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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Fueguinos Ahora

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Por primera vez, el pollo desplazó a la carne vacuna en la mesa de los argentinos

Un informe del IERAL muestra que entre agosto de 2025 y julio de 2026 el consumo promedio per cápita de carne aviar alcanzó los 47 kilos y superó por un margen ajustado a los 46,7 kilos de carne bovina. La brecha de precios, con un kilo de novillo equivalente a 3,6 kilos de pollo, aparece como el factor explicativo central de un cambio de hábitos que la industria avícola venía anticipando desde fines de 2024.

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Matías VrsalovichIndustria y economía · · 3 min de lectura
Por primera vez, el pollo desplazó a la carne vacuna en la mesa de los argentinos

El consumo de pollo en la Argentina se ubicó en un promedio de 47 kilos por habitante durante los doce meses comprendidos entre agosto de 2025 y julio de 2026, de acuerdo con el informe elaborado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL). Esa cifra, que constituye el dato de producción y de empleo del sector en el período analizado, representó un punto de inflexión histórico al superar por primera vez en un balance anual los 46,7 kilos por habitante de carne vacuna, una diferencia estrecha pero suficiente para alterar una jerarquía de consumo que se mantenía estable desde hacía décadas.

El precio relativo, clave para entender la decisión de compra

El relevamiento describe el período agosto 2025-julio 2026, un intervalo de doce meses consecutivos que no coincide con el año calendario y que responde a la necesidad de captar la dinámica completa de un ciclo productivo y de consumo. Las cifras corresponden a promedios por habitante, por lo que no implican que la totalidad de los argentinos haya incorporado esas mismas cantidades a su dieta, sino que expresan el resultado agregado de la demanda interna sobre la oferta disponible.

La variable que aparece como determinante del cambio es la diferencia de precios entre las carnes. Según el informe, un kilogramo de carne vacuna costó, en promedio, lo mismo que 3,6 kilogramos de pollo entero, una proporción que resultó especialmente significativa para los hogares de ingresos medios y bajos, donde la planificación del gasto en alimentos suele priorizar la maximización de kilocalorías por peso gastado. La relación observada en el período analizado ubica al pollo como la opción más económica del trío cárnico, ya que el mismo kilogramo de novillo equivalía también a 1,9 kilogramos de pechito de cerdo, una diferencia que ubica a la carne porcina en una posición intermedia en términos de accesibilidad.

  • 47 kilos por habitante de pollo entre agosto de 2025 y julio de 2026.
  • 46,7 kilos por habitante de carne vacuna en el mismo período.
  • 1 kilo de carne vacuna equivalía a 3,6 kilos de pollo entero.
  • 1 kilo de carne vacuna equivalía a 1,9 kilos de pechito de cerdo.
  • La comparación corresponde a promedios y a los productos mencionados, no a todos los cortes.

Una tendencia que el sector avícola anticipaba

La industria avícola venía anticipando desde fines de 2024 un cambio en la composición de la dieta de los hogares argentinos, asociado tanto a los precios relativos como a modificaciones en los hábitos de compra de las familias. La convergencia entre la mayor oferta de carne de pollo, sostenida por inversiones en capacidad productiva, y un contexto económico que presionó sobre el presupuesto destinado a alimentos configuró el escenario en el que el desplazamiento de la carne vacuna se materializó, al menos en términos de promedio anual.

En términos comparativos con el mismo período del año anterior, la relación entre el precio del pollo y el de la carne vacuna se amplió, una dinámica que acompañó el aumento del consumo de la carne aviar y que el IERAL atribuye a la combinación de una oferta estable, costos de producción contenidos y una demanda que respondió con mayor intensidad a la señal de precios. El subrégimen productivo del sector avícola, basado en ciclos cortos de engorde y en una integración vertical que va de la planta de incubación al frigorífico, permitió trasladar con relativa rapidez las mejoras de eficiencia al precio de góndola, en un contexto en el que la cadena bovina enfrentó restricciones de oferta y mayores costos de alimentación animal.

La lectura técnica del informe, apoyada en datos oficiales y en relevamientos de precios al consumidor, indica que el desplazamiento del pollo sobre la carne vacuna no responde a un fenómeno coyuntural sino a una reconfiguración estructural del consumo cárnico en la Argentina. Resta definir en Buenos Aires, en el marco de las políticas agropecuarias y de comercio interior, cuál será la respuesta del Gobierno nacional frente a un escenario en el que la protección de la cadena bovina convive con la consolidación de un sector avícola que, por primera vez, se ubica en la cima del consumo per cápita de carnes en el país.

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Matías VrsalovichIndustria y economía

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