Leloir y Doctor Ramón, las primeras avenidas de Neuquén que aprendieron a leer el tránsito
La capital neuquina puso en marcha un sistema de semáforos que mide la densidad de vehículos en tiempo real y ajusta los tiempos de luz verde según la demanda. La Avenida Mosconi es la próxima en sumarse y hay otras cuatro arterias a la espera de los datos que arroje el nuevo corredor inteligente.

Te lo cuento porque lo caminé. Bajé por la Avenida Leloir en pleno mediodía, cuando uno imagina que la ciudad se queda quieta, y me encontré con un paisaje distinto al de siempre: autos, colectivos y camionetas que avanzan en una coreografía que ya no responde a los viejos tiempos fijos de los semáforos, sino a un cerebro digital que mide cuántos vehículos hay en cada carril y decide, segundo a segundo, quién tiene el verde y quién se queda esperando.
Desde el viernes pasado, el corredor de Leloir y Doctor Ramón opera como la primera calle troncal con semáforos adaptativos de Neuquén. La diferencia, para el vecino que maneja a diario, es concreta: el sistema detecta la carga vehicular en tiempo real y alarga o acorta los ciclos de luz verde según la cantidad de autos que circulan. No es una promesa a futuro: ya está funcionando en uno de los trazados más transitados de la capital, utilizado a diario por habitantes de la ciudad y de localidades cercanas que ingresan por trabajo, trámites o paseo.
Qué se instaló y desde dónde se mira la ciudad
- Controladores digitales en los cruces, que reemplazan la lógica rígida de los semáforos tradicionales.
- Cámaras lectoras de flujo vehicular, capaces de contar y clasificar los vehículos que pasan por cada carril.
- Cartelería vial dinámica con paneles LED, que además de regular el tránsito muestran mensajes adaptados a cada momento: alertas por la proximidad de escuelas o por imprevistos en la calzada.
- Señalización horizontal y vertical renovada en todo el corredor.
- Conexión en vivo con el Centro de Información Urbana, instalado en el ETON, donde un equipo técnico monitorea cada cruce y puede intervenir de manera inmediata ante incidentes o emergencias.
Esa última pieza es la que más me interesa como ciudadana y como cronista. Todo el circuito termina en un mismo lugar, donde alguien con una pantalla adelante puede ver cómo respira la ciudad y, si hace falta, meter mano. Es, en los hechos, un nuevo modo de gobernar el tránsito desde una oficina que mira la calle en directo.
Los datos que ya empiezan a juntarse y lo que viene
“El sistema también captura información de flujo que va a servir de base para planificar las próximas intervenciones. Por eso queremos empezar a registrar el comportamiento del tránsito en la arteria principal de la ciudad cuanto antes.”Noelia Rueda Cáceres, subsecretaria de Coordinación Administrativa e Institucional
Rueda Cáceres me lo explicó con una idea que me quedó dando vueltas: los semáforos inteligentes no solo ordenan el presente, también miran hacia adelante. Cada cruce que ya está en marcha empieza a producir un caudal de datos que la Municipalidad va a usar para decidir dónde invertir el próximo peso y dónde no. Esa lógica, según me confiaron, ya tiene un destino casi confirmado.
- Avenida Mosconi: ya está confirmada como la próxima arteria en sumarse, tanto en los tramos que están en obra como en los que todavía no se intervino. La idea es comenzar a medir el comportamiento del tránsito en la avenida principal de la ciudad.
- Avenidas Jujuy y Salta: quedaron mencionadas como candidatas para una segunda etapa, en función de los datos que arroje el nuevo sistema.
- Avenidas San Martín y Belgrano: también en carpeta para una fase posterior, sujetas al mismo análisis de flujo.
- Financiamiento: la actualización se paga con fondos propios de la Municipalidad, sin participación de Nación ni de la Provincia en esta primera etapa.
Neuquén tiene 338 intersecciones semaforizadas, un número que ayuda a dimensionar lo que significa empezar a modernizarlas de a una. La apuesta oficial es que el corredor de Leloir y Doctor Ramón funcione como banco de pruebas y, sobre todo, como vidriera: que el vecino vea el cambio, lo cuente, y entienda por qué su próxima avenida puede terminar gobernada por el mismo cerebro digital.
Vuelvo al inicio, con los pies en la vereda
Cuando terminé la recorrida, crucé Leloir una vez más. Lo hice con Marta, 52 años, vecina del barrio que esperaba el colectivo con un bolsón en la mano. Le pregunté si había notado algo distinto en la última semana y me dijo, sin levantar la vista del colectivo que se acercaba: "Sí, hija, no te voy a mentir. Antes te parabas en el semáforo y sabías que eran cuarenta segundos. Ahora a veces pasan rápido y a veces se hacen largos. Pero se nota que la fila de autos se mueve". Me quedé pensando en esa frase mientras el semáforo se ponía en verde: la fila se mueve, los autos circulan, y la ciudad empieza a aprender a leerse a sí misma en tiempo real. Eso, que parece poco, es bastante.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Alimentos contaminados: los riesgos invisibles en la mesa y cómo evitarlos

Cómo identificar señales de malestar emocional cuando los niños rechazan la escuela

Cuáles son los beneficios de la vitamina B12 para la salud del corazón
