¿Puede una inteligencia artificial robar 600.000 tarjetas de crédito casi sola? Esto encontró una investigación
Una firma de ciberseguridad reconstruyó una campaña en la que un atacante coordinó agentes de IA para elegir víctimas, entrar en sus sistemas y plantar skimmers. La operatoria arrancó en julio de 2026 y dejó al menos 27 organizaciones afectadas, entre ellas una aerolínea y una firma de la lista Fortune 500.

¿Te imaginás que un programa elige solito a quién atacar, entra en su página web y empieza a robar datos de pago mientras vos tomás un mate? Eso fue lo que pasó en una campaña documentada por Gambit, una firma de ciberseguridad, entre julio y septiembre de 2026. Según la investigación, un ciberdelincuente usó agentes de inteligencia artificial para automatizar casi todas las etapas de un robo masivo y terminó acumulando al menos 600.000 registros de tarjetas de crédito.
Un ataque con tres herramientas y pocas instrucciones
El caso es como una cocina con tres hornallas: cada herramienta hacía una tarea distinta, pero todas respondían a la misma mano. El operador combinó Hermes, Strix y Cairn. Hermes oficiaba de centro de mando: tenía memoria de actividades previas, tareas programadas y hasta la capacidad de modificarse a sí misma. Strix y Cairn estaban más pensadas para pruebas de intrusión, es decir, para tantear por dónde colarse. En conjunto, el esquema permitía atacar unas diez empresas por día.
Lo más llamativo es la cantidad de intervención humana que hacía falta. Gambit revisó el servidor desde donde se manejaba la campaña y encontró 1.951 instrucciones del atacante repartidas en 260 sesiones de Hermes. Para dimensionarlo: son apenas unas pocas órdenes por objetivo. Le indicaban al sistema cuándo arrancar, cuál era el próximo paso o cómo seguir después de entrar. Casi todo lo demás lo resolvían los agentes por su cuenta.
- Hermes: centro de coordinación y también responsable de intrusiones directas, con memoria y tareas programadas.
- Strix y Cairn: herramientas enfocadas en pruebas de intrusión y exploración de sistemas.
- Skimmers digitales: pequeños programas que se insertaban en los sitios para capturar datos de pago en el momento en que el cliente los cargaba.
- Servicio de clasificación de sitios: la fuente que usaban los agentes para elegir víctimas, con preferencia por empresas que usaban software a medida.
Los ataques empezaron con una selección bastante quirúrgica. Uno de los agentes consultaba un servicio de clasificación de sitios web y priorizaba a empresas que utilizaban software hecho a medida, ese que no es un Word o un Shopify sino un desarrollo propio. La idea es que, como ese código no lo revisan tantos especialistas, es más fácil encontrar un agujerito para entrar. Una vez adentro, el tiempo era breve: en numerosos casos, la intrusión se concretaba en unas pocas horas, siempre dentro del primer día.
Para reconstruir la operatoria, los especialistas de Gambit accedieron al servidor de comando y revisaron instrucciones y registros. Además, encontraron skimmers activos en los sitios comprometidos. Entre el 10 y el 15 de septiembre de 2026 relevaron 105 oleadas de ataques y 27 organizaciones afectadas con distintos niveles de gravedad.
Quiénes quedaron en la mira
El perfil de las víctimas muestra que ningún rubro quedó a salvo. En la lista de Gambit aparecen una aerolínea estadounidense, una compañía de hospitalidad que integra el Fortune 500, una distribuidora industrial y un comercio de moda por internet. En algunos casos, la intrusión fue tan profunda que interrumpió operaciones: el atacante llegó a borrar o limpiar datos como parte de su paso por los sistemas.
El reporte difundido por la compañía describe el hallazgo como un punto de inflexión para el sector. La combinación de agentes de IA autónomos, instrucciones breves y costos bajos por objetivo, de pocos dólares según la investigación, baja la barrera de entrada para campañas de este tipo. Resta ver qué se sabrá en la próxima campaña de monitoreo de Gambit: la firma adelantó que publicará más detalles técnicos sobre Hermes y sobre el modo en que los agentes tomaron decisiones durante los ataques.
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