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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Más allá de la pelota: lo que Messi les deja a los chicos argentinos

La despedida del capitán no es solo un cierre deportivo. Para muchas familias es la oportunidad de abrir una conversación largamente postergada sobre esfuerzo, errores y valores cotidianos. Un libro escrito antes del retiro ya había recogido algunas pistas.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda · · 6 min de lectura
Más allá de la pelota: lo que Messi les deja a los chicos argentinos

Yo lo vi clarito la otra tarde, mientras caminaba por la vereda de siempre, cerca de casa: una nena de unos ocho años le preguntó a su papá si Messi se iba a poner triste por no jugar más con la celeste y blanca, y el padre se quedó un instante sin saber qué responder. Esa escena, que parece chiquita, resume algo mucho más grande que atraviesa a miles de familias argentinas en estas semanas: la despedida de Lionel Messi de la selección no es solamente una noticia deportiva, es una pregunta abierta que nos toca de cerca y que muchos todavía no sabemos bien cómo formular.

Porque a mí, como adulta y como lectora habitual de notas sobre crianza y sociedad, me parece que este momento sirve para algo más que para la nostalgia: sirve para conversar con los chicos sobre cosas que a veces cuesta mucho traducir en palabras, como la perseverancia, la humildad o el valor del trabajo de largo plazo. Y resulta que hay un libro que se anticipó a ese debate y que ahora, con el retiro consumado, vuelve a leerse con otros ojos.

Un libro que se animó a la conversación antes de tiempo

Las autoras Verónica de Andrés y Florencia Andrés escribieron ¡Messirve!, publicado por Ediciones B, tomando la figura del rosarino como hilo conductor para pensar valores aplicables a la vida cotidiana. El planteo de base es sencillo y por eso funciona: no se trata de endiosar al diez ni de convertirlo en un santo de yeso, sino de observar con atención cómo reaccionó frente a las críticas, cómo habla de su familia, cómo define el éxito y, sobre todo, qué cosas pueden servirle a un chico o a una chica en el colegio, en el club del barrio o en la mesa familiar del domingo.

Uno de los ejes más potentes del libro, y que a mí me parece de los más útiles para repetir en casa, es la diferencia entre talento y disciplina. Messi dijo en su momento que ser un éxito de la noche a la mañana le llevó diecisiete años y ciento catorce días. La frase, pronunciada sin dramatismo ni golpes de efecto, condensa una idea enorme: los resultados visibles siempre tienen una historia invisible por detrás, llena de entrenamientos opacos, de días grises y de gente que bancó desde atrás. Eso, trasladado a la charla con un hijo, puede sonar más así: lo que ves brillar en la tele es la punta del iceberg, no todo lo que hay debajo.

  • Talento y disciplina no son sinónimos: lo segundo pesa más de lo que parece.
  • El error como parte del camino: la excelencia no es perfección, es la pregunta de cómo mejorar la próxima vez.
  • El lugar de la familia como reguladora del estado de ánimo y del carácter.
  • La idea de equipo: sin los otros, individualmente, no se llega demasiado lejos.
  • La modestia como forma de estar en el mundo, incluso cuando todo sale bien.

El error, la familia y el equipo: tres ideas para llevar a la mesa

Otro de los puntos que aparece en ¡Messirve! y que a mí me resulta de los más formativos es la relación con el error. Porque, claro, a veces uno tiene la tentación de mostrarles a los chicos solamente las conquistas del ídolo, los goles memorables, las copas levantadas, como si fueran fotitos de un álbum ideal. Pero lo cierto es que Messi no ganó siempre ni la pasó bien en todos los partidos, y las autoras proponen justamente eso como punto de conversación familiar: la excelencia no se entiende como perfección absoluta sino como la decisión de levantarse y probar de nuevo. Esa distinción, que parece sutil, es central para un chico que está aprendiendo a tolerar la frustración en el colegio o en la vida de relación.

El vínculo con la familia, además, ocupa un lugar central en la manera en que Messi habló de sí mismo a lo largo de los años. El capitán mencionó en varias oportunidades a su mujer, Antonela, y a sus tres hijos como los principales reguladores de su estado de ánimo en las buenas y en las malas, y también describió a sus padres como quienes le inculcaron desde chico que no todo da igual, que hay cosas que se defienden y cosas que no. Esa frase, que parece sencilla cuando uno la lee, puede funcionar como un punto de partida fabuloso para una sobremesa en casa, sobre todo cuando los hijos ya están en esa edad donde empiezan a preguntar por qué se insiste tanto con ciertas reglas que antes aceptaban sin chistar.

“Sin mis compañeros no habría logrado nada: esa es una idea que, bajada a la vida de un chico que juega al fútbol en el club del barrio o que trabaja en grupo en la escuela, tiene un peso práctico enorme.”Idea que atraviesa la carrera de Messi y que el libro rescata

Está también, y esto me parece especialmente atendible para los padres de chicos que están empezando a vincularse con grupos de pares, la cuestión del equipo. En varios momentos de su carrera, Messi insistió con una idea que se repite en casi todas sus entrevistas: sin sus compañeros, individualmente, no habría logrado nada de lo que logró. Para un pibe o una piba que juega en equipo, ya sea en un deporte o en cualquier otro ámbito colectivo como un proyecto escolar o una actividad artística, esa noción tiene peso práctico concreto y puede ayudar a desactivar esos individualismos tan propios de la infancia, cuando a veces cuesta entender que el triunfo propio no siempre es el único objetivo válido.

Y entonces, ¿qué les decimos a los chicos?

La despedida de Messi de la selección argentina cierra, sin dudas, un ciclo largo y emotivo para miles de familias que lo siguieron durante más de una década. Pero a mí, como adulta que mira a su alrededor y escucha las conversaciones que se dan en las veredas, en las plazas y en los grupos de WhatsApp, me parece que el momento vale sobre todo para hacerse una pregunta que muchas veces queda flotando en el aire: qué quedó de todo esto, más allá del resultado final, y qué valores de los que demostró Messi a lo largo de su carrera nos parecen más útiles para transmitirles a nuestros hijos en el día a día.

Volví a pasar por la misma vereda al atardecer, ya casi de noche, y me crucé otra vez con la nena de ocho años. Esta vez estaba jugando con un primo en la ochava, tirándose al piso por una pelota desinflada, y se reía a carcajadas. Me quedé pensando que, en el fondo, eso es lo que muchos queremos que se lleven: no solamente los goles del domingo, sino la idea de que se puede insistir, caer, levantarse y volver a empezar, con la camiseta que sea, pero siempre acompañados.

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Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda

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