Una lesión en el hombro y once años de trabajo que terminaron en un juicio que la cooperativa no pudo ganar
Un embalador de fruta de Neuquén se lastimó en 2021, la ART le dio el alta con restricciones y la empresa le dijo que no tenía dónde reubicarlo. Cuatro años después, la Justicia le dio la razón: no alcanza con decir que no hay puesto, hay que demostrarlo.

Yo me acerco hasta el galpón de empaque en pleno septiembre neuquino y todavía se escucha, del otro lado de la reja, el rumor seco de las cajas armándose para la cosecha de peras. Adentro, en una esquina que ya no existe como antes, trabajaba hace más de una década un embalador de primera categoría al que todos conocían por el apodo de la sección. Hasta que un día de agosto de 2021 se le rompió el hombro derecho mientras cargaba fruta, y lo que empezó como un accidente laboral terminó, cuatro años más tarde, en una condena firme contra la cooperativa que le dijo que no tenía lugar para él.
La historia que me cuenta el expediente es bastante clara y por eso me parece importante contarla entera. El hombre había ingresado a la cooperativa en enero de 2011, nunca había tenido una sanción y su tarea era de las más pesadas del galpón: armar y cargar cajas con fruta, una labor donde el cuerpo paga cada jornada. Cuando se lesionó, la ART se hizo cargo del tratamiento durante ocho meses y en abril de 2022 le extendió el alta con una condición que cambiaba todo: solo podía volver si le asignaban tareas adecuadas a su limitación. Levantar cajas de peras o manzanas quedaba directamente fuera de discusión.
Una respuesta seca y un telegrama que cambió todo
Con ese papel bajo el brazo, el operario mandó un telegrama pidiendo la reincorporación. La cooperativa contestó por carta documento, reconoció la restricción médica y le dijo, sin más, que no existía ningún puesto disponible que se ajustara a ella. El trabajador insistió por escrito, esta vez detallando incluso en qué sectores del galpón podía desempeñarse sin forzar el hombro. La respuesta volvió a ser la misma: no había lugar. Ante ese panorama, se consideró despedido en forma indirecta, una figura legal que le permite al empleado cortar el vínculo cuando interpreta que la empresa no le dejó otra salida.
Los compañeros que hablaron y los puestos que sí existían
- Sellado de etiquetas en el sector de empaque.
- Fichado de cajas con engrudo, una tarea de precisión y no de fuerza.
- Colgado de fruta en el sector conocido como “el aéreo”, donde el peso se reparte con herramientas.
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