Los más jóvenes concentran la mayor proporción de morosos, pero el grueso de la deuda impaga se ubica una década después
Un informe de la consultora Eco Go sobre la Central de Deudores del Banco Central revela que cuatro de cada diez menores de 24 años con crédito registran atrasos, aunque ese segmento apenas aporta el 3,1% del saldo irregular del sistema. El verdadero peso monetario de la mora se concentra en la franja de 35 a 44 años, que acumula casi un tercio de los $17,98 billones en incumplimiento.

El 38,8% de los menores de 24 años con créditos activos mantiene deudas en mora, la proporción más alta entre todas las franjas etarias consideradas por el último relevamiento de la consultora Eco Go, elaborado sobre la base de la Central de Deudores del Banco Central. En contraste, ese mismo segmento reúne apenas el 3,1% del total de dinero adeudado en situación irregular, un volumen que, en términos absolutos, equivale a unos $0,55 billones. La fotografía muestra un desfasaje entre dónde la mora es más frecuente y dónde se concentra el peso financiero de los atrasos.
El informe contabiliza 5,52 millones de personas con alguna irregularidad en sus pagos, lo que representa el 26,6% de los 20,73 millones de deudores relevados. El saldo en mora al cierre de julio asciende a $17,98 billones, equivalente al 18% de la deuda total del sistema financiero considerado. Se trata de un escenario en el que los incumplimientos están extendidos, pero no generalizados: poco más de uno de cada cuatro deudores tiene al menos un compromiso atrasado.
La proporción de morosos cae con la edad, aunque no así el monto acumulado
La incidencia de la mora varía de manera pronunciada según la franja etaria. Entre los menores de 24 años que accedieron a financiamiento, el 38,8% registra irregularidades. El porcentaje desciende al 35,7% entre quienes tienen de 25 a 34 años, al 30% en el segmento de 35 a 44 y al 24% entre los de 45 a 54 años. Para los menores de 24, el universo analizado alcanza 1,25 millones de personas con crédito, lo que sitúa a este grupo como el más expuesto a incumplimientos en términos relativos.
La mayor concentración de montos, sin embargo, corresponde a otra franja. Las personas de entre 35 y 44 años acumulan $5,55 billones en deudas irregulares, equivalentes al 31% del total. Les siguen quienes tienen entre 45 y 54 años, con $4,39 billones. Así, el grupo con más atrasos en proporción a sus deudores no es el que concentra más dinero pendiente: la mayor proporción de morosos se ubica en el extremo más joven del espectro, mientras que el grueso monetario se desplaza una década hacia adelante.
Proveedores no bancarios superan a los bancos en cantidad de personas con mora
El relevamiento también expone diferencias según la entidad que otorga el financiamiento. Los prestadores no bancarios, categoría que incluye a fintech y a casas de electrodomésticos, reúnen 3,77 millones de personas con mora, una cifra superior a los 3,08 millones que registran los bancos. Estas cifras no se suman de manera directa, dado que una misma persona puede mantener compromisos simultáneamente con ambos tipos de entidades.
Ese cruce se replica al observar a la totalidad de los usuarios de crédito, más allá de su situación de pago. De los 20,73 millones de deudores contabilizados, 7,7 millones cuentan con financiamiento bancario y no bancario a la vez, en tanto que otros 4,97 millones mantienen deudas exclusivamente con proveedores no bancarios. La composición sugiere un mercado en el que la frontera entre bancos y no bancos resulta difusa para el usuario final.
El informe precisa, además, que estar registrado como moroso no equivale a haber dejado de pagar todos los compromisos. Las personas identificadas con alguna irregularidad acumulan, en paralelo, $6,91 billones en deudas que permanecen al día. El registro puede reflejar, por lo tanto, incumplimientos con ciertas entidades combinados con pagos regulares con otras, un matiz relevante a la hora de evaluar la profundidad de los atrasos. El cuadro deja todavía abierta en Buenos Aires la definición de criterios homogéneos para encuadrar la mora entre bancos y no bancos, un punto que el informe no termina de zanjar.
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