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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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Fueguinos Ahora

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La nueva Carrie aprende a leer, y lo que lee es una declaración de guerra

La serie de Stephen King convierte los libros censurados en el mapa de la liberación de su protagonista, y de paso deja un guiño a El Exorcista que conecta con la próxima película de su director.

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Malena SturzeneggerCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
La nueva Carrie aprende a leer, y lo que lee es una declaración de guerra

Hay cosas que solo se le ocurren a alguien que decide adaptar Carrie otra vez: hacer de los libros prohibidos el motor de la historia. Como cuando en Río Grande te prohíben tomar vino en la mesa y terminas descorchando una botella entera el día del cumple. La nouvelle serie del clásico de Stephen King no se contenta con mover los muebles: cambia el eje. Y lo hace, además, dejando un par de pistas que vale la pena seguir.

Summer H. Howell interpreta a una Carrie White criada por su madre entre biblia y castigo. Margaret White (Samantha Sloyan) le construyó un mundo sin ventanas. El primer día de colegio, la chica intenta hablar con sus compañeros citando a J. M. Barrie: "¿Establecemos una nueva regla de vida a partir de esta noche: intentar siempre ser un poco más amables de lo necesario?" Nadie entiende nada. Es un debut social en off side, una manera muy cinematográfica de decir: esta pibe nunca tuvo interlocutores.

Cinco libros, cinco bofetadas a la madre

El golpe de timón llega en el segundo episodio, cuando el orientador Peter Morton (Tim Bagley) la lleva hasta la biblioteca. Carrie elige cinco títulos, y la selección no es un adorno: es una declaración de principios. Cada uno de esos libros fue cuestionado o directamente prohibido en alguna escuela estadounidense. Cada uno toca un tema que Margaret White mantiene lejos de su hija.

  • "El cuento de la criada", de Margaret Atwood. Distopía patriarcal, maternidad forzada y rebeldía femenina.
  • "Alguien voló sobre el nido del cuco", de Ken Kesey. Un manicomio como metáfora del Estado y de cualquier autoridad que decide por vos.
  • "Sé por qué canta el pájaro enjaulado", de Maya Angelou. Racismo, abuso y reconstrucción personal en primera persona.
  • "Buscando a Alaska", de John Green. Adolescencia, sexo y duelo, los tres combinados en una mesita de luz.
  • "Anoche en el Telegraph Club", de Malinda Lo. Amor lésbico en Chinatown, de los años cincuenta, con todo lo que eso implica.

La lectura deja de ser consumo y se vuelve insurrección. Es como abrir la heladera a las tres de la mañana después de una dieta: importa menos el menú que el acto.

El guiño a El Exorcista, y por qué importa

Alrededor del minuto 31 del segundo episodio, hay un detalle que parece decorativo y no lo es: otra estudiante aparece leyendo El Exorcista en la biblioteca. El director de la serie tiene en carpeta El Exorcista: Mártires, una nueva entrega de la franquicia con Scarlett Johansson y Chiwetel Ejiofor, pensada para desembarcar en los cines en marzo de 2027. La serie deja así dos capas de lectura: una interna, donde los libros trazan el arco de Carrie, y una externa, que conecta con el próximo paso profesional de su realizador.

Mi recomendación, si todavía no vieron la serie: dedíquenle los primeros dos capítulos sin distracciones. Después hablemos. Y si ya la empezaron, vuelvan al 31 del segundo y miren con atención: hay un libro en cuadro que dice bastante más de lo que parece.

“¿Establecemos una nueva regla de vida a partir de esta noche: intentar siempre ser un poco más amables de lo necesario?”El pajarito blanco, J. M. Barrie
MS
Malena SturzeneggerCultura y espectáculos

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