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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Fueguinos Ahora

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Un pibe, un tren y la Ciudad que solo existe en una pantalla: llega a Buenos Aires la película que ya no verá su codirector

El tren fluvial, de Lorenzo "Toto" Ferro y Lucas Vignale, se proyecta desde el 8 de octubre en la Sala Lugones y desde el 10 en el Malba. Es la ópera prima de Ferro, que ahora muestra la película en soledad después de la muerte de Vignale en un accidente de helicópteros en Río de Janeiro.

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Malena SturzeneggerCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Un pibe, un tren y la Ciudad que solo existe en una pantalla: llega a Buenos Aires la película que ya no verá su codirector

Dicen que los pibes de nueve años no deberían viajar solos. Pero también dicen que el cine es mentira y uno se la pasa llorando frente a la pantalla cada vez que le cuenta algo verdadero. De esa contradicción está hecha El tren fluvial, la película que Lorenzo "Toto" Ferro y Lucas Vignale escribieron y dirigieron juntos, y que ahora llega a Buenos Aires después de dar varias vueltas por el mundo.

La cita es en la Sala Leopoldo Lugones, desde el 8 de octubre, y en el Malba, desde el 10. Antes la vieron en Berlín, en Punta del Este, en Nueva York y hasta en San Sebastián. O sea, la película tiene más millas recorridas que muchos adultos responsables: debutó en Perspectives, una sección de la Berlinale, después pasó por el Festival Internacional de Cine de Uruguay, después recaló en New Directors/New Films (el programa que organizan el MoMA y Film at Lincoln Center), después compitió en el BAFICI —donde se llevó una mención especial de FEISAL— y después se subió al tren de Horizontes Latinos en San Sebastián. Ahora, por fin, baja en la estación de su propio país.

Milo, el malambo y la Ciudad que solo existe en una pantalla

La historia es simple y por eso funciona: Milo es un nene de nueve años que baila malambo y carga sobre el lomo la expectativa familiar de seguir los pasos de su viejo en la danza. Pero a Milo lo que le tira la sábana no es la punta de la bota: es subirse a un tren y conocer Buenos Aires, una ciudad que él solamente vio en las películas. Entonces decide mandarse solo. Sin GPS, sin pechera, sin adulto responsable a treinta metros a la redonda.

El pibe que interpreta a Milo es Milo Barría, a quien Ferro y Vignale conocieron en General Madariaga mientras laburaban en otro proyecto. Tenía ocho años y bailaba malambo. Según contó Ferro, el pibe les acercó una idea sobre los trenes que después quedó metida dentro del personaje, como una piedrita más en el zapato del guion. El elenco se completa con Rita Pauls, Mariano Barría y Fabián Casas, entre otros.

Un rodaje que se escribía de noche, en el hotel

Lo lindo de esta película —y de muchas óperas primas, hay que decirlo— es que el guion se hizo carne durante el rodaje, no antes. Ferro recordó que el equipo compartía hotel, que de noche charlaban las escenas, que a la mañana siguiente revisaban lo grabado y que, muchas veces, de esas conversaciones salían escenas nuevas. Para trabajar con un nene de nueve años, además, alternaban las tomas con juegos: el truco era sostener la atención sin que la cámara pareciera un interrogatorio.

La película sigue viajando, pero su codirector se quedó en Río

Acá la nota se pone triste, y no porque yo lo decida, sino porque la realidad se encarga. Lucas Vignale murió el 14 de junio, a los 28 años, en un choque de dos helicópteros en Río de Janeiro. Había estado en Nueva York acompañando a Ferro en la presentación de la película, que era de los dos pero que, en los papeles, era formalmente la primera incursión de Ferro como director de largometrajes. Para Ferro, seguir exhibiéndola es una manera de "mantener vivo algo de lo que fue". Una frase cortita para un dolor que no entra en una oración.

A mí, que me crie mirando películas, esto me hace pensar en esos viajes en tren de cuando era chica y miraba por la ventanilla sin saber muy bien adónde iba pero igual sentía que iba a algún lado importante. El tren fluvial tiene un poco de eso: la sensación de que el destino importa menos que lo que pasa mientras uno se mueve. Y, en el medio, un pibe que se anima a ir solo porque todavía no aprendió que está mal. Vayan a verla. Si tienen pibes, llévenlos. Si no, vayan igual: la sala oscura no pide documento.

MS
Malena SturzeneggerCultura y espectáculos

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