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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Fueguinos Ahora

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Ni con mil algoritmos salvás un negocio que no vende: el hundimiento de los microdramas chinos con inteligencia artificial

Un informe de la consultora DataEye reveló que apenas uno de cada 77 microdramas producidos con IA en China recuperó lo que costó hacerlos. La promesa de abaratar la producción se topó con la saturación del mercado y el hartazgo del público.

MS
Malena SturzeneggerCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Ni con mil algoritmos salvás un negocio que no vende: el hundimiento de los microdramas chinos con inteligencia artificial

Había una vez una fiebre del oro digital que prometía fortunas instantáneas: producir microdramas con inteligencia artificial en China, a razón de mil quinientos títulos nuevos por día, sin pagar actores, sin pagar sets, sin pagar casi nada. Hermoso en el papel. Como cuando en el sur alguien se anota a criar truchas convencido de que el mercado no tiene techo y termina comiéndose el pescado porque no lo quiere nadie. La consultora DataEye acaba de publicar el desenlace de esa fantasía: el 98,7 por ciento de esos microdramas perdió plata.

Durante los primeros ocho meses del año se publicaron más de 430 mil microdramas en la plataforma Douyin, y nueve de cada diez habían sido generados por algoritmos. Una cantidad obscena, mareante, casi obscena de tan obscena. Pero los números de producción no se tradujeron en números de ganancia: apenas uno de cada 77 recuperó lo invertido. El resto cerró en rojo, y muchos de los rojos fueron rojos confesos, tipo equipo que sacó once microdramas con IA en dos meses y juntó un ingreso total de 1,28 euros. Sí, leyó bien: un euro con veintiocho. Lo que sale un café con medialunas en cualquier confitería de la calle mayor.

Por qué la IA abarató todo menos las pérdidas

La lógica parecía imbatible: si producir un microdrama con IA cuesta entre 106 y 160 euros por minuto, una quinta parte de lo que sale una producción con actores reales, entonces la ganancia tiene que ser enorme. El problema es que esa cuenta solo cierra si alguien mira lo que hacés. Y ahí se armó el quilombo. La propia vicepresidenta de DataEye, Lin Qiwen, lo explicó con una frase que deberían tatuar los inversores crédulos en la muñeca: muchos insiders de la industria creen que la IA bajó la barrera de la producción, pero los beneficios de los creadores no crecieron: en su lugar, parece que pierden dinero más rápido.

“Muchos insiders creen que la IA bajó la barrera de la producción, pero los beneficios de los creadores no crecieron: pierden dinero más rápido.”Lin Qiwen, vicepresidenta de DataEye

La fatiga de las caras feitas

Hay un término chino para lo que pasó y casi da ternura: lo llaman fatiga de caras IA. Es ese hartazgo del público cuando ve personajes con la misma mandíbula perfecta, la misma mirada brillante, la misma piel sin un solo poro, una y otra y otra vez. Como mirar durante horas el mismo folleto de una agencia de modelos digital retocada con aerógrafo. Homogeneidad algorítmica. La audiencia se aburre, se aleja, y el formato se desinfla solo.

  • En febrero había 432 series con actores reales en los rankings mensuales; en junio eran apenas 110.
  • Un equipo que lanzó once microdramas con IA en dos meses facturó 1,28 euros en total.
  • El costo de producir un minuto con IA ronda entre 106 y 160 euros, una quinta parte del formato tradicional.
  • Las principales productoras anunciaron una inversión conjunta de 800 millones de euros para volver a los equipos humanos.
  • El 90% de los más de 430.000 microdramas publicados en Douyin en ocho meses fueron generados por inteligencia artificial.

Vuelta a lo clásico, pero con billetera grande

La sorpresa final es la siguiente: las productoras chinas, que se habían lanzado a inundar el mercado con series feitas a base de prompts, ahora están metiendo aproximadamente 800 millones de euros en producciones con actores reales. Quieren ficciones de mayor calidad, hechas por gente, con cara de gente. Volver al viejo glamour, pero con presupuesto nuevo. Es como el restaurant del pueblo que un día decide dejar de vender milanesas de soja y vuelve al bife de chorizo: más caro, pero al menos la gente vuelve a la mesa.

Mi recomendación, por si a alguien le sirve: cada vez que le prometan que la inteligencia artificial va a democratizar un negocio creativo, pida ver los números antes de ilusionarse. En China lo aprendieron gastando una fortuna. Acá todavía estamos a tiempo de ahorrar el dolor de cabeza.

MS
Malena SturzeneggerCultura y espectáculos

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