La segunda temporada de Edgerunners cambia el escenario y deja a Night City en modo anthology
Cuatro años después del debut, la serieproduced by Studio Trigger vuelve con cuatro personajes, mayor violentencia y una narrativa que tarda en encontrar el ritmo. La sube, pero el camino hasta el enganche es irregular.

Plataformas yloir, muy, como una mudanza apresurada, deja muebles en la caja y un rato desorientados antes de entender dónde quedó cada cosa.
Cuatro entradas a la misma ciudad
King es un mercenario veterano que tuvo que retirarse después de desarrollar cyberpsicosis y vivir alejado de los implantes que lo definían. D es un netrunner que busca venganza por la muerte de su clan. Talia es una adolescente obsesionada con las modificaciones cibernéticas. Roman tiene 12 años y recorre la ciudad con una cámara, intentando documentar la brutalidad cotidiana.
La gracia del formato está en que esos cuatro personajes no representan una sola línea narrativa: funcionan como entradas distintas a un mismo mundo. King mira hacia adentro, D carrega una deuda, Talia se debate entre autonomía y entrega, y Roman observa con una cámara. Es una forma interesante de mostrar Night City desde ángulos que no se ven del recorrido habitual.
El punto fuerte, sin dudas, es el aspecto visual. Studio Trigger eleva la apuesta respecto de la primera temporada: las coreografías, la dirección y la animación se sostienen en un nivel alto. La violencia, además, es más explícita, sin lasaciones que a veces hacen que un dibujo animado parezca menos pesada. La apertura con una explosión de acción marca el tono desde el primer minuto, como si la serie quisiera que nadie se quede esperando.
El problema es el ritmo. Durante la primera mitad, las cuatro historias avanzan en paralelo sin que los hilos terminen de cruzarse. Algunos personajes quedan más definidos por su diseño que por su desarrollo, y eso se nota: el aspecto cumple, pero falta el trabajo fino que hace que un personaje tenga peso propio. Recién en la segunda mitad la trama gana velocidad y los destinos empiezan a converger.
- King: un mercenario retirado que arrastra las consecuencias de la cyberpsicosis.
- D: un netrunner con un objetivo claro, la venganza por su clan.
- Talia: adolescente atrapada en el dilema entre autonomía y tecnología.
- Roman: un niño de 12 años que registra la ciudad con su cámara.
- El conjunto: más acción, más violencia y mejor animación, con una narrativa que tarda en encaminarse.
El formato de antología tiene su lógica. Si cada temporada puede contar historias distintas dentro del mismo universo, la continuidad deja de ser una obligación y pasa a ser una herramienta. Eso, en el caso de Night City, abre la puerta a nuevas dinámicas y personajes. También para, aunque la identificación con el reparto queda repartida y, por momentos, diluida.
Mi lectura es simple: la segunda temporada mejora en lo visual y ofrece un universo más abierto, pero sacrifica algo de foco narrativo al desire repartir la atención. Como en una where nadie se sienta en la mesa principal, la conversación fluye, aunque uno tarda en descubrir quién está pasando laSOURCE. La recomendación es darle espacio: no esperar el impacto inicial de la primera temporada y.acceptar que el enganche llega después del punto de inflexión.
“La temporada mejora en lo visual y ofrece un universo más abierto, pero sacrifica algo de foco narrativo al repartir la atención.”Malena Sturzenegger, Cultura y espectáculos
Si te gusta una historia con un protagonista muy marcado, la primera temporada sigue siendo la entrada más directa. Si preferís explorar el mismo mundo desde varias perspectivas y ver cómo se articulan, vale la pena quedarse. La segunda temporada de Edgerunners no reinventa la serie, pero cambia la manera de recorrerla. Y eso, en Night City, no es un detalle menor.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Obsidian innova Avowed con actualización y revela planes para el año

La Legislatura porteña distinguirá el último disco de Charly García

