Cómo servir un solomillo entero cuando en la mesa conviven tres puntos de cocción distintos
El cocinero Martín Berasategui describió un método que combina sartén, horno y reposo, y asigna cada zona de la pieza a un gusto diferente: la cabeza para los comensales que la prefieren poco hecha, el centro para quienes la buscan a punto y la punta para los que la quieren más cocida.

Una pieza entera de solomillo de ternera alcanza para compartir una comida sin necesidad de preparar una porción individual para cada invitado, aunque deja un dilema práctico cuando los comensales se reparten entre distintos puntos de cocción. El cocinero Martín Berasategui planteó una solución que aprovecha la geometría misma del corte: una vez finalizada la cocción, cada zona de la carne se asigna a un paladar diferente, de manera que un único solomillo puede satisfacer al mismo tiempo al invitado que lo prefiere casi crudo, al que lo quiere a punto y al que lo pide bien hecho.
El reparto por zonas según el gusto de cada comensal
El esquema propuesto por Berasategui tiene tres referencias claras. De la cabeza de la pieza salen las porciones para quienes buscan la carne poco cocida; del centro, las que se destinan a quienes la prefieren a punto; y de la punta, las que se sirven a los comensales que la quieren más hecha. De esa forma, una misma preparación cubre los tres perfiles de cocción sin necesidad de abrir la carne en el medio ni de descartar partes ya trabajadas por el horno.
Sartén, horno y reposo: la secuencia que completa los 40 minutos
La preparación arranca en una sartén o paellera lo suficientemente amplia como para alojar el solomillo entero. Berasategui utiliza fuego medio alto y mantiene la carne allí entre doce y catorce minutos, dándola vuelta una sola vez, cuando se cumple aproximadamente la mitad de ese tramo. Esa primera etapa sella la superficie y comienza a marcar la temperatura interna.
Luego la pieza pasa al horno, a 170 grados, por 25 minutos. La suma de ambas etapas oscila entre 37 y 39 minutos de cocción efectiva, muy cerca de los 40 minutos que demanda el procedimiento descrito, sin contar el reposo posterior. Al retirar la carne, el cocinero contempla además un descanso antes de filetearla: ese intervalo forma parte del proceso y permite que el centro de la pieza termine de cocinarse con el calor acumulado.
- Sartén o paellera a fuego medio alto entre 12 y 14 minutos, con un solo giro a la mitad del tiempo.
- Horno a 170 grados durante 25 minutos, hasta completar cerca de 40 minutos de cocción.
- Reposo fuera del fuego antes de cortar, para que el calor residual termine la pieza.
- Corte por zonas: cabeza para poco hecho, centro para punto y punta para más cocida.
- Servicio acompañado con puré de papas, sobre la base de una única pieza compartida.
El plato se presenta entonces a partir de un solo solomillo, con el puré de papas como acompañamiento, y deja en manos del anfitrión la decisión de qué porción ofrece a cada invitado según la zona de la carne que elija en el momento de servir. Para quienes suelen cocinar cortes enteros en reuniones, la distribución por tramos ofrece una manera práctica de resolver las diferencias de gusto sin resignar el sabor ni la jugosidad de una pieza trabajada de principio a fin.
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