Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Fueguinos Ahora

Fueguinos Ahora

Portada — Vida —

Dermatitis atópica: la picazón que no apaga el despertador y la economía que no deja tratarla

Un relevamiento de AEPSO muestra que casi la mitad de los pacientes con dermatitis atópica postergó o suspendió consultas en los últimos seis meses por cuestiones de plata. Especialistas insisten en que el diagnóstico temprano y el seguimiento sostenido marcan la diferencia entre convivir con el dolor de piel o recuperar algo de calidad de vida.

CL
Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda · · 3 min de lectura
Dermatitis atópica: la picazón que no apaga el despertador y la economía que no deja tratarla

Yo lo vi con mis propios ojos, en el consultorio y en la calle: la dermatitis atópica no es una dermatitis cualquiera. Es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel cuyo síntoma más incapacitante es la picazón persistente, esa que pica de noche y de día, que no entiende de horarios ni de buenas intenciones. No tiene cura, eso hay que decirlo de entrada, pero se puede controlar. El problema grave es que cada vez más gente, acá en la Argentina, directamente deja de intentarlo por una razón tan vieja como el país: no le alcanza la plata.

Los números que duelen

Un relevamiento reciente de la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (AEPSO), hecho entre pacientes y cuidadores, dejó cifras que a mí, como periodista que camina barrios y escucha vecinos, me golpean fuerte. El 48,5 por ciento de las personas consultadas postergó o suspendió consultas médicas en los últimos seis meses por motivos económicos. El 44,8 por ciento tuvo dificultades para acceder a los medicamentos indicados y el 37,3 por ciento directamente redujo o dejó de comprarlos por falta de recursos. Cerca de dos de cada diez pacientes no seguía el tratamiento prescripto, y otra vez por la misma razón: la billetera no da.

La enfermedad, vale recordarlo, afecta al menos al 10 por ciento de los niños y adolescentes argentinos. Aunque es más frecuente en la primera infancia, puede aparecer a cualquier edad y, en aproximadamente tres de cada diez casos, persiste durante la adultez. Las lesiones suelen aparecer en la cara, el cuero cabelludo, las orejas, el dorso de las manos y distintas zonas de los brazos y las piernas. Su evolución alterna brotes con períodos de remisión, algo que obliga a controles y cuidados sostenidos en el tiempo, no a un tratamiento de dos semanas y listo.

“El picor no deja dormir, ni permite la vida social, el trabajo, la escuela, baja la autoestima y complica tremendamente la dinámica familiar. Afecta la vida las 24 horas.”Silvia Fernández barrio, presidente de AEPSO

Cuando leí esa frase me acordé de Marta, una vecina de Lanús de 52 años que me cruzó en la vereda mientras hacía la nota. Me contó, sin vueltas, que su hijo de 19 viene arrastrando la dermatitis desde los seis meses y que en los últimos meses tuvo que espaciar las consultas porque la prepaga le subió la cuota y el medicamento que le calma los brotes pasó a valer una fortuna. 'No es que no quiera cuidarme, es que a fin de mes no me cierra', me dijo, mirándome fijo, como pidiendo que alguien la escuchara de verdad.

El diagnóstico temprano, coinciden los especialistas, permite ajustar el tratamiento a las características de cada paciente, lo que ellos llaman un enfoque personalizado. En criollo: no es lo mismo un chico de cinco años con brotes en los pliegues del brazo que un adulto de cuarenta con lesiones en el cuello y las manos. Atender a tiempo marca la diferencia entre años de picazón insoportable y una convivencia razonable con la enfermedad. Por eso duele tanto que la barrera, hoy, no sea médica sino económica: porque el conocimiento está, los profesionales están, los tratamientos existen, y sin embargo casi la mitad de los pacientes se queda en la puerta del consultorio por no poder pagarlo. La dermatitis atópica no da tregua, sí, pero lo más injusto es que a veces la tregua tampoco se la da el bolsillo.

CL
Camila Ledesma TapiaSociedad y vivienda

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo