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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La presión que no avisa: por qué medírsela puede cambiarlo todo

Más de un tercio de los adultos argentinos convive con hipertensión y, en muchos casos, lo hace sin saberlo. Un recorrido por los números, los hábitos y los controles que pueden hacer la diferencia antes de que aparezca una complicación.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda · · 3 min de lectura
La presión que no avisa: por qué medírsela puede cambiarlo todo

Camino por el barrio y veo a Marta, 58 años, que se acomoda en la vereda después de hacer las compras. Hablamos un rato y me cuenta, mientras acomoda las bolsas, que hace años no se toma la presión. “Me siento bien, ¿para qué me voy a complicar?”, me dice, con esa lógica tan común como peligrosa. Le explico lo que repiten los médicos: la hipertensión suele avanzar en silencio, sin dar señales hasta que el cuerpo pasa factura. Marta me mira, se queda pensando y me promete que la semana que viene se la va a medir. Esa escena, multiplicada por millones, ayuda a entender por qué la Argentina tiene un problema grande con una enfermedad que, en gran parte, podría prevenirse o controlarse.

Cifras que hablan por sí solas

El Registro Nacional de Hipertensión Arteriel, que reúne datos de todo el país, muestra que el 36,3 por ciento de los adultos mayores de 18 años tiene la presión elevada. Son cerca de 12 millones de personas. Pero el dato más inquietante es otro: casi cuatro de cada diez no saben que la conviven con esa condición. Es decir, caminan por la vida con un factor de riesgo silencioso, sin tratamiento y sin control.

Y aun cuando la ya está hecho y la persona toma su medicación, el camino no termina ahí. Apenas alrededor del 44 por ciento de quienes están en tratamiento consigue mantener los valores dentro de los rangos recomendados. O sea: saberse hipertenso no garantiza que la presión esté a raya. Por eso, la medición periódica y el seguimiento médico son tan importantes como lapastilla misma.

Una cuestión de hábitos, no solo de fármacos

En la charla con Marta apareció la pregunta de siempre: qué se puede hacer, más allá de la medicación, para cuidar la presión. La respuesta es conocida, pero conviene repetirla porque a veces se olvida en la rutina diaria. Reducir el consumo de sal, mantener una alimentación equilibrada, moverse con regularidad y aprender a manejar el estrés crónico son pilares que los especialistas no se cansan de remarcar. No reemplazan al médico, pero lo complementan de manera decisiva.

  • Medirse la presión de forma periódica, aunque uno se sienta bien.
  • Disminuir la cantidad de sal en las comidas cotidianas.
  • Sumar actividad física regular, adaptada a cada edad y estado de salud.
  • Atender el estrés crónico con espacios de descanso y acompañamiento.
  • No abandonar los controles médicos ni los tratamientos indicados.

Un problema que no conoce de fronteras

El escenario argentino se inscribe en un mapa mundial preocupante. El segundo informe global sobre hipertensión arterial de la Organización Mundial de la Salud, publicado este año, advierte que 1.400 millones de adultos en el mundo viven con la presión elevada. Apenas uno de cada cinco la tiene controlada. La escala del fenómeno obliga a mirarlo como lo que es: un tema de salud pública, no una preocupación individual aislada.

Porque la hipertensión, cuando se cronifica y no se trata, va lastimando las arterias y comprometiendo órganos vitales. Infartos, accidentes cerebrovasculares y otras complicaciones cardiovasculares suelen ser el punto de llegada de años de presión alta sin control. Por eso, la diferencia entre medirse y no medirse, entre controlarse y dejarse estar, puede ser enorme.

Antes de despedirme, vuelvo a la vereda de Marta. Me gusta pensar que la próxima vez que nos crucemos, la conversación será otra: quizás me cuente que fue al centro de salud, que se tomó la presión y que empezó a prestar más atención a esos hábitos que, en silencio, cuidan o comprometen la vida. La hipertensión suele no avisar, pero la decisión de controlarla es nuestra.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda

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