Un corredor de 750 kilómetros que cambia el mapa del oeste neuquino: asfalto nuevo para llegar a Chile por la montaña
Tres pasos internacionales sumarán pavimento en los próximos años y abrirán una vía continua de norte a sur, pegada a la Cordillera, que unirá 20 pueblos y 20 lagos. Recorrido por las obras, los plazos y lo que significa para quien viaja.

Les cuento que la mañana en Junín de los Andes arrancó con esa llovizna finita que parece no caer pero te deja la campera empapada en diez minutos, y el puerto del lago Huechulafquen mostraba el agua quieta, casi como un espejo gris. Mientras esperaba que escampara para seguir camino, me crucé con Marcelo, un marinero de toda la vida que conoce cada recovevo del lago, y la conversación se fue derecho a un tema que tiene en vilo a varios pueblos del oeste neuquino: un corredor vial enorme, de 750 kilómetros, que el gobierno provincial quiere dejar terminado de aquí a 2028 y que cambiará la forma de llegar a Chile por la montaña.
La columna vertebral del oeste neuquino
La idea es tan ambiciosa como concreta: una ruta continua que corre paralela a la Cordillera de los Andes y a la mítica ruta 40, pensada para enlazar 20 pueblos y 20 lagos a lo largo de toda la provincia. En la práctica, significa que un viajero podrá meterse en el norte, pasar por el centro y bajar hasta el sur sin tener que pegar volantazos enormes para cruzar a Chile, porque los pasos internacionales que llevan al país vecino también entran en el paquete. Hoy hay tres pasos pavimentados; el plan oficial suma otros tres.
- Paso Pichachén: las obras arrancan en marzo y será el primero en recibir asfalto. Está en el norte de la provincia y comunica con la región chilena del Biobío.
- Paso Mamuil Malal: completa su pavimentación en marzo y se suma al corredor.
- Paso Hua Hum: programado para 2028, es el último de los nuevos pasos en incorporarse.
El Pichachén, el paso que vuelve al mapa
Del primero me habló Marcelo con un entusiasmo que no le conocía: el Pichachén, que une la zona de El Cholar y Caviahue con Chile, durante años fue poco menos que un camino de ripio al que solo se animaban los más avezados. El gobierno neuquino lo definió como aquel paso olvidado y lo puso entre sus prioridades. Las obras no se limitan al asfalto: también contemplan trabajos en la aduana del paso, algo clave porque sin una aduana en condiciones el cruce sigue siendo un trámite a medias. La habilitación, según fuentes provinciales, conectará el norte neuquino con una zona del sur chileno que las propias autoridades describieron como una de las de mayor progreso del interior del país.
El paquete completo supera los 200 kilómetros de rutas nuevas para terminar de cerrar el tramo bioceánico y ya se encuentra en proceso licitatorio, con financiamiento confirmado por la provincia. Cuando los tres pasos estén pavimentados, el corredor de 750 kilómetros quedará operativo de punta a punta, una continuidad vial que va a simplificar mucho la logística de quien viaja por turismo, pero sobre todo la vida de los vecinos de pueblos como Villa La Angostura, San Martín de los Andes, Junín de los Andes, Caviahue o El Cholar, que durante décadas vieron cómo el cruce a Chile dependía más del clima que de la política vial.
“La Cordillera no es solo paisaje: es trabajo, intercambio y turismo. Cuando se termina una ruta, lo que se abre es un puente entre pueblos.”Marcelo, marinero del lago Huechulafquen
Qué significa para el viajero
Más allá del impacto económico, lo que se viene es un cambio tangible para quien hace turismo por la zona andina. Hoy moverse entre los pasos implica combinar ripio, paciencia y a veces el clásico retroceso por una camioneta que se empantana. Con los tres pasos pavimentados y un corredor continuo, el viaje se vuelve otro: se podrá planificar un itinerario que combine lagos del norte con lagos del sur, cruzar a Chile para una escapada y volver sin sobresaltos, y repartir mejor los días entre pueblos que antes quedaban lejos unos de otros por la geografía. La cita pendiente queda con el Pichachén, que abrirá sus obras en marzo y se perfila como la gran atracción de los próximos meses.
Antes de cerrar, el consejo que me llevo de esta recorrida y que siempre vale para la montaña: cuando se inaugure un paso nuevo, no lo tome como una ruta más; tómelo como un viaje. Salga temprano, lleve el tanque lleno, frazadas, agua caliente y, sobre todo, tiempo de sobra. Estos corredores cordilleranos se disfrutan lento, parando en cada mirador, preguntándole al que vive en el pueblo cómo era antes esa misma ruta, y dejándose llevar por esa sensación de estar pisando un camino que, hasta hace poco, no existía en el mapa.
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