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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La salud mental chaqueña se pone en red: qué cambia si la Legislatura dice que sí

Un proyecto que ya recorre los pasillos de la Legislatura chaqueña propone unir bajo un mismo techo a los equipos, los dispositivos y los profesionales que hoy atienden la salud mental en la provincia. La idea es clara: nodos regionales, guardia de crisis las 24 horas y un seguimiento que no se corte después de la internación.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda · · 3 min de lectura
La salud mental chaqueña se pone en red: qué cambia si la Legislatura dice que sí

Esta semana entré a uno de los pasillos laterales de la Legislatura del Chaco y me topé con un dato que me quedó dando vueltas: la provincia tiene profesionales, tiene dispositivos y tiene programas de salud mental, pero no tiene un mapa que los una. Cada uno trabaja por su lado, a veces a dos cuadras uno del otro, y el paciente termina armando el rompecabezas como puede. Eso es, justamente, lo que el proyecto de Red Provincial de Salud Mental Comunitaria que se está discutiendo busca destrabar.

Una red que ordena lo que ya existe

La iniciativa no inventar nada de la nada. Lo que hace es tomar todo lo que ya funciona en el sistema público y ponerlo bajo un mismo paraguas. Para eso divide al Chaco en nodos regionales que van a estar pegados a las regiones sanitarias que ya existen, de manera que cada zona tenga su propio punto de referencia. En cada nodo habrá un equipo interdisciplinario: psicólogos, psiquiatras, enfermeros, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y acompañantes terapéuticos, que son los que caminan el barrio junto al paciente.

Qué se hace en el territorio

El proyecto enumera tareas concretas: consultas ambulatorias en los centros de salud, visitas domiciliarias para los casos que no pueden trasladarse, intervenciones en crisis cuando la situación lo amerita y, sobre todo, un seguimiento posterior a las internaciones que hoy se corta de golpe. También se habla de crear centros comunitarios, hospitales de día, espacios de rehabilitación psicosocial y dispositivos de acompañamiento familiar, con el foco puesto en que la persona pueda volver a estudiar, a trabajar y a moverse por su barrio sin quedar a la deriva.

Crisis, urgencia y un plan para cada paciente

Hay un punto que me parece clave y que vale la pena subrayar: el proyecto obliga a que, después de una internación o de una crisis grave, se arme un Plan Individual de Cuidados. Esto significa que un equipo designado se hace cargo del paciente y trabaja también con la familia y el entorno cercano, para que nadie quede librado a su suerte cuando sale del hospital. Y si la urgencia golpea un domingo a las tres de la mañana, la idea es que haya una estrategia provincial de atención de crisis disponible las 24 horas los 365 días del año, con protocolos claros en cada región para recibir la consulta, evaluar al paciente y actuar si hay riesgo de vida.

  • Nodos regionales de salud mental atados a las regiones sanitarias existentes, con equipos interdisciplinarios.
  • Seguimiento obligatorio después de cada internación o crisis, con un Plan Individual de Cuidados asignado por ley.
  • Guardia de crisis provincial disponible las 24 horas todos los días del año, con protocolos por región.
  • Programas de prevención del suicidio integrados, con prioridad para personas en riesgo y acompañamiento posvención para los allegados.
  • Plazo de 180 días para que el Ministerio de Salud presente un plan de implementación con metas a cinco años.

La prevención del suicidio, con nombre propio

El proyecto también pone sobre la mesa un tema que suele quedar en offside: la prevención del suicidio. La propuesta apunta a integrar los programas provinciales que ya están en marcha, a darles prioridad dentro de la red y a sumar acciones de posvención para las familias y los entornos que quedan atravesando el duelo. Los trabajadores de los servicios involucrados recibirán capacitación específica, un detalle que no es menor si se piensa que muchas veces el primer contacto lo tiene un administrativo o un enfermero en una guardia general. Si la Legislatura le da luz verde, el Ministerio de Salud tendrá 180 días para presentar un plan de implementación con metas concretas a cinco años. Hasta entonces, la red será una promesa escrita. Después, si todo sale como plantea el texto, debería empezar a notarse en la calle: en un turno que se consigue, en una guardia que responde, en un vecino que no queda solo cuando sale del hospital.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda

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