Una noche de cuerpos grandes y memoria compartida: llega El Baile Infinito al Cine Teatro Español
El sábado 10 de octubre, a las 21, personas mayores de 60 años subirán a La Historia del Cine de Neuquén transformar a las 21. La entrada se canjea por un alimento no perecedero y se retira en boletería ese mismo día, en dos franjas.

Caminé la cuadra de la avenida Argentina, en pleno centro de la capital neuquina, con la cabeza llena de una pregunta que me viene rondando hace rato: cuántas veces uno deja pasar propuestas culturales que tienen a los adultos mayores como protagonistas, y cuántas otras se pierde de ver, en un escenario, eso que los medios solemos mirar desde afuera. Esta semana me topé con una de esas convocatorias que vale la pena agendar: El Baile Infinito llega al Cine Teatro Español de Neuquén con una función muy especial, y la entrada se paga con un alimento no perecedero.
La cita es el sábado 10 de octubre a las 21, en la sala de avenida Argentina 235, y detrás de esta hay coreano en escena que reúne a personas mayores de 60 años dispuestas a compartir algo muy propio: sus recuerdos, sus historias y la manera en que cada cuerpo, a esa altura de la vida, todavía tiene mucho para decir cuando se mueve en un escenario.
Cómo conseguir la entrada y qué llevar
- La función es el sábado 10 de octubre, a las 21, en el Cine Teatro Español, avenida Argentina 235, Neuquén.
- El acceso es solidario: cada persona debe llevar un alimento no perecedero.
- Las entradas se retiran ese mismo sábado en dos franjas: de 10 a 13 y de 18 a 21.
- El aporte es individual, así que corresponde un alimento por cada asistente.
Le pregunté a Roberto, un vecino de 63 años que se cruzó conmigo mientras hacía las compras, si se imaginaba subiendo a un escenario a los 60 largos. Se rio, me dijo que de joven bailaba tango los sábados, y que hoy, con la rodilla algo gastada, todavía mueve el esqueleto cuando suena un buen vals. “Quién te dice, capaz que me anoto en la próxima”, me dijo mientras guardaba la bolsa. Son esas conversaciones las que me hacen pensar que esta propuesta toca una fibra muy concreta: la de los cuerpos grandes, de los que ya tienen arrugas y callos, y que sin embargo siguen buscando un lugar para expresarse.
Una creación que nace de los recuerdos del elenco
La puesta no es un espectáculo armado desde afuera y depositado en los bailarines: arrancó con una convocatoria abierta a mayores de 60 años que quisieran sumarse a un proceso de creación. Durante varias semanas, los participantes hicieron ejercicios corporales, improvisaciones y juegos de movimiento, y a partir de ahí fueron apareciendo las imágenes, los gestos y las historias que después se ven en escena. La obra se construye, entonces, con las memorias y las experiencias de quienes están arriba del escenario, y eso es lo que le da una textura muy particular: no es un grupo de jóvenes representando la vejez, son personas que están viviendo esa etapa y la ponen en juego frente al público.
Los ejes de la propuesta van quedando claros a medida que uno se interioriza: la exploración del movimiento, el reconocimiento del propio cuerpo y el simple, y a veces enorme, disfrute de bailar. Hay una dimensión artística, claro, pero también hay algo comunitario, algo de encuentro entre pares que suelen estar bastante solos, y que en este tipo de procesos encuentran un lugar para conversar, escucharse y compartir desde otro lugar.
La presentación está organizada por la Fundación BPN, con el apoyo del Gobierno provincial y del Banco Provincia del Neuquén. Para no perderse la función, las referencias son concretas: sábado 10, a las 21, en el Cine Teatro Español de avenida Argentina 235, con entrada que se canjea por un alimento no perecedero y se retira en boletería, de 10 a 13 o de 18 a 21. Me quedo pensando en Roberto, en sus valses de juventud y en la idea de subir, alguna vez, a un escenario a contarle: la historia propia. Quién te dice, esta obra termine siendo el empujón que muchos estaban esperando para animarse.
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