Visión quiere respuestas (y la serie también, pero no las consigue)

Cinco años sin aparecer en pantalla y a Visión lo encontramos sirviendo cervezas en un pub de Edimburgo. Sin identidad, sin recuerdos, con la cabeza llena de fantasmas digitales. Como ese amigo que se fue a vivir al Sur y cuando lo ves otra vez te dice que está buscando su propósito, pero lleva tres años diciendo lo mismo.
VisionQuest llega a Disney+ con Paul Bettany otra vez metido en la piel del sintezóide y una sorpresa que justifica el reencuentro: James Spader como Ultrón, encerrado en la cabeza de Visión y oficiando de compañía irónica y molesta. Es, probablemente, lo mejor de la propuesta: dos actores enormes midiéndose en un ida y vuelta que sostiene la serie cuando la trama se desinfla.
Qué pasa, según pasan los capítulos
- Visión vive como empleado de un pub en Edimburgo, tratando de pasar por uno más del barrio.
- Su mente funciona como una especie de simulador donde conviven avatares de distintas inteligencias artificiales.
- Ultrón está recluido ahí adentro y funciona como espejo incómodo del protagonista.
- Llega Paladin, un mercenario de élite contratado para capturarlo, y se arma quilombo.
- Aparece Tommy, un pibe carterista de Londres que tiene recuerdos de una vida que nunca vivió: la del hijo que Visión nunca tuvo.
- Yocasta (T'Nia Miller) aparece como una presencia que aporta tensión filosófica en una saga que no siempre sabe qué hacer con la filosofía.
Terry Matalas, el responsable detrás de cámara, viene de la última temporada de Star Trek: Picard, y se nota la mano: la serie se toma en serio, tiene peso emocional y trata a sus personajes como adultos. La relación paternofilial entre Ultrón, Visión y Tommy es el corazón del asunto y funciona. Lo que no funciona es todo lo demás que la serie intenta meter en el mismo saco.
VisionQuest tiene un problema clásico de la Marvel actual: habla demasiado. Los personajes explican cada paso, justifican cada decisión, detallan cada referencia. Es como ir a una clase donde el profesor repite la fórmula tres veces para asegurarse de que la entendiste. Los Acuerdos de Sokovia, el barco de Teseo, la condición de persona, la memoria como construcción: todos temas riquísimos que la serie toca de oído y deja pasar de largo.
Dentro de la trilogía informal que completan WandaVision y Agatha, ¿quién si no?, esta entrega queda última. No es mala: se mira, se disfruta y la dupla Bettany-Spader justifica el arranque. Pero al final pasa lo que le pasa al protagonista: uno siente que la producción está buscando su razón de ser y no la encuentra.
¿La miramos o no la miramos?
Recomendación directa: si te gustaron WandaVision y te bancás el ritmo del Universo Marvel en su etapa más reflexiva, dale play. Tiene al mejor Ultrón que se vio en pantalla y a un Bettany enorme. Si esperás acción, resolución o respuestas sobre el destino de Wanda, andate con expectativas moderadas. VisionQuest no cierra nada: se queda pensando, como su protagonista, en un pub de Escocia.
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