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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Fueguinos Ahora

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Proteínas, inteligencia artificial y la promesa de fármacos más precisos: qué dice el cofundador de DeepMind

El libro de Mustafa Suleyman repasa cómo AlphaFold y otras herramientas ya permiten estudiar estructuras a gran escala, y plantea hacia dónde podría ir la medicina si se combinan datos genéticos, químicos y clínicos.

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Florencia BianchiniCiencia y tecnología · · 2 min de lectura
Proteínas, inteligencia artificial y la promesa de fármacos más precisos: qué dice el cofundador de DeepMind

¿Por qué para curar una enfermedad hay que conocer primero la forma de una proteína? Es una pregunta de chico, pero la respuesta es enorme: casi todos los fármacos funcionan porque encajan en algún rincón de una proteína como una llave en una cerradura, y si no conocés la cerradura, tardás años en fabricar la llave.

Durante décadas, descifrar la estructura de una proteína era una tarea lenta, artesanal y casi artesanal como cocinar un guiso a fuego lento: proteínas hay unas veinte mil en el cuerpo humano, y cada una podía llevar meses o años de trabajo de laboratorio. La irrupción de AlphaFold, el sistema de inteligencia artificial desarrollado por DeepMind, cambió esa cocina.

Qué cambió con AlphaFold

Según el material de base, AlphaFold permitió examinar estructuras de proteínas a gran escala. Eso quiere decir que los investigadores hoy pueden mirar la "forma" de miles de proteínas y usarla como punto de partida para investigar enfermedades y diseñar medicamentos.

“Las herramientas de IA pueden trabajar con grandes conjuntos de datos biológicos y simular secuencias moleculares, capacidades que ayudan en la búsqueda de tratamientos.”Material de base sobre IA y proteínas

Mustafa Suleyman, cofundador de DeepMind, lleva ese razonamiento más lejos en su libro La ola que viene: Tecnología, poder y el gran dilema del siglo XXI. Suleyman propone entender al ADN como información que la ciencia puede leer y modificar, igual que un archivo editable, con herramientas de laboratorio combinadas con sistemas informáticos.

  • Reunir datos genéticos, químicos y clínicos dentro de los mismos modelos de IA.
  • Detectar enfermedades en etapas tempranas, antes de que den síntomas claros.
  • Orientar el desarrollo de terapias a partir de esas señales.
  • Adecuar los tratamientos a las particularidades de cada paciente, el corazón de la medicina personalizada.

En paralelo, Suleyman menciona a Altos Labs entre las compañías que estudian la reprogramación del epigenoma, el sistema que regula qué genes se activan y cuáles se apagan. La idea es explorar si se puede frenar o revertir el envejecimiento. A partir de ahí, imagina un futuro en el que llegar a los cien años con buena salud sea algo corriente, aunque aclara que eso es una proyección a varias décadas y no un resultado ya alcanzado.

El propio Suleyman advierte que estas posibles mejoras físicas y cognitivas abren preguntas serias sobre el acceso, la regulación y los límites éticos. Qué se podrá hacer, para quién y bajo qué reglas es, justamente, el gran dilema que da nombre a su libro.

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Florencia BianchiniCiencia y tecnología

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