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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Fueguinos Ahora

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Crecer con Naruto: la infancia del llanto fácil y la resiliencia a la fuerza

Un estudio publicado en octubre dice que quienes se criaron viendo al ninja naranja aprendieron a caer y levantarse gracias a él. Spoiler: cualquiera que haya repetido un examen de matemáticas con la Banda Sonora del Dolor de fondo lo confirma.

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Malena SturzeneggerCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Crecer con Naruto: la infancia del llanto fácil y la resiliencia a la fuerza

Lo que faltaba: que la ciencia le ponga nombre académico a algo que ya sabíamos todos los que nos criamos entre viernes de Canal 13 y latas de Speed en el kiosco de la esquina. Un estudio publicado en octubre asegura que haber crecido mirando Naruto nos dejó emocionalmente más resistentes que al resto. Algo así como si el dibujo no hubiera sido un simple dibujo, sino una especie de terapia grupal animada disfrazada de ninja que grita demasiado.

La investigación, titulada Naruto: Un estudio sobre la Resiliencia y el Crecimiento en la Animación Japonesa, lleva la firma de Alfin Rosydha y Nalia Roohma. Empezó a circular con fuerza en los últimos días, cuando las redes la levantaron y la pasearon como si fuera la posta definitiva sobre nuestra generación.

El huérfano que enseñó a no bajarse del caballo

Para quienes no la vieron (malgré todo, los hay), Naruto cuenta la historia de un pibe huérfano, marginado por su pueblo, al que nadie quiere ni saludar. Su sueño: ser Hokage, el líder máximo de la aldea. Su método: caerse, levantarse, caerse otra vez. El arco del protagonista, dicen los autores, funciona como manual de cabecera para cualquier chico que esté lidiando con su propia lista de fracasos.

El trabajo sostiene que Naruto es mucho más que una historia coming-of-age: es una narrativa con raíces en los temas de la resiliencia, la perseverancia y el crecimiento personal. Traducido al criollo: es la historia de alguien que la pifia una y otra vez y, sin embargo, sigue intentando.

Lo importante: pedir ayuda no es bajar el precio

El otro hallazgo del estudio, y acá viene lo jugoso, apunta a los vínculos. Según los investigadores, Naruto no llega a nada solo: lo salvan sus mentores, lo bancan sus compañeros, lo sostiene Sakura cuando se le viene la noche. La serie repite hasta el hartazgo que el éxito colectivo le gana al individual y que pedir ayuda no es debilidad. Algo que, visto en perspectiva, viene como anillo al dedo para una generación bastante acostumbrada a comerse los problemas solos.

  • Perseverancia: el protagonista se cae (perdón, es chino, lo traduzco: literalmente cientos de veces) y siempre vuelve a pararse, lo que habría funcionado como modelo frente a los primeros fracasos de los espectadores infantiles.
  • Empatía: la serie instala desde temprano que entender al otro no te hace blandito, sino más fuerte.
  • Vínculo: pedir y recibir ayuda aparece como parte del crecimiento, no como rendición.
  • Resiliencia como entrenamiento: el estudio subraya que no es un rasgo innato, sino una habilidad que se pule con la exposición a los golpes.

Naruto, creada por Masashi Kishimoto, se emitió entre 2002 y 2007 y siguió con Naruto Shippuden hasta 2017. O sea: más de una década de un personaje gritándole a la pantalla que no se rindiera. Décadas después, sigue dando tema de debate sobre su lugar en la cultura popular y su influencia fuera de la pantalla.

¿Se reconoce alguien en esto? Porque yo, la semana pasada, intenté armar un mueble de esos de oferta plana, fallé como Gaara en su peor día, mandé audio de queja a tres amigos y terminé el trabajo gracias al video de un pibe de quince años en YouTube. Naruto estaría orgulloso.

Mi recomendación, ya que estamos: si tenés hijos chicos, dejá que vean Naruto. No es que les venga mal. Y si vos creciste con la serie, regalete un capítulo esta semana. Es terapéutico, barato y no tiene efecto secundario. Excepto, claro, que te agarre el bucle de openings y termines a las tres de la mañana escuchando Haruka Kanata como si fueras un shōnen adolescente otra vez.

MS
Malena SturzeneggerCultura y espectáculos

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