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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Fueguinos Ahora

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Diez años después, a Beerus le dieron ganas de volver (y esta vez, bien animado)

Toei Animation reestrena el arco que presentó al Dios de la Destrucción con escenas rehechas, menos relleno y un ritmo que por fin se banca. Una rareza: el remaster existe, pero el remake no.

MS
Malena SturzeneggerCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Diez años después, a Beerus le dieron ganas de volver (y esta vez, bien animado)

Lo digo sin rodeos: cuando me enteré de que iban a remasterizar Dragon Ball Super me acordé de ese primo que te vende la misma moto cada dos años con un trapo nuevo. Pero después vi las primeras imágenes y la bronca se me pasó rápido. Toei Animation relanzó la serie con el arco de Beerus rehecho de arriba abajo, y la verdad es que el resultado justifica el operativo.

Qué cambia y qué no

La movida es clara y tiene su explicación: la versión original de 2015 arrastraba dos problemas que cualquier fan de más de un mes de antigüedad conocía. La animación era irregular (un plano de infarto seguido de tres frames que parecían hechos con la primera editores de la propia casa) y el ritmo iba más lento que la cola del supermercado un domingo a la noche. Esta nueva entrega, titulada Dragon Ball Super: Beerus, ataca los dos frentes: secuencias enteras reanimadas, escenarios redibujados desde cero y, sobre todo, tijera fina con las tramas secundarias.

Se fue, por ejemplo, el viaje familiar de Vegeta, que en la versión original estiraba el arco como un chicle y no aportaba demasiado al choque central. El recorte deja una estructura más directa, más cerca del manga de Akira Toriyama y Toyotaro, y va al hueso: Goku quiere un rival a la altura, Beerus se despierta con hambre de pelea, y el mundo tiembla. Para el que conoce la historia no hay sorpresas argumentales, y eso está bien: el punto no es contar algo nuevo, es contarlo que ahora se banca.

  • Animación rehecha en las secuencias clave, con un acabado visiblemente superior al de 2015.
  • Escenarios redibujados desde cero, lo que marca una distancia clara con la emisión original.
  • Recorte de tramas secundarias, siguiendo la lógica de lo que fue Dragon Ball Z Kai.
  • Planos conservados de la versión vieja que, por contraste, evidencian el salto de calidad.
  • Disponible en cuatro plataformas de streaming, sin fecha de estreno presencial confirmada.

El asterisco del remaster

Acá va el dato que no te van a vender en el trailer: no todo es nuevo. Las escenas rehechas conviven con planos viejos que se notan, y mucho, al lado de los nuevos. Es la tensión lógica de un remaster que no se animó (o no quiso) ser remake completo. Para el ojo entrenado es como ver una cocina recién remodelada con una heladera de los noventa al lado: funciona, pero canta. Aun así, el balance es favorable, y la comparación con la versión original termina jugando a favor de la nueva.

(Dato al pasar: si te dormiste en 2015 o lo viste por encima, esta es la versión para ponerse al día antes de que siga la saga.) Si mantiene este nivel en los próximos arcos, Dragon Ball Super puede dejar de ser esa serie que todos recomendaban con culpa y pasar a ser, definitivamente, la forma correcta de ver esta etapa de Goku. La pregunta que te dejo es la que me hago yo: preferís una remasterización con mejor ritmo y mejor dibujo, o hubieras esperado una historia completamente nueva para justificar el regreso? Mi respuesta ya la sospechás.

MS
Malena SturzeneggerCultura y espectáculos

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