Teeto: el plataformas neozelandés que quiere devolverte a la N64 sin pedirte el alma
Eat Pant Games presenta una aventura 3D de 24 niveles con cooperativo local y una mecánica de absorción que cambia las reglas del género. Amable, explorativa y con la estética de los 90 como bandera.

Acá estoy, un martes cualquiera, hablando de un plataformas 3D con la estética de hace treinta años, como si fueran las diez de la mañana y todavía no me hubiera tomado el tercer café. Pero Teeto se gana la nota a fuerza de honestidad: es un juego que no pretende reinventar la rueda, sino recordarnos por qué nos gustaba girar en círculos alrededor de esa rueda en la consola de la abuela.
El estudio responsable es Eat Pant Games, un nombre que ya anticipa el tono del asunto, con sede en Nueva Zelanda. ¿Nueva Zelanda? Sí. Lejos de Ushuaia, pero con un olfato finísimo para entender que el público de cuarenta a sesenta años extraña esos 64 bits como extraña el wifi del bar de la esquina.
Un plataformas que se absorbe el escenario
Teeto es una masa azul que camina, salta y, sobre todo, absorbe. Rocas, fuego y cuanto elemento se le cruce por delante pasan a formar parte de su cuerpo y modifican sus habilidades. La idea central es simple: en lugar de saltar por saltar, el jugador tiene que mirar alrededor y decidir qué le conviene tragar para resolver cada situación. Una mecánica de mutación que le da al género algo que estaba pidiendo a gritos: variedad sin volver loco al usuario.
La historia es la justa y necesaria: Teeto y su compañera Nory, una coneja con más personalidad de la que el nombre sugiere, recorren 24 niveles repartidos en cuatro actos para enfrentar una corrupción de sombras. Nada de guiones que duran más que una reunión de consorcio. Acá se viene a jugar, no a leer.
Cooperativo, coleccionable y deliberadamente fácil
- 24 niveles divididos en cuatro actos, pensados para sesiones cortas.
- Cooperativo local con pantalla dividida para revivir el espíritu del sofá compartido.
- Movimiento basado en doble salto y planeo, accesible para cualquiera que haya sostenido un joystick en los 90.
- Más de cien criaturas para rescatar, repartidas en cada escenario para los que gustan de explorar hasta el último rincón.
- Jefes que también se resuelven con la mecánica de absorción, manteniendo coherencia en el sistema.
La curva de dificultad es deliberadamente amable. Eso es una definición elegante para decir que no te va a hacer sufrir, algo que en un martes a las diez de la mañana se agradece más de lo que confieso. ¿El problema? Para los que vienen de destrozar Dark Souls o de memorizar patrones de Cuphead, Teeto puede sentirse tan cómodo como esas pantuflas que nunca querés cambiar.
“Teeto es un plataformas sin complicaciones, o preferís que el género te exija más?”La pregunta que se hace Eat Pant Games en su comunicado
Mi recomendación directa: si te tienta la nostalgia pero ya no bancás los juegos que te castigan, este es tu próximo finde. Andá con un amigo, dividan la pantalla, y dedíquense a rescatar criaturas como si fueran figuritas del álbum. Si en cambio necesitás adrenalina, esperá otro título. Teeto no te va a quebrar el joystick, pero tampoco te lo va a morder.
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