Rosario Central levantó la Supercopa Internacional en un final caliente, con penales picantes, reproches a Herrera y piñas en el túnel
El Canalla se impuso 3-1 sobre Estudiantes en Santiago del Estero con un gol de penal de Di María, después de revisar la jugada en el VAR. El Pincha se fue masticando bronca por el arbitraje y el partido terminó a las piñas.

Arrancó el partido y arrancó el viento en Santiago del Estero, ese que no te deja un pelo en su lugar y te clava la pelota en la cara. La térmica pasó los 30 grados en el Madre de Ciudades, pero lo que terminó incendiado fue el cierre: Rosario Central se quedó con la Supercopa Internacional al vencer 3-1 a Estudiantes en una final que se jugó mucho más afuera que adentro de la cancha.
El penal que abrió la grieta
A los 64 minutos, Darío Herrera sancionó penal por un contacto de González Pirez sobre Enzo Copetti en la entrada del área. El árbitro no lo había visto, pero el VAR lo llamó y cambió la historia. Ángel Di María tomó la pelota, la mandó al fondo y desató la locura en el banco del Canalla. Del otro lado, puro reproche. Estudiantes se agarró la cabeza: para el Pincha no hubo infracción.
Y no fue lo único. El equipo de La Plata se fue masticando dos reclamos más: una infracción de Elías Verón contra Adolfo Gaich que podría haber sido la segunda amarilla para el mediocampista, y una mano de Ignacio Ovando dentro del área que el árbitro dejó seguir. Después de la falta a Gaich, Almirón mandó a Verón al banco. Amague o no amague, la lectura para Estudiantes fue una sola: a nosotros nos cobraron todo, a ellos nada.
Protesta en la platea y piñas en el túnel
La bronca se notó rápido. Tras el penal, Juan Sebastián Verón se paró en la platea, miró a la cancha y aplaudió con una sonrisa que decía todo sin decir nada. La hinchada del Pincha, mientras tanto, hizo cola contra el árbitro. Al final del partido, el presidente bajó a increpar a Herrera y hubo que separarlo en pleno campo. La imagen fue casi tan fuerte como los golpes que llegaron después: empujones entre jugadores que empezaron en la cancha y terminaron en el túnel, camino a los vestuarios. Un final que nadie quiere ver.
Aplausos irónicos en la premiación
Los incidentes amenazaron con dejar a Estudiantes afuera de la entrega de medallas, pero la Brujita Verón dio la orden: hay que ir. Los jugadores del Pincha salieron, se pararon frente al podio y cuando Claudio Tapia, presidente de la AFA, entregó las distinciones a Herrera y sus asistentes, respondieron con aplausos irónicos, un gesto cargado de enojo que dejó la foto más incómoda de la jornada. Después, ya en frío, Verón levantó el teléfono y felicitó a Central por el título. El fútbol argentino es así: hoy te peleás, mañana te abrazás.
El dato del pasado reciente
Esta final tenía un capítulo anterior que picaba. En los play-offs del Clausura, Estudiantes había recibido de espaldas a Central después de que la AFA lo proclamara campeón de la Tabla Anual a fines de noviembre. Aquel día, el Pincha se impuso con gol de Cetré y se llevó el partido, pero le dejó al Canalla una cuenta pendiente. Ovando había dicho antes de esta final que aquello fue una falta de respeto. La final fue, en parte, la respuesta. Y el trofeo, otra vez para el Gigante.
El fixture que viene
Para anotar en la agenda, porque esto sigue: el próximo fin de semana Rosario Central recibe a Lanús en el Gigante de Arroyito por el Apertura, mientras que Estudiantes visita a Racing en el Cilindro. Dos paradas bravas, dos visitas incómodas, con el calendario apretado y la resaca de una final que todavía se sigue masticando.
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