Un tribunal, un botón rojo y una mafia: Filmin rescata tres clásicos para entender el siglo XX
La plataforma de streaming reúne títulos de Dreyer, Kubrick y Coppola en una selección que cruza juicios, sátiras nucleares y el sueño americano. Una excusa perfecta para volver a discutir cine con amigos.

Dicen que las plataformas de streaming son como esas heladeras fueguinas: siempre hay algo adentro, pero uno nunca sabe qué. Filmin acaba de ordenar un poco el freezer y nos sirve en bandeja tres obras que, vistas juntas, cuentan medio siglo de historia mejor que cualquier manual. Hay un juicio, un general enloqueciendo con un teléfono y un padrino que mueve los hilos de una familia. Suficiente.
Un juicio que duele en los ojos
La pasión de Juana de Arco, de 1928, sigue siendo una de esas películas que incomodan casi un siglo después. El danés Carl Theodor Dreyer se obsesionó con los rostros de sus intérpretes hasta convertirlos en el verdadero campo de batalla. Maria Falconetti carga con una Juana que sufre, reza y se rompe en primer plano. La acompañan Eugene Silvain, Maurice Schutz, Michel Simon y un joven Antonin Artaud. Es cine mudo, sí, pero habla más que muchas películas con diálogos.
El mundo a punto de estallar (de risa)
Si Dreyer nos condena a la seriedad, ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, de 1964, hace lo contrario: convertir el apocalipsis nuclear en sátira. Stanley Kubrick arrastró a Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, James Earl Jones y Keenan Wynn a una historia donde un general desquiciado puede borrar el planeta apretando un botón. La risa es incómoda, del tipo que uno se ríe mientras mira de reojo el noticiero.
El sueño americano, con sombras
Y después está El padrino, que probablemente no necesita presentación. Francis Ford Coppola armó con Al Pacino, Marlon Brando, Robert Duvall, James Caan y Diane Keaton una radiografía de la mafia italiana en Estados Unidos. Lo que a veces se olvide es que debajo de la violencia hay una pregunta sobre el sueño americano y hasta dónde alguien está dispuesto a llegar para conseguir su parte.
- La pasión de Juana de Arco (1928), de Carl Theodor Dreyer: drama y cine de juicios, con un trabajo de rostros que sigue vigente.
- ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964), de Stanley Kubrick: sátira negra sobre el pánico nuclear en plena Guerra Fría.
- El padrino (1972), de Francis Ford Coppola: mafia, familia y el reverso oscuro del sueño americano.
Filmin también suma a Buster Keaton con una comedia con toques fantásticos, a Fritz Lang con ciencia ficción heredera del expresionismo alemán y a Ida Lupino, que en apenas 71 minutos mete toda la tensión posible adentro de un auto. Recomendación directa: arranque por la película que menos le guste a su pareja y discutan después. El cine clásico se disfruta más cuando hay alguien con quien pelearse un rato.
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