tomarías sin chistar o pelearías por el que te pusieron en la partida de nacimiento? Toto Kirzner zanjó la cuestión a la criolla, con una frase que sirve de manual: el apellido hay que usarlo mientras siga siendo propio, no mientras rinda mejor en la vidriera de al lado.
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