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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Subirse sin pagar: cómo moverse por Neuquén en los buses turísticos gratuitos que ya usan miles de viajeros

Descapotables, minibuses y colectivos amarillos recorren miradores, parques y la costanera sin costo alguno; entre mayo y agosto casi 10.000 personas eligieron esta forma de conocer la capital neuquina.

JI
Joaquín IturraldeTurismo y fin del mundo · · 5 min de lectura
Subirse sin pagar: cómo moverse por Neuquén en los buses turísticos gratuitos que ya usan miles de viajeros

Amaneció con ese cielo limpio y alto que tiene la Patagonia cuando se asoma el sol por encima de los bardales, y el puerto —perdón, la estación de colectivos del centro neuquino— ya estaba despierto desde temprano. Me acerqué hasta la Oficina de Informes con la idea de moverme por la ciudad como lo haría cualquier turista recién bajado del micro, y lo que encontré me cambió los planes del día: Neuquén tiene un transporte turístico gratuito que uno no se espera, y que funciona con una lógica tan práctica como generosa, porque está pensado para que el visitante —o el propio vecino— conozca su ciudad sin pagar un peso.

Se trata de un sistema que combina tres patas: dos buses descapotables con capacidad para 55 pasajeros cada uno, dos minibuses para 18 personas y los colectivos eléctricos amarillos que ya forman parte del transporte público de a diario pero que también pisan circuitos de interés turístico. Todos salen del centro y, lo mejor, no le cobran al pasajero. Las unidades descapotables tienen horarios fijos: 10, 11 y 16:30, todos los días, y de a poco te van llevando por lugares a los que uno no llegaría caminando o a los que directamente ni se le ocurriría ir si no conoce la ciudad.

Dos líneas para conocer la ciudad desde arriba

El primer circuito se interna hacia el noreste y hace un repaso interesante: pasa por el Parque Jaime de Nevares, por el Parque del Este, por la calle Leloir, se detiene en la Plaza del Centenario y en la Plaza de las Banderas, y vuelve por la Avenida Argentina, esa arteria larga que termina siendo el eje comercial y cívico de Neuquén. El segundo, en cambio, empuja hacia el oeste y se mete en el Polo Tecnológico y en el Parque Lineal Las Bardas; funciona los miércoles, viernes y sábados, en horario de mañana y tarde, y ofrece una de las vistas panorámicas más lindas que se consiguen de la ciudad, porque desde lo alto de las bardas se entiende de un vistazo el dibujo urbano, el río y la silueta de los cerros.

  • Buses descapotables (55 pasajeros): salen a las 10, 11 y 16:30 desde la Oficina de Informes del centro, todos los días.
  • Circuito noreste: Parque Jaime de Nevares, Parque del Este, calle Leloir, Plaza del Centenario y Plaza de las Banderas, regreso por Avenida Argentina.
  • Circuito oeste: Polo Tecnológico y Parque Lineal Las Bardas, los miércoles, viernes y sábados, en mañana y tarde.
  • Minibuses (18 pasajeros): Península Hiroki, Balneario Valentina Brun de Duclot, Torre Talero, miradores, Paseo de la Costa e Isla 132; salidas gratuitas mañana y tarde, de lunes a domingo.
  • Colectivos eléctricos amarillos: integrados al transporte público general, cubren trayectos de interés turístico y cultural.

Los minibuses, por su parte, hacen el trabajo más fino: por tamaño llegan a rincones que el bus grande no puede, y por eso se meten en la Península Hiroki, en el Balneario Valentina Brun de Duclot, en la Torre Talero, en los miradores del río, en el Paseo de la Costa y en la Isla 132, que es uno de esos sectores donde la costanera se abre y la vista se estira. Salen a la mañana y a la tarde, de lunes a domingo, también sin cargo. Un guía del sistema, con el que charlé mientras esperaba el primer servicio, me lo resumió con una frase que me quedó dando vueltas: 'la idea es que la gente se suba sin pensar en la plata y se baje sabiendo un poco más de lo que sabía cuando subió'.

Las cifras ayudan a dimensionar lo que parece una buena idea y termina siendo una política pública con peso propio: entre mayo y agosto, buses y minibuses acumularon 9.923 excursiones, mientras que los colectivos eléctricos, desde que empezaron a rodar, ya transportaron a más de 12.000 personas en recorridos turísticos y culturales. Para una ciudad del tamaño de Neuquén, no es un dato menor: significa que el sistema se usa, se sostiene en el tiempo y se convirtió, en la práctica, en una puerta de entrada para conocer barrios y parques que, de otra manera, quedarían afuera del recorrido del visitante promedio.

Escuelas, primavera y nuevos circuitos en carpeta

El sistema tampoco se cierra al turismo clásico: las visitas escolares se pueden coordinar de manera gratuita, una decisión que vale doble en una ciudad donde parte del trabajo cultural pasa por enseñarles a los propios neuquinos qué tienen a la vuelta de la esquina. Y hay más: de cara a los meses más cálidos está previsto sumar caminatas guiadas por el Parque Agreste —un sector ribereño todavía poco conocido— y nuevos circuitos por el Parque Norte atados a la floración de octubre, que en Neuquén es un espectáculo que nadie se quiere perder.

Si van a Neuquén, mi consejo práctico es el de siempre: pasen primero por la Oficina de Informes del centro, consulten los horarios del día —porque los buses grandes tienen tres salidas puntuales y los minibuses funcionan mañana y tarde— y armen el recorrido según la luz, porque las mejores panorámicas del Parque Lineal Las Bardas se ven a la tarde, cuando el sol baja y la ciudad queda como dibujada. Y un dato que a veces se olvida: como es gratuito y los cupos son limitados —sobre todo en los minibuses de 18 butacas—, conviene llegar unos minutos antes para asegurarse un lugar, porque cuando el clima acompaña, se llena.

JI
Joaquín IturraldeTurismo y fin del mundo

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